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  1. Actualización en Tratamientos

Un estudio sugiere que la atención que reciben las personas con VIH hospitalizadas no se ve afectada por el tipo de médico

La calidad del cuidado recibido por las personas con VIH hospitalizadas no se ve esencialmente afectada por el tipo de médico o su nivel de experiencia en la atención de pacientes que tienen el virus según un estudio estadounidense.

Estos sorprendentes resultados, basados en un sondeo realizado a 1.207 pacientes de seis grandes hospitales de EE UU, fueron publicados en la edición de 1 de abril de Clinical Infectious Diseases.

Los internistas –médicos especialistas que se ocupan de manera primordial de personas hospitalizadas- son un tipo relativamente nuevo de especialista médico que está creciendo con rapidez. Bajo el modelo de cuidado internista, el facultativo asume la responsabilidad primordial sobre un paciente admitido en el hospital, cogestionando la atención del mismo con su médico de atención primaria. Una vez recibida el alta, el cuidado del paciente se devuelve al médico de cabecera.

Los internistas están, progresivamente, asumiendo la atención de los personas con VIH; no obstante, el efecto resultante sobre el cuidado del paciente no ha sido bien estudiado. Los investigadores examinaron, en este estudio, los efectos de la especialidad del médico (internista o no) y el grado de experiencia específica en la valoración de pacientes con VIH, la calidad de la atención recibida, y el uso de recursos en seis grandes hospitales de EE UU. (Los resultados preliminares se presentaron en el 44 Encuentro Anual de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas [IDSA, en sus siglas en inglés] en 2006.)

El estudio incluyó a 1.207 pacientes con VIH admitidos en seis centros médicos universitarios de EE UU entre julio de 2001 y junio de 2003 (con una media de 201 participantes en cada centro de estudio). Los pacientes eran de origen étnico diverso (un 39% afroamericano, un 41% blanco, un 8% de procedencia latina y un 4% asiático). La edad media fue de 43 años y el 28% eran mujeres. Los pacientes fueron tratados por 214 médicos: 43 internistas y 171 no internistas. (Según este análisis, internistas fueron definidos como médicos que pasaban un mínimo del 25% del tiempo en atención al paciente. Los no internistas eran médicos de 17 áreas diferentes de especialización; el 11% eran especialistas en enfermedades infecciosas.)

El análisis examinó el efecto del tipo de médico (internista o no internista) y la experiencia en atención a personas con VIH mientras duró su estancia en el hospital, el coste y uso de recursos y los resultados sobre la salud del paciente (controlados por informes de satisfacción de los propios pacientes, tasas de readmisión y de mortalidad tras el alta).

La experiencia fue definida como “alta” si, durante el periodo de estudio, habían tratado a más de cuatro pacientes con VIH, “media” para entre 2 y 4 pacientes y “baja” si se trataba de uno o ninguno. Sin embargo, esta escala se limitó a la experiencia con pacientes durante los dos años de duración del estudio y no tuvo en cuenta ninguna experiencia con pacientes externos o la experiencia anterior al periodo de estudio.

Los análisis no revelaron diferencias significativas entre ninguno de los resultados, independientemente del tipo de médico o su experiencia. Hubo una pequeña tendencia, no significativa desde el punto de vista estadístico, hacia estancias ligeramente más largas bajo cuidado de internistas (media: 6,0 frente 5,2 días; p = 0.13). No se registraron diferencias significativas en ningún otro resultado –informes sobre satisfacción realizados por los propios pacientes, informes a los 30 días del alta sobre el estado de salud, tasa de mortalidad en el hospital o tras los 6 meses del alta, readmisión en los 30 días posteriores a la salida y coste promedio (en dólares) del cuidado– por tipo de médico o experiencia.

Este estudio, que, según los investigadores, es “el primero…en examinar los efectos de los internistas y la experiencia específica en VIH sobre el cuidado general de los pacientes hospitalizados infectados por el virus”, no encontró diferencias significativas entre los resultados de los pacientes o en los procesos de atención basados en el tipo de médico o su experiencia. Los autores especularon que la tendencia creciente de los internistas a la experiencia general sobre los pacientes “puede verse compensada por menores admisiones de pacientes infectados por VIH a lo largo del tiempo y menor experiencia en relación con la infección por VIH”.

Esta explicación, no obstante, va en contra del hallazgo de que la experiencia no afecta a los resultados – un resultado que no queda explicado, a no ser que sea por la definición de “experiencia” del estudio (como ha sido descrita más arriba)-. Si bien los autores creyeron que las categorías usadas en su análisis eran similares a las utilizadas en otros estudios publicados y proporcionaron “un adecuado indicador de experiencia…reciente”, una mayor experiencia general tratando a pacientes con VIH puede implicar diferencias considerablemente mayores que las reflejadas en este estudio.

Referencia: Schneider JA, et al. Do hospitalists or physicians with greater inpatient HIV experience improve HIV care in the era of highly active antiretroviral therapy? Results from a multicenter trial of academic hospitalists. Clinical Infectious Diseases. 46: 1.085-1.092, 2008.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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