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CROI 2016: El VIH alteraría el contenido microbiológico del intestino

Determinadas técnicas, como la ingestión de probióticos, ayudarían a compensar dicho desequilibrio

En el marco de la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI 2016), celebrada recientemente en la ciudad de Boston (EE UU), se presentaron en una sesión, de forma conjunta, los últimos hallazgos sobre cómo la infección por VIH cambia el microbioma intestinal –el conjunto de los microorganismos presentes en el intestino-, las consecuencias patológicas de este hecho y las posibles soluciones para restablecerlo.

Al nacer, una enorme cantidad de bacterias, virus, protozoos y hongos van colonizando el tracto gastrointestinal. Nuestra dieta, el estilo de vida y el entorno juegan un papel esencial en el mantenimiento y evolución del microbioma intestinal.

Diversos factores pueden desequilibrar el microbioma intestinal, entre los que destacan los antibióticos (que eliminan tanto las bacterias patógenas como las beneficiosas), cambios de dieta, de estilo de vida o infecciones tales como la causada por el VIH.

Las células CD4 en el intestino trabajan para –entre otras funciones- mantener en equilibrio el microbioma intestinal, favoreciendo la presencia de microorganismos beneficiosos y colaborando en la eliminación de los de tipo patógeno. La disminución de los niveles de CD4 a nivel intestinal por causa del VIH produce, por tanto, un desequilibrio en el microbioma intestinal de forma indirecta.

Uno de los estudios presentados en la sesión –realizado por investigadores del Instituto Ragon de EE UU- había analizado muestras fecales de 137 personas. Respecto a las muestras de personas sin VIH, las de aquellas con VIH presentaban proporciones más elevadas de bacterias del género Prevotella y proporciones más reducidas de bacterias del filo Firmicutes. Además, las muestras de personas sin VIH presentaban una mayor variedad de especies bacterianas, lo que reduciría el riesgo de un predominio anómalo de una especie patógena.

Otro de los estudios presentados, llevado a cabo por el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa de Barcelona, mostró que el microbioma de los hombres que practican sexo con otros hombres (HSH) sería diferente al de hombres heterosexuales. Respecto a los hombres heterosexuales, en HSH se observaría –como sucedía en el estudio anterior entre personas con VIH- una mayor proporción de bacterias del género Prevotella y una menor proporción de bacterias del género Bacteroides. Dichas diferencias en función de la orientación sexual se observaron tanto en hombres con VIH como en aquellos no infectados.

Entre las posibles consecuencias de las diferencias en el microbioma intestinal se hallaría un incremento en los niveles de marcadores de inflamación –algo frecuentemente observado en personas con VIH-. Además, un estudio estadounidense también presentado durante la sesión apuntó que el incremento de determinadas bacterias patógenas a nivel intestinal potenciaría la progresión de la infección por VIH. Así, las bacterias gramnegativas favorecerían la expresión del correceptor CCR5 –el principal correceptor utilizado por el VIH para infectar nuevas células-.

En cuanto a cómo corregir los desequilibrios, investigadores de la Universidad de Washington (EE UU) presentaron durante la sesión un estudio realizado en macacos. Aquellos que recibieron un tratamiento probiótico (con bacterias de los géneros Bifidobacterium y Lactobacillus, además de Streptococcus thermophiles) experimentaron una mejora de su función inmunitaria. A los 28 días de iniciar el tratamiento, sus niveles de células B y células T aumentaron a nivel intestinal.

Una última aproximación terapéutica presentada durante la sesión fue el trasplante de microbiota fecal, donde se administra materia fecal de un donante sano al colon de una persona con el microbioma intestinal alterado. En un pequeño estudio piloto realizado con 6 personas con VIH, el microbioma de los receptores se vio modificado de forma modesta con esta técnica.

Sobre la base de las diversas presentaciones de la sesión, podría concluirse que el microbioma intestinal se vería alterado por causa del VIH, hecho que repercutiría negativamente en la salud de las personas infectadas incrementando los niveles de inflamación y favoreciendo la progresión de la infección. Dichos cambios podrían revertirse con diversas terapias, especialmente aquellas relacionadas con la ingestión de probióticos. De todos modos, serán necesarios estudios de mayor calado para establecer tanto las consecuencias de las alteraciones en el microbioma intestinal como los posibles tratamientos para revertirlas.

Fuente: Betablog / Elaboración propia (gTt).
Referencia: Dillon, S. Altered gut microbes enhance mucosal CD4 T cell infection and depletion ex vivo. CROI, 2016. Session TD-8.

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