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CROI 2017: El aumento del uso de drogas inyectables en EE UU hace temer un repunte de las infecciones por el VIH

Cada vez más usuarios de drogas inyectables habían consumido previamente analgésicos opioides de prescripción médica

Una serie de presentaciones llevadas a cabo en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI 2017), celebrada recientemente en Seattle (EE UU), ponen de manifiesto la preocupación existente en EE UU por un nuevo repunte de las infecciones por el VIH a través del uso de drogas inyectables.

Aunque todavía son pocas las evidencias científicas que apoyan la transmisión del VIH de hombres gais, bisexuales y otros hombres que practican sexo con hombres (HSH) a heterosexuales a través de compartir materiales para el uso de drogas, en la CROI se presentaron indicios de que ello podría estar teniendo lugar. Se trataría de una nueva generación de usuarios de drogas intravenosas que comparten material de inyección y que no se encuentran vinculados a los servicios asistenciales convencionales (con sus correspondientes programas de apoyo e intercambio de jeringuillas), con un interés creciente en el uso inyectado de metanfetamina.

Entre los HSH usuarios de drogas inyectables estadounidenses, el uso de metanfetamina inyectada está disminuyendo entre aquellos de etnia blanca y aumentando entre aquellos de etnia negra. Datos de un condado del Estado de Washington muestran que se están dando las condiciones para la transmisión del VIH de hombres gais, bisexuales y otros HSH a heterosexuales a través de compartir material de inyección.

En la primera de las presentaciones sobre este tema realizadas en la conferencia, Sara Glick, de la Universidad de Washington en Seattle, afirmó que actualmente la prevalencia de la infección por el VIH entre hombres gais, bisexuales y otros HSH usuarios de drogas intravenosas es muy alta (de entre el 35 y el 40%), pero que esta es muy baja en usuarios de drogas intravenosas heterosexuales.

Dos programas públicos del área de Seattle analizaron la proporción de usuarios de drogas intravenosas que habían consumido metanfetamina en el año anterior. Solo se incluyó a aquellas personas que habían sido sexualmente activas el año anterior.

Entre los hombres gais, bisexuales y otros HSH, la metanfetamina fue la principal droga consumida, que pasó del 55% en el año 2005 a más del 80% en 2009, y se mantuvo por encima del 80% desde entonces.

Entre usuarios de drogas intravenosas heterosexuales, que en el pasado usaban principalmente opiáceos, el consumo de metanfetamina ascendió desde el año 2009 (cuando era consumida por entre el 16 y el 24% de los hombres y por entre el 25 y el 26% de las mujeres) hasta el año 2015 (hasta entre el 57 y el 69% en hombres y entre el 61 y el 65% en mujeres).

La pauta de consumo varió en función de la orientación sexual. Los hombres gais, bisexuales y otros HSH eran más proclives a inyectarse la metanfetamina sola, mientras que los heterosexuales la solían tomar combinada con heroína (goofball). Así, en 2015, entre el 43 y el 47% de los usuarios de drogas intravenosas heterosexuales consumían la metanfetamina combinada con heroína y entre el 10 y el 17% se inyectaban únicamente metanfetamina.

Entre hombres gais, bisexuales y otros HSH la inyección combinada aumentó, aunque no tanto como entre heterosexuales: esta modalidad pasó de ser consumida por el 18% de los inyectores en 2009 (24% de los usuarios de metanfetamina) hasta el 34% en 2015 (41% de los usuarios de metanfetamina).

Por lo que respecta a compartir jeringuillas o material de inyección en general, el 31% de los hombres gais, bisexuales y otros HSH que admitieron compartir material de inyección lo habían hecho por última vez con una mujer y el 14%, con un hombre heterosexual .

Entre las mujeres que compartían material de inyección, la última persona con la cual lo habían hecho había sido un HSH en el 15% de los casos y un hombre heterosexual en el 7% de las ocasiones .

La segunda de las presentaciones fue llevada a cabo por Dita Broz, de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE UU (CDC, por sus siglas en inglés), que proporcionó datos sobre un incremento masivo desde el año 2000 en el número de personas con adicciones a analgésicos opioides, lo que ha acabado conllevando una nueva generación de usuarios de drogas intravenosas.

Las muertes por sobredosis de opiáceos en EE UU se han incrementado desde 3 casos por cada 100.000 personas en 2001 hasta 10,4 por cada 100.000 en 2015. El incremento más importante ha tenido lugar entre opioides médicos menos convencionales tales como fentanilo (el número de casos anuales se ha multiplicado por 10). Los otros opiodes más convencionales (incluida la metadona) son responsables de 4,7 casos por cada 100.000 habitantes al año.

En un estudio llevado a cabo al respecto en 16 ciudades estadounidenses, se observó un amplio incremento en uso de opioides de prescripción médica durante los últimos 25 años . Entre quienes habían comenzado a inyectarse opioides antes de 1995 solo el 12% consumían opioides orales antes de pasar a su uso inyectado. Entre quienes empezaron a inyectarse tras el año 2005, dicho porcentaje se había incrementado hasta el 50% .

El 30,5% de los usuarios de drogas intravenosas (UDI) que habían consumido previamente los opioides orales afirmaron haberlos consumido bajo prescripción médica . El 40% los obtuvo de un familiar o amigo (la mitad pagando, la otra mitad los habían obtenido sin pagar). El 6,7% los había robado.

La prescripción médica de analgésicos opioides fue 2,9 veces más frecuente entre personas que comenzaron a inyectarse tras el año 2000 que entre quienes comenzaron antes. También se relacionó la adicción a estos analgésicos con ser más joven (menor de 30 años), de etnia blanca, ser mujer o no tener residencia fija.

La infección por el VIH fue menos frecuente entre quienes comenzaron el uso de drogas inyectables tras el año 2000 que entre quienes lo empezaron antes (2 y 6% de estas personas, respectivamente)

Dos sondeos adicionales fueron presentados en otra ponencia de la CROI, que evaluaron las tendencias en el uso de metanfetamina (inyectada o no inyectada) entre hombres gais, bisexuales y otros HSH de EE UU. Ambos hallaron que las tendencias se han mantenido estables, pero que los usuarios han cambiado: el uso entre hombres de etnia negra ha ido aumentando en la medida en la que ha ido disminuyendo entre aquellos de etnia blanca.

Brooke Hoots, de los CDC, afirmó que el uso de opioides no prescritos entre hombres gais, bisexuales y otros HSH era del 7,7% en 2008, 2011 y 2014 y prácticamente la misma proporción manifestó utilizar metanfetamina en 2014 (el 8%). Una mayor proporción de hombres gais, bisexuales y otros HSH manifestó consumir cocaína (18,6% en 2008 y 19% en 2014).

Más hombres gais, bisexuales y otros HSH de etnia blanca que de etnia negra reportaron uso de opioides bajo prescripción médica, pero mientras en aquellos de etnia blanca su uso va disminuyendo (10,2% en 2008 y 9,5% en 2014) entre los de etnia negra esta pauta va en aumento (4,2% en 2008 y 5,9% en 2014).

El uso de opioides bajo prescripción médica entre hombres gais, bisexuales y otros HSH que ganaban menos de 20.000 dólares anuales aumentó del 6,7 al 9,3%; mientras que entre quienes ganaban más de 75.000 dólares anuales disminuyó del 8,5 al 6,4%.

La misma tendencia se observó en Washington DC, donde Irene Kuo de la Universidad George Washington observó tendencias complementarias entre el uso de metanfetamina entre hombres gais, bisexuales y otros HSH de etnia blanca y de etnia negra. Así, mientras que en hombres gais, bisexuales y otros HSH blancos el consumo de metanfetamina disminuye (del 9,5 al 4,7% entre 2008 y 2014), entre hombres gais, bisexuales y otros HSH de etnia negra aumentó del 4,4 al 9,9% durante dicho período.

Entre los datos positivos hallados entre los hombres gais, bisexuales y otros HSH de etnia blanca destacó que los mayores de treinta años presentaban una probabilidad 2,5 veces superior de consumir metanfetamina que los menores de esa edad.

Los hombres gais, bisexuales y otros HSH blancos que ganaban menos de 20.000 dólares anuales presentaban una probabilidad de consumir metanfetamina 8,45 veces superior a la de quienes tenían unos ingresos superiores a 50.000 dólares al año.

Los hombres gais, bisexuales y otros HSH con el VIH presentaron una probabilidad 10,6 veces superior de consumir metanfetamina si eran de etnia blanca y 4,2 veces superior si eran de etnia negra (respecto a los hombres gais, bisexuales y otros HSH sin el VIH con dichas características). Entre estas personas no se observó una relación significativa entre el uso de metanfetamina y el uso de condones.

Un último estudio llevado a cabo en San Diego (California, EE UU) observó los conocidos como "efectos terciarios" de la terapia de sustitución con opiáceos, es decir, que dicha terapia , además de reducir las recaídas (efecto primario) y disminuir la transmisión de infecciones a otras personas (efecto secundario) también reduciría el número de personas a las que esta persona iniciaría en el uso de drogas inyectables (efecto terciario).

A la pregunta: "¿Has ayudado alguna vez a alguien a inyectarse que nunca se había inyectado antes?", las personas en terapia de sustitución con opiáceos respondieron que sí en una proporción inferior en un 38% a la de aquellas personas UDI que no siguen dicha terapia.

Fuente: Aidsmap / Elaboración propia ( gTt ).

Referencias: Glick SN et al. Increasing methamphetamine use among non-MSM who inject drugs in King County, WA. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections (CROI 2017), Seattle, abstract 873, 2017.

Broz D et al. "Hooked on painkillers" prior to first injection among PWID in 16 US cities. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections (CROI 2017), Seattle, abstract 869, 2017.

Hoots B et al. Changes in prescription opioid, meth, and cocaine use among MSM in 20 US cities. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections (CROI 2017), Seattle, abstract 871.

Kuo I et al. Changing patterns of crystal meth use in black & white MSM, Washington DC, 2008-2014. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections (CROI 2017), Seattle, abstract 872, 2017.

Mittal ML et al. Opioid substitution therapy and initiation into injection drug use in San Diego, CA. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections (CROI 2017), Seattle, abstract 870, 2017.

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