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AASLD 2018: Se registran tasas elevadas de adhesión al tratamiento y curación del VHC en usuarios de drogas inyectables

Un estudio estadounidense halla que una adherencia imperfecta no parece impactar sobre la respuesta virológica sostenida incluso en pacientes que interrumpen el tratamiento

Las personas con infección por el VHC que tienen un consumo activo de drogas inyectables pueden conseguir niveles elevados de adherencia al tratamiento y tasas elevadas de curación similares a los registrados en el resto de pacientes con hepatitis C. Esta es la principal conclusión de un estudio estadounidense cuyos datos preliminares fueron presentados en el Encuentro Anual de la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas (AASLD, en sus siglas en inglés), celebrado en San Francisco (EE UU) a mediados de noviembre. Sobre la base de estos hallazgos, los investigadores concluyen que las personas usuarias de drogas inyectables deben ser incluidas en los programas de tratamiento de la hepatitis C.

Las personas usuarias de drogas inyectables (UDI) son una población afectada de forma desproporcionada por la hepatitis C en todo el mundo, incluso en aquellos países donde no existen problemas de acceso a los programas de prevención, diagnóstico y tratamiento. En general, algunos médicos se han mostrado reacios a tratar a las personas UDI con hepatitis C por su supuesta falta de adherencia y apoyo social, poca motivación, presencia de problemas psicológicos, existencia de comorbilidades, riesgo de reinfección y la necesidad de una buena infraestructura que asegure su correcto seguimiento. Sin embargo, con la llegada de los nuevos regímenes basados en antivirales de acción directa frente al VHC (AAD) –menos tóxicos, más efectivos y más fáciles de tomar– cada vez es mayor la evidencia que confirma que las personas UDI pueden beneficiarse también del uso del tratamiento frente a la hepatitis C si mantienen una buena adherencia a la terapia y disponen de suficiente apoyo sociosanitario. 

Además, en algunos países, como EE UU, muchas compañías de seguros imponen restricciones antes de iniciar el tratamiento frente a la hepatitis C como, por ejemplo, realizar un tratamiento de deshabituación de drogas y/o alcohol o la abstinencia de estas sustancias. Más allá de estas restricciones, las compañías de seguros a menudo niegan el acceso al tratamiento frente al VHC a las personas UDI alegando que presentan problemas de adherencia al mismo.

El estudio ANCHOR se diseñó precisamente con el objetivo de observar si las personas UDI con consumo activo pueden ser tratadas y curadas de forma eficaz con el uso de regímenes basados en AAD. Se inscribió un total de 100 pacientes, con una mediana de edad de 57 años, siendo hombres en su mayoría (76%), de raza negra (93%), sin vivienda estable (51%) y con una historia previa de privación de la libertad (92%). Por lo que respecta a los factores asociados al uso de drogas en esta cohorte en el momento de entrada al estudio, un 58% de los participantes comunicó un uso diario, o incluso más frecuente, de drogas inyectables.

Los participantes recibieron sofosbuvir/velpatasvir (Epclusa®) durante 12 semanas. La medicación se dispensó en frascos de 28 pastillas cada uno (3 frascos en total). La adherencia se evaluó a través de determinados marcadores y su impacto sobre la posibilidad de alcanzar respuesta virológica sostenida. Estos marcadores fueron: la determinación de la carga viral a la semana 4 –como marcador de adherencia temprana-; las interrupciones del tratamiento (la suspensión de la medicación durante el curso de tratamiento con la posterior continuación); el cumplimiento de la medicación (número total de frascos de 28 comprimidos tomados al final del tratamiento); y finalización del periodo de tratamiento (es decir, momento en que se toma el último comprimido a la semana 12 en pacientes que han tomado los tres frascos de medicación).  

Los resultados muestran que hubo un alto nivel de adherencia a la medicación y a las visitas de control. Por ejemplo, en relación con la dispensación de los frascos de la medicación, a la semana 4,  se dispensó el segundo frasco de tratamiento (antes de que se acabase el primero entregado el día 0) al 97% de los pacientes y a la semana 8, al 92% de los participantes se administró el tercer frasco (antes de que se acabase el segundo).

Se registraron interrupciones del tratamiento en 13 participantes por diversos motivos. En cuanto al número de frascos de medicación tomados, un paciente tomó menos de un frasco; 5 pacientes tomaron entre 1 y 2 frascos; 7 pacientes, entre 2 y 3 frascos; y la gran mayoría –87 participantes– tomaron 3 frascos.

Por lo que respecta a la determinación de la carga viral a la cuarta semana de tratamiento, se halló que un 89% de los participantes había alcanzado ya la indetectabilidad viral (definida como una carga viral inferior a 200 UI/mL).

La tasa de respuesta virológica sostenida alcanzada por los participantes (RVS, sinónimo de curación del VHC) a las 12 semanas de haber finalizado el tratamiento (es decir, 12 semanas con AAD sofosbuvir/velpastasvir + 12 semanas más hasta la semana 24), según un análisis por intención de tratar (ITT), fue del 78% (n=93), registrándose una tasa del 10% de fracaso virológico, un 9% de pérdidas de seguimiento y un 3% de muertes. Según el análisis por protocolo (PP), la RVS (n=82, 88%) fue del 89%, con una tasa del 11% de fracaso virológico.

Las características que presentaron los participantes al inicio del tratamiento –uso, como mínimo, una vez al días de drogas inyectables; no estar en tratamiento de sustitución con opioides; sin vivienda estable; y consumo problemático de bebidas alcohólicas– no tuvieron impacto sobre la posibilidad de alcanzar la RVS.

Del 89% de los pacientes que tuvieron carga viral indetectable a la semana 4, un 86% consiguió una respuesta virológica sostenida, lo que demuestra el valor predictivo de la respuesta a la semana 4.  En comparación, del 11% que no tuvieron carga viral indetectable a la semana 4, solo un 25% alcanzaron la RVS.

Por lo que respecta al impacto de las interrupciones sobre la RVS, se halló que un total de 76 personas (86%) que no interrumpieron el tratamiento alcanzaron la RVS, mientras que 12 participantes (67%) que lo interrumpieron (para continuarlo posteriormente) también lograron dicha RVS.

En cuanto al impacto del número de frascos de 28 comprimidos consumidos por los participantes durante el tratamiento, el análisis revelo que los pacientes que tomaron entre 2 y 3 frascos o 3 frascos completos alcanzaron la RVS (71% por el análisis ITT frente a 83% por protocolo en el caso de tomar entre 2 y 3 frascos; 85% por el análisis ITT frente a 93% por protocolo en el caso de completar los tres frascos). Los pacientes que consumieron 1-2 frascos (n= 5) y los que completaron menos de un frasco (n=1) no lograron la RVS.

Por otro lado, los participantes (n=20) que completaron el tratamiento a tiempo –es decir, justo a las 12 semanas– alcanzaron una tasa de RVS del 95% según análisis ITT (versus un 100% según análisis por protocolo).  No obstante, incluso los que acabaron más allá de la semana 12, consiguieron una buena tasa de RVS: 88% según el análisis ITT (versus un 93% según análisis por protocolo). En el otro extremo, se encontrarían las personas que no completaron la duración de 12 semanas de tratamiento (n= 13) y que, incluso así, un 38% consiguió la RVS (un 56% según el análisis por protocolo).

Los datos preliminares del estudio demuestran que las personas usuarias de drogas inyectables con infección por el VHC crónica pueden alcanzar la RVS con tasas comparables a las poblaciones que no usan drogas, incluso teniendo una adherencia imperfecta. Por lo tanto, no hay justificación para excluir a esta población de recibir la medicación frente al VHC. De hecho, las personas UDI deberían representar una población de alta prioridad, porque el uso de drogas inyectables sigue siendo la razón principal para la transmisión de la hepatitis C en EE UU y Europa. El tratamiento con AAD de las personas que se inyectan drogas ayudará a prevenir la transmisión del VHC.

Fuente:  Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencia: Kattakuzhy S MD, Mathr P DO MPH, Gross C RN, et al. High SVR in PWID with HCV despite imperfect medication adherence: Data from ANCHOR Study Updated. AASLD Liver Meeting, San Francisco, abstract 0018, 2018.

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