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El cambio de TDF a TAF supondría un aumento de los niveles de lípidos que elevarían el riesgo cardiovascular

Los niveles de colesterol HDL también aumentarían, hecho que atenuaría el aumento de riesgo cardiovascular

Un estudio publicado en Clinical Drug Investigation llevado a cabo con más de 6.000 participantes ha concluido que el cambio de regímenes antirretrovirales con tenofovir disoproxilo fumarato (TDF, especialidad farmacéutica genérica [EFG], Viread®, en Truvada® y diversas coformulaciones) a aquellos con tenofovir alafenamida (TAF, en Descovy® y diversas coformulaciones) incrementaría los niveles de colesterol y triglicéridos, lo cual aumentaría el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Diversos son ya los estudios que han apuntado a un aumento de los niveles de lípidos sanguíneos por el cambio de TDF a TAF (véase La Noticia del Día 12/05/2020). En general se trataba de estudios de algunos cientos de participantes, hecho que llevó a los autores del presente estudio a diseñarlo de mayor tamaño para dotar de mayor consistencia a sus resultados.

Para ello, contaron con los participantes de la cohorte OPERA, que incluye a 93.170 personas con el VIH atendidas en 84 centros médicos de EE UU. Los criterios de inclusión fueron haber cambiado de TDF a TAF durante el periodo comprendido entre noviembre de 2015 y marzo de 2018 y tener mediciones recientes de los niveles de lípidos en el momento del cambio (un máximo de 6 meses antes) y tener alguna medición de dichos niveles tras el cambio (la mediana del tiempo de medición tras el cambio fue de 3,9 meses).

Finalmente, un total de 6.451 personas fueron incluidas en el estudio. El 16% eran mujeres, el 33% eran de etnia negra y el 37% de los participantes eran latinoamericanos. La mediana de la edad al inicio del estudio era de 48 años y el recuento de CD4 promedio era de 645 células/mm3. El 18% de los participantes no presentaban supresión virológica. Los participantes llevaban una mediana de 2 años y 5 meses tomando TDF en el momento de cambiar a TAF.

Los niveles de lípidos se vieron alterados tras el cambio. El colesterol total pasó de 4,5 mmol/L a 4,76 mmol/L (aumento del 5,8%); el colesterol LDL pasó de 2,51 mmol/L a 2,69 mmol/L (aumento del 7,2%); el colesterol HDL pasó de 1,16 mmol/L a 1,19 mmol/L (aumento del 2,7%) y los niveles de triglicéridos pasaron de 1,43 mmol/L a 1,57 mmol/L (aumento del 9,8%).

Aún con los cambios observados, el promedio de los niveles de colesterol total y de los de triglicéridos se mantuvieron en el rango normal y el promedio de los niveles de colesterol HDL se mantuvo en el límite de la normalidad. Los niveles de colesterol LDL, no obstante, pasaron de normales a sobrepasar el límite superior de la normalidad.

El porcentaje de personas que pasan a presentar dislipidemia es el factor más importante de cara a valorar cómo un cambio altera el riesgo cardiovascular.

Así, el porcentaje de personas en las que el colesterol total pasó de niveles normales a niveles anómalos pasó del 5% al 9,5% tras el cambio; el porcentaje de personas en las que el colesterol LDL se encontraba niveles anómalos pasó del 15,5% al 22%; el porcentaje de personas en las que los triglicéridos se encontraban niveles anómalos pasó del 21% al 27%. El único caso en el que el cambio fue favorable fue el de colesterol HDL, donde el porcentaje de personas con niveles anómalos pasó del 35% al 30%, hecho que atenuaría el riesgo cardiovascular asociado a los cambios en los otros parámetros.
Los casos de dislipidemia severa, aunque infrecuentes, aumentaron notablemente tras el cambio de tratamiento respecto al colesterol total y el colesterol LDL.

Al restringir el análisis a aquellas personas que únicamente cambiaron TDF por TAF –sin que el cambio de tratamiento incluyera la modificación de otros fármacos– la tendencia en los cambios lipídicos fue similar e incluso mayor en lo relativo a los casos de dislipemia y dislipemia severa.
El uso de fármacos potenciadores farmacocinéticos como cobicistat (Tybost®, también en diversas coformulaciones) o ritonavir (EFG, Norvir®, también en Kaletra®), típicamente vinculados a un empeoramiento en los niveles de lípidos, no produjo cambios significativos en las tendencias observadas tras cambiar TDF por TAF.

El porcentaje de participantes con un riesgo superior al 7,5% de enfermedad cardiovascular aumentó ligeramente (del 29% al 31%) tras cambiar TDF por TAF. De ellos, el 31% tomaban estatinas antes del cambio y el 41% las tomaban tras cambiar.

Un 12% de las personas con bajo riesgo cardiovascular tomaban estatinas antes del cambio y un 16% las tomaban tras el cambio, lo que indicaría casos de prescripción inapropiada de estatinas.

Los resultados del presente estudio dotan de consistencia a hallazgos previos relativos al aumento de los niveles de lípidos tras cambiar de TDF a TAF. Aunque el impacto sobre el riesgo cardiovascular observado es muy pequeño, será importante evaluar cómo evoluciona a largo plazo, pues el periodo de seguimiento del estudio fue demasiado corto como para poder evaluar un riesgo –como es el cardiovascular– que precisa de largos periodos de seguimiento para ser medido adecuadamente.

Fuente: Aidsmap / Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencia: Brunet L et al. Switch from tenofovir disoproxil fumarate to tenofovir alafenamide in people living with HIV: lipid changes and statin underutilization. Clinical Drug Investigation, September 2021 (open access). https://doi.org/10.1007/s40261-021-01081-y.

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