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¿Dónde prefieren realizarse las pruebas del VIH los hombres gais y otros hombres que practican sexo con hombres?

Un estudio revela que, a pesar de que el autotest del VIH o los kits de toma de muestras en el hogar suscitan gran interés, muchos hombres valoran los servicios que reciben en las clínicas de salud sexual

Para los hombres gais y otros hombres que practican sexo con hombres (HSH) ingleses que nunca se han sometido con anterioridad a una prueba del VIH, consideran las opciones más deseables para ello los kits de autotest y la toma de muestra en el domicilio por la propia persona (que luego se analiza en un laboratorio). No obstante, muchos optarían por una clínica de salud sexual. Estos datos proceden del Sondeo sobre Salud Sexual en Hombres Gais de 2014 y han sido publicados en la revista BMJ Open

El sondeo contó con la participación de 14.317 hombres, de los cuales tres cuartas partes se habían realizado una prueba del VIH con anterioridad. Sin embargo, los autores estaban especialmente interesados en los hombres gais y otros HSH que no se realizaban pruebas de forma regular, por lo que sus análisis se centraron en el 26% de participantes que nunca se habían realizado una prueba y el 46% que no lo habían hecho en el último año.

Todos los participantes eran hombres que practicaban sexo con hombres, pero los que se identificaron como “heterosexuales" o “bisexuales” fueron mucho menos propensos a realizarse la prueba. Del mismo modo, los hombres de menos de 20 años fueron menos propensos a someterse a la misma que los que estaban en la veintena o la treintena. Como era de esperar, al aumentar la edad, disminuyó el número de hombres que nunca se realizaron una prueba, pero también lo hizo la frecuencia. Los hombres con menores niveles de educación tuvieron más probabilidad de no haberse realizado nunca una prueba o de no haberlo hecho recientemente.

Las tasas de realización de prueba fueron menores entre los hombres de etnia blanca (en comparación con otras etnias) y en los nacidos en Inglaterra (en comparación con otros países).

Los hombres que tuvieron más probabilidades de haberse realizado la prueba fueron aquellos que habían mantenido relaciones sexuales sin preservativo con, al menos, una pareja ocasional en el último año.

Al preguntarles a los hombres cuál sería su opción más probable de realización de prueba en el futuro, sus principales opciones de respuesta fueron: Realización de la prueba (o de la toma de muestra) en casa: 32%; en una clínica de salud sexual: 31%; en atención primaria: 22%; en servicios comunitarios de realización de la prueba: 8%; en la medicina privada: 6%. Solo el 1% declaró que no pensaban realizarse la prueba en el futuro.

En cuanto a los participantes que ya se habían realizado la prueba con anterioridad, más de la mitad afirmó preferir realizarse las pruebas en el futuro en una clínica de salud sexual, mientras que el 21% optó por los kits de autotest (o de toma de muestra) en el hogar; el 10% se interesó por las pruebas en servicios comunitarios; el 9% en la atención primaria y el 2%, en la medicina privada.

Por otro lado, el mismo equipo de investigadores realizó otro estudio (publicado en PLOS One) sobre la realización de la prueba por la propia persona que contó con la participación de 47 hombres gais y otros HSH, a través de grupos focales.

Los kits de autotest resultaron aceptables para la mayor parte de los participantes, que consideraron que su principal ventaja sería para las personas preocupadas por la confidencialidad. Los propios encuestados manifestaron que, más que para ellos mismos, estas pruebas serían útiles para “otros hombres” (especialmente aquellos cuya orientación sexual mantienen en secreto).

La opción de tomarse la muestra para realizar un posterior análisis también fue valorada positivamente por los participantes, especialmente en el caso de los que vivían fuera de los grandes núcleos urbanos. Para muchos, esta comodidad podría favorecer una mayor frecuencia en la realización de las pruebas.

Algunos hombres mostraron su preocupación por la posibilidad de no ser capaces de realizarse la prueba ellos mismos e interpretar los resultados de forma adecuada. Para muchos, las instrucciones que acompañan los kits de pruebas resultaban innecesariamente complicadas, lo que les generaba cierta confusión y ansiedad. Del mismo modo, también señalaron que les preocupaba cómo enfrentarse por sí mismos, especialmente si están solos, a un resultado positivo.

En este sentido, es interesante destacar que algunos hombres sugirieron que sólo utilizarían estos autotest en aquellas circunstancias en las que intuyesen que no hubiera grandes posibilidades de que el resultado fuera un positivo.

Varios participantes, especialmente aquellos que declararon una mayor tasa de conductas de riesgo, mostraron su preocupación por la posibilidad de separar la realización de las pruebas del VIH de las visitas a las clínicas de salud sexual. Esto podría significar que es posible que no se puedan diagnosticar las infecciones de transmisión sexual y los hombres no recibirían el consejo y apoyo del personal de la clínica.

En las reuniones focales, los participantes también discutieron sus preferencias en relación con el autotest del VIH. Uno de los temas al que se le dio mayor relevancia fue el periodo de ventana. El hecho de que algunos de los productos comercializados sean pruebas de segunda generación, con un periodo de ventana de 12 semanas, supuso un factor que, para los hombres, limitaba los otros beneficios que pudiera ofrecer la realización de la prueba por la propia persona.

A diferencia de otros estudios, la mayoría de los hombres se decantó por las pruebas en las que se tomaba una muestra de sangre, ya que las consideraron más precisas que las de saliva.

El equipo de investigadores considera que es poco probable que los hombres recurran a los kit de autotest como su principal método de prueba, debido a sus dudas sobre su fiabilidad y la falta de conexión con los servicios clínicos. Por este motivo, recomiendan que a la hora de diseñar intervenciones preventivas, el autotest debería considerarse como una opción suplementaria que puede facilitar la frecuencia de realización de pruebas, pero que también puede hacer que las personas en situación de menos riesgo no acudan a los servicios clínicos.

Fuente: Aidsmap/Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencias: Witzel TC et al. HIV testing history and preferences for future tests among gay men, bisexual men and other MSM in England: results from a cross-sectional study. BMJ Open 6:e011372, 2016.
Witzel TC et al. HIV Self-Testing among Men Who Have Sex with Men (MSM) in the UK: A Qualitative Study of Barriers and Facilitators, Intervention Preferences and Perceived Impacts. PLoS ONE 11(9): e0162713, 2016.

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