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¿Cómo evolucionará el tratamiento frente al VIH en los próximos años?

Un artículo de revisión apunta a que los tratamientos en desarrollo permitirán pautas de administración no diaria y serán eficaces frente a virus con resistencias acumuladas

Un artículo de revisión publicado en Current HIV/AIDS Reports ha llevado a cabo una evaluación de los tratamientos antirretrovirales actualmente en desarrollo y ha concluido que en los próximos años la tendencia será la de tratamientos de acción prolongada (que no precisarán de administraciones diarias) y capaces de ser eficaces frente a virus con resistencias acumuladas.

El desarrollo de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA), en la segunda mitad de la década de 1990, supuso un avance todavía no igualado en el campo de la infección por el VIH, ya que convirtió a una infección mortal en una infección de evolución crónica controlable. El precio que se tuvo que pagar por ello –más allá de aspectos económicos– fueron las consecuencias de los antirretrovirales de primera generación en términos de efectos secundarios y, en consecuencia, afectaciones –en algunos casos muy importantes- en la calidad de vida.

En las dos décadas siguientes al desarrollo de la TARGA se ha avanzado principalmente en tres frentes: medicamentos más efectivos, con menor impacto de efectos secundarios y que precisaran un menor número de tomas logrando que, en muchos casos, las personas con el VIH solo tengan que tomar un comprimido diario.

Llegado a este punto, la investigación en el campo de los antirretrovirales se ha centrado en reducir el número de fármacos de tres a dos (la biterapia dolutegravir/lamivudina [Dovato®], por ejemplo, ya se incluye como pauta preferente en la primera línea de tratamiento), el desarrollo de fármacos de nuevas familias para –entre otros fines– lograr tratamientos efectivos frente a cepas del VIH con resistencias acumuladas y el diseño de pautas de administración no diaria .

Dos de estas tres tendencias se observarían en la nueva familia de fármacos en desarrollo conocida como los inhibidores de la cápside . El integrante de esta familia en más avanzada investigación –denominado GS-6207– podría administrarse trimestralmente mediante inyecciones subcutáneas que podría realizar la propia persona y presentaría un buen perfil en cuanto al desarrollo de resistencias ( véase La Noticia del Día 09/09/2019).

Otra familia en desarrollo es la de los inhibidores de la maduración. Mientras que los primeros integrantes de esta familia –de los cuales el fármaco en investigación más destacado fue bevirimat, que no llegó a ser aprobado– presentaban problemas de falta de eficacia y rápido desarrollo de resistencias, el inhibidor de la maduración de segunda generación en desarrollo BMS-955176 mantuvo su actividad en los ensayos clínicos en personas con polimorfismos de la proteína Gag ante los cuales bevirimat se había mostrado ineficaz. Aunque este segundo fármaco tampoco llegó al mercado, abrió las puertas a otro inhibidor de la maduración en desarrollo (GSK2838232) que se encuentra en fase II de investigación.

Otra novedad importante en estudio es la formulación en forma de implante transdérmico de un inhibidor de la translocación de la transcriptasa inversa (familia nueva, de la que aún no hay fármacos comercializados) en desarrollo conocido como islatravir, que permitiría mantener unos niveles de fármaco eficaces durante meses tras el implante . Aunque se encuentra aún en fase I de investigación clínica y es muy pronto para augurar su llegada al mercado, esta formulación podría abrir una puerta más allá de los ya disponibles medicamentos en comprimidos o inyectables y hacer llegar la terapia antirretroviral al campo de los implantables.

La inhibición de la entrada sigue siendo una vía investigada, siendo ibalizumab (Trogarzo®) el último de los medicamentos de esta familia en llegar al mercado. Se trata de un anticuerpo monoclonal que se une al receptor CD4, pero tiene como principal lastre el hecho de tener que ser inyectado por infusión venosa en el hospital, lo que hace poco práctico su uso aunque solo tiene que ser administrado cada 15 días.

Otra familia en fase avanzada de investigación son los inhibidores del acoplamiento, de los cuales el fármaco más cercano a la aprobación es fostemsavir –que en EE UU ya se da a algunos pacientes dentro de un programa de uso compasivo-. Lo interesante de fostemsavir es que mostró eficacia en personas con VIH resistente al resto de familias de antirretrovirales , por lo que su llegada al mercado aportaría un importante valor añadido: dar una nueva alternativa terapéutica a aquellas personas que se han quedado sin opciones.

Todos estos fármacos en investigación –y algunos más no nombrados, pero con buen potencial para llegar finalmente al mercado– apuntan un horizonte próximo en el marco del tratamiento antirretroviral: pautas de administración no diaria y nuevas familias que ayuden a tratar las infecciones por el VIH multirresistente.

Fuente:Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencia:Cambou MC, Landovitz RJ. Novel Antiretroviral Agents. Curr HIV/AIDS Rep. 2020 Feb 12. doi: 10.1007/s11904-020-00486-2. [Epub ahead of print].

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