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Déficit de testosterona en hombres jóvenes y de mediana edad con el VIH

Un estudio francés halla una prevalencia dos veces más elevada que la observada en hombres de la misma edad de la población general

Alrededor de uno de cada seis hombres jóvenes y de mediana edad que viven con el VIH y que se mantienen clínicamente estables a través del uso del tratamiento antirretroviral muestra niveles bajos de testosterona. Esta es la principal conclusión a la que ha llegado un estudio francés cuyos resultados han sido publicados en la revista AIDS. En general, en un 12,4% de las muestras analizadas se detectó déficit de testosterona (hipogonadismo). Entre los factores de riesgo se incluyen una mayor duración del tratamiento antirretroviral y un porcentaje de grasa corporal del 19% o superior. La prevalencia de hipogonadismo fue dos veces más elevada que la observada en hombres de la misma edad de la población general.

La testosterona es una hormona masculina producida en los testículos, que desempeña un papel fundamental para el mantenimiento de la salud física, mental y sexual de los hombres. Cuando los niveles de testosterona bajan, ya sea por una producción insuficiente de esta hormona o por la inactivación de la testosterona circulante en sangre, pueden aparecer toda una serie de síntomas graves asociados a ese déficit entre los que se incluyen osteoporosis, disfunción sexual (tanto disminución de la libido como disfunción eréctil), reducción de la masa corporal magra, depresión y alteraciones metabólicas. En la población general, la prevalencia del déficit de testosterona aumenta con la edad.

La investigación llevada a cabo en el ámbito del VIH antes de la introducción de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA) reveló que más de una tercera parte de los hombres con sida tenían niveles bajos de testosterona total. Este hallazgo se atribuyó a una disminución de la función testicular (conocida como hipogonadismo) causada por las infecciones oportunistas, la emaciación asociada al VIH y el deterioro inmunitario. Sin embargo, poco se conoce sobre la prevalencia y los factores de riesgo del hipogonadismo masculino en el contexto actual de la infección por el VIH y su tratamiento.

Para arrojar algo más de luz sobre esta cuestión, un grupo de investigadores franceses diseñaron un estudio transversal y prospectivo en el que participaron 113 hombres con el VIH. Todos los participantes tenían menos de 50 años, estaban tomando tratamiento antirretroviral y tenían la carga viral indetectable. La mediana de edad fue de 46 años y la mediana de tiempo desde su diagnóstico de VIH fue de seis años. Todos los participantes se encontraban inmunológicamente estables siendo el recuento mediano de CD4 de 627 células/mm3. A los pacientes se les diagnosticó hipogonadismo si sus niveles de testosterona libre estaban por debajo de 70 pg/mL. Se analizaron diversos parámetros para determinar los factores de riesgo de hipogonadismo.

Los investigadores midieron los niveles de testosterona total y libre (es decir la que circula libremente por el torrente sanguíneo no adherida a proteínas transportadoras). Los valores medianos fueron de 528 ng/dl y 99 pg/mL, de forma respectiva. Los valores medianos del porcentaje de grasa corporal y del índice cintura cadera fueron del 23% y 0,91, respectivamente.

Los resultados también mostraron que los desórdenes óseos fueron prevalentes. Sobre la base de la puntuación T lumbar, un 42% de los participantes de este ensayo tenía osteopenia y un 11%, osteoporosis. La prevalencia aumentó todavía más cuando el diagnóstico se basó en la puntuación T femoral que reveló un 58% de osteopenia y 22% de osteoporosis entre los participantes.

Por lo que respecta al tratamiento antirretroviral, la mayoría de los participantes estaba tomando un régimen antirretroviral que incluía un no análogo de nucleósido; un 39% estaban siendo tratados con una combinación basada en un inhibidor de la proteasa y un 12%, en un inhibidor de la integrasa.

Se detectó déficit de testosterona libre en un 12,4% de los participantes, mientras que solo en un 4% se halló déficit de testosterona total.

Según los investigadores, la prevalencia de un 12,4% de hipogonadismo masculino hallada en este estudio es dos veces más elevada que la registrada en la población general de la misma edad y es similar a la prevalencia registrada en la población general de hombres de mayor edad. En su opinión, uno de los aspectos más notables de este estudio es el uso del examen de testosterona libre. De hecho, si solo se hubiese utilizado el examen de testosterona total más de la mitad de los pacientes con hipogonadismo no hubiesen sido diagnosticados.

La mediana de edad fue significativamente mayor en los hombres con hipogonadismo que en los participantes con niveles normales de testosterona (46 frente a 41 años, respectivamente; p=0,03). La prevalencia de osteoporosis fue más elevada de forma significativa en los hombres con déficit de testosterona libre (15% frente al 10%; p=0,03). Otros factores de riesgo, como disfunción eréctil, peor calidad de vida y depresión no fueron significativamente más habituales en hombres con déficit de testosterona libre, aunque un 71% de estos y un 54% de los participantes con niveles normales de testosterona tuvieron disfunción eréctil grave.

Tras controlar por potenciales factores de confusión, los dos principales factores asociados con hipogonadismo masculino fueron una mayor duración del tratamiento antirretroviral (más de cinco años frente a menos de cinco años; cociente de probabilidades ajustado [CPa] = 8,54; intervalos de confianza del 95% [IC95%]: 1,7 – 42,87; p=0,01) y un porcentaje más elevado de grasa corporal (por encima del 19% frente a por debajo de ese umbral; CPa = 6,41); IC95%: 1,3 – 32,6; p=0,03). Un porcentaje de grasa corporal de 18-24% se considera normal y de 25% o superior, obesidad. Solo los hombres que practicaban de manera regular fitness u otro tipo de entrenamiento deportivo tuvieron más probabilidades de tener un valor de IMC por debajo de 18.

Aunque la asociación no fue significativa, el análisis multivariable también halló una tendencia hacia un riesgo más elevado de hipogonadismo en hombres con una puntuación T femoral más baja (CPa = 2,77; IC95%: 0,86 – 8,88; p=0,09).

El tratamiento antirretroviral basado en un inhibidor de la integrasa (CPa= 17,03; IC95%: 2,2 – 129,6; p<0,01) fue también un factor de riesgo, un hallazgo que sorprendió a los investigadores. “Se trata de la primera correlación registrada entre hipogonadismo y el uso de medicación antirretroviral”, señalan los investigadores. 

De acuerdo con los resultados de este estudio, el hipogonadismo sería habitual en hombres jóvenes y de mediana edad con infección por el VIH bajo control. Por este motivo, los investigadores señalan que dos indicadores –cinco años o más tomando tratamiento y un porcentaje de 19% de grasa corporal– podrían ayudar a identificar en la práctica clínica a pacientes en riesgo de hipogonadismo a los que realizar la determinación de los niveles de testosterona.

Fuente: Aidsmap / Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencia: Lachâtre M et al. HIV and hypogonadism: a new challenge for young and middle-aged men on effective antiretroviral therapy. AIDS, online edition. DOI: 10.1097/QAD.0000000000001348 (2017).

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