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La aspirina en la prevención de las enfermedades cardiovasculares

Un estudio estadounidense halla que a muy pocas personas con VIH que cumplen con los criterios para tomarla se la prescriben

Un ensayo de EE UU ha revelado que la mayoría de personas con VIH que deberían estar tomando ácido acetilsalicílico para prevenir un infarto de miocardio o un accidente cardiovascular, no lo están haciendo. Los resultados de esta investigación han sido publicados en la edición electrónica del 31 de agosto de Clinical Infectious Diseases.

Los autores de este estudio, que ha sido realizado por investigadores de la Universidad de Alabama en Birmingham (EE UU), consideran que el uso de la aspirina para la prevención primaria de enfermedades cardiovasculares está infrautilizado en personas con VIH a pesar de que estos pacientes, sobre todo a partir de los 50 años de edad, tienen un mayor riesgo que la población general de padecer un ataque al corazón o un derrame cerebral. Este mayor riesgo se ha relacionado con la terapia antirretroviral, con los factores clásicos de riesgo cardiovascular, con la propia infección por VIH y con la activación inmunitaria crónica e inflamación persistente que provoca.

Por esta razón, los expertos subrayan la importancia de poner en conocimiento de los médicos de VIH los potenciales beneficios del tratamiento con aspirina y las recomendaciones disponibles.

Es bien sabido que la aspirina reduce el riesgo de formación de coágulos en los vasos sanguíneos y, por lo tanto, ofrece protección frente a la enfermedad cardíaca y el accidente cerebrovascular. Se utiliza ampliamente en la prevención secundaria, es decir, para evitar que personas que ya han padecido una enfermedad cardiovascular vuelvan a sufrirla en el futuro. También, muchos médicos recetan el ácido acetilsalicílico de forma regular en la prevención primaria para personas que, aunque no refieran una historia previa de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular, podrían considerarse en mayor riesgo de sufrir este tipo de enfermedades en el futuro como consecuencia de la presencia de factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Si bien los beneficios de la aspirina en la prevención secundaria de los infartos de miocardio y el accidente cerebrovascular han sido reconocidos por todos los expertos, su empleo para la prevención primaria parece estar cuestionado en la actualidad, por lo que se aconseja que, en poblaciones de riesgo bajo, se considere el tratamiento con aspirina caso por caso, es decir, evaluando de forma individual la relación riesgo/beneficio. La utilización continuada de aspirina podría provocar daño en el tracto gastrointestinal y causar hemorragias.

Hoy en día, no existen directrices específicas que permitan guiar a los especialistas en VIH en la prevención y manejo de las enfermedades cardiovasculares. Ante la ausencia de guías específicas, se aconseja a los médicos que hagan uso de las disponibles para la población general estadounidense, entre las que se incluyen las recomendaciones aprobadas en 2009 por el Grupo de Trabajo sobre Prevención de EE UU (USPSTF, en sus siglas en inglés). El USPSTF es un panel independiente integrado por expertos en prevención y medicina basada en la evidencia, ajenos a la administración central, y que trabajan en atención primaria (como internistas, pediatras, médicos de familia, ginecólogos/obstetras, personal de enfermería y especialistas en hábitos saludables).

Las recomendaciones del USPSTF aconsejan que los varones de edades comprendidas entre los 45 y los 79 años tomen aspirina para prevenir un infarto de miocardio, y las mujeres de entre 55 y 79 años, para prevenir accidentes cerebrovasculares. Estas recomendaciones se aplican cuando los beneficios de tomar aspirina superan a los riesgos potenciales asociados a su uso continuado.

Diversos estudios previos han revelado que el empleo de aspirina podría proporcionar beneficios cardiovasculares similares a los observados en la población general a un buen número de pacientes con VIH (véase La Noticia del Día 03/09/2012). El más reciente, cuyos resultados se dieron a conocer en la XIX Conferencia Internacional del Sida, celebrada el pasado mes de julio en Washington (EE UU), halló que la utilización del ácido acetilsalicílico podría contribuir a reducir el riesgo muy elevado de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular asociado con los coágulos de sangre, la activación inmunitaria y la inflamación en personas con VIH.

Con el fin de averiguar si en realidad los médicos de VIH recomiendan o prescriben aspirina a sus pacientes en mayor riesgo, los investigadores de la Universidad de Alabama realizaron análisis del riesgo cardiovascular a 471 personas seropositivas utilizando la ecuación de Framingham, que permite calcular dicho riesgo a 10 años. Según dicha escala, recomendada también por el USPSTF, una persona con un riesgo cardiovascular superior o igual a un 20% a los 10 años sería candidata al tratamiento con aspirina.

Un total de 402 pacientes con VIH (85%) cumplieron con los criterios para iniciar el tratamiento con aspirina, de los cuales 397 fueron incluidos finalmente en el análisis. El promedio de edad fue de 52 años; un 36% eran negros, y un 92%, varones. La mayoría (96%) estaban tomando tratamiento antirretroviral y alrededor de un 60% tenían carga viral indetectable. Un 70% de los pacientes tenían un recuento de CD4 por encima de las 350 células/mm3.

Los resultados muestran que solo a 66 individuos (17%) de los 397 candidatos se les prescribió aspirina para la prevención primaria de infarto de miocardio o accidente cardiovascular. Sorprendentemente, los investigadores descubrieron que la mitad de los 397 pacientes con VIH elegibles para el tratamiento con aspirina tenían un riesgo entre intermedio y alto de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular (un riesgo de, como mínimo, un 10% a 10 años). Los pacientes tenían factores de riesgo de enfermedad cardiovascular: un 39% eran fumadores activos; un 16% tenían diabetes; un 62%, presión arterial alta; un 63%, niveles elevados de colesterol/triglicéridos; y un 20%, sobrepeso. De entre los pacientes con un riesgo más elevado, solo a un 22% se les recetó aspirina.

Los fumadores y los pacientes con diabetes o niveles altos de colesterol y/o triglicéridos fueron más propensos a recibir ácido acetilsalicílico que los pacientes que no tenían estos factores de riesgo específicos.

Aunque los investigadores advierten de que sus resultados proceden del análisis de los pacientes de un único centro hospitalario y que, por lo tanto, podrían no ser aplicables a otras regiones geográficas, consideran que su estudio ha revelado una "infrautilización significativa de la aspirina en personas con VIH en seguimiento médico". Asimismo, señalan que se requieren recomendaciones específicas sobre el empleo de la aspirina en pacientes seropositivos.

Fuente: Aidsmeds / Elaboración propia.
Referencia: Burkholder GA, Tamhane AR, Salinas JL, et al. Underutilization of Aspirin for Primary Prevention of Cardiovascular Disease among HIV-Infected Patients. Clin Infect Dis. (2012) doi: 10.1093/cid/cis752 First published online: August 31, 2012.

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