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Nuevo modelo animal para investigar la cura del VIH

Basado en un virus quimérico humano-símico, ha permitido ahondar en cómo se curó el “paciente de Berlín”

Un estudio publicado en la edición del 25 de septiembre de PLOS Pathogens ha mostrado un nuevo modelo de evaluación de las nuevas estrategias en investigación dirigidas a la cura del VIH. Dicho modelo realizaría las intervenciones en simios (concretamente macacos) usando un virus quimérico símico-humano conocido como el virus de la inmunodeficiencia humana/símica (VIHS). Además, el estudio ha servido para caracterizar de forma más precisa los factores que influyeron en la curación de Timothy Ray Brown, conocido como el “paciente de Berlín” (véanse  ‘El paciente de Berlín’ en Lo Más Positivo 50 o La Noticia del Día de 25/06/2012).

Timothy se curó de la infección por VIH tras sufrir una leucemia y someterse a un trasplante de médula ósea. A juicio de diversos especialistas, en su curación intervinieron varios factores:

  • El pretratamiento con radioterapia antes del trasplante probablemente conllevó la muerte celular de la práctica totalidad de las células sanguíneas que actúan como reservorios del VIH.
  • Las células del donante presentaban una inmunidad natural al VIH, ya que tenían dos copias mutadas del gen del correceptor CCR5, que impidió que el VIH que pudiera quedar en alguna célula de Timothy no fuera capaz de entrar en los nuevos linfocitos producidos por la médula ósea trasplantada.
  • Al trasplantar células de un sistema inmunitario ajeno puede tener lugar la reacción “injerto contra huésped”, a través de la cual las nuevas células atacan a algunas del receptor, que no reconoce como propias. Este hecho también pudo contribuir a que se eliminasen las células con VIH que pudieran haber permanecido en Timothy.

Para ahondar en los conocimientos relativos a las estrategias encaminadas a la curación de la infección por VIH, los autores del presente estudio decidieron centrarse en investigar la eliminación de células infectadas por VIH mediante radiación, quizás por tratarse del más extrapolable de los factores detrás de la cura de Timothy Brown antes descritos, ya que en los otros sería necesario un donante compatible con la doble mutación del CCR5, algo extremadamente infrecuente o la reacción “injerto contra huésped”, que no siempre ocurre y, además, precisa que la médula trasplantada sea de un donante diferente al receptor (alotrasplante) .

Un total de 6 simios fueron incluidos en el estudio, de los que tres recibieron trasplante de médula ósea y los otros 3 no lo recibieron y actuaron como controles.

Como primer paso, los investigadores extrajeron y cultivaron células madre hematopoyéticas de los tres simios que iban a ser sometidos a trasplante. Tras ello, los 6 simios fueron infectados por VIHS.

Posteriormente, los 6 simios iniciaron tratamiento antirretroviral. En ese momento, los tres monos que iban a recibir el trasplante fueron sometidos a una dosis elevada de radioterapia.

Tras ello, tuvieron lugar los tres trasplantes autólogos (autotrasplantes) de médula ósea sin VIH, puesto que la extracción de las células tuvo lugar antes de infectar por VIHS a la población del estudio.

En un proceso, que duró entre 3 y 6 semanas, los niveles de células sanguíneas se normalizaron. Al contrario de lo ocurrido con Brown, en este caso las células recibidas no eran inmunes al VIHS ni se podía producir el efecto “injerto contra huésped” porque se trataba de un autotrasplante.

Una vez transcurrido dicho período de normalización, los investigadores interrumpieron el tratamiento antirretroviral de los 6 macacos.

En los tres simios no sometidos a trasplante (y, por lo tanto, que no habían recibido radioterapia) y en dos de los tres trasplantados se observó un rápido rebote virológico del VIH.

En el macaco trasplantado restante, la carga viral se mantuvo indetectable durante dos semanas, momento en el cual tuvo que ser sacrificado por una complicación de origen renal.

El análisis post-mortem halló bajos niveles de ADN viral en algunos tejidos, lo cual indicaría que ninguno de los macacos se había curado.

A pesar del pequeño tamaño del estudio y sus limitaciones, los resultados explicarían que la radiación que recibió Timothy Brown antes del trasplante de médula ósea no sería un factor de entidad suficiente para explicar su curación, lo cual indicaría que los otros factores antes descritos (el hecho de recibir un trasplante con una genética particularmente resistente al VIH y el efecto “injerto contra huésped”) serían necesarios para que tuviera lugar la curación, hecho que explicaría por qué el VIH reapareció en los “pacientes de Boston” (véase Actualización en Tratamientos 07/03/2014).

El presente ensayo, además, podría ser el punto de partida de un nuevo modelo animal (trasplante de médula ósea en un macaco infectado por VIHS) con potencial utilidad en la investigación de la cura de la infección por VIH.

Fuente: Sciencedaily / Elaboración propia (gTt).
Referencia:Mavigner M, Watkins B, Lawson B, et al. Persistence of Virus Reservoirs in ART-Treated SHIV-Infected Rhesus Macaques after Autologous Hematopoietic Stem Cell Transplant. PLoS Pathogens, 2014; 10 (9).

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