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La combinación de raltegravir, tenofovir y emtricitabina se muestra eficaz como profilaxis postexposición al VIH

Los participantes de un estudio presentaron altos niveles de tolerancia y de adherencia al tratamiento

La profilaxis postexposición (PPE) es una estrategia terapéutica utilizada para disminuir el riesgo de infección por VIH en aquellas personas que han sufrido una exposición de alto riesgo al virus. El tratamiento consiste en la administración de antirretrovirales dentro de las primeras 72 horas tras la exposición durante un periodo de 28 días. No obstante, para que esta profilaxis sea eficaz, es necesaria, además del inicio precoz de la terapia antirretroviral, una buena adherencia al tratamiento.

Un equipo de investigación de la Universidad de Texas (EE UU) sugirió que los tratamientos habitualmente utilizados en la PPE no ocupacional (aquella utilizada tras exposiciones de riesgo ocurridas fuera del desempeño de actividades laborales) pudieran no estar a la altura de las posibilidades terapéuticas actualmente disponibles. Por ello, diseñaron un estudio para probar el uso de raltegravir (Isentress®) en combinación con tenofovir/emtricitabina (Truvada®) como PPE.

Este estudio de cohortes hizo énfasis en la seguridad y tolerancia al tratamiento, así como en tasa de finalización del mismo. Entre mayo de 2011 y julio de 2013 se inscribió a 103 participantes mayores de 18 años que hubieran tenido exposición anal, vaginal o de otra mucosa a la eyaculación, secreción rectal o cervicovaginal procedente de una persona con VIH o bien de una persona con alto riesgo de infección, aunque de estado serológico desconocido. Esta exposición tenía que haberse producido en las 72 horas anteriores, que es tiempo máximo recomendado tras la exposición para comenzar la PPE.

A los participantes que recibieron un resultado negativo en una prueba de VIH realizada durante su primera visita se les facilitó raltegravir con tenofovir y emtricitabina para catorce días de tratamiento, así como un número telefónico de atención continua donde poder llamar en caso de sufrir efectos adversos o secundarios. En la visita de seguimiento, realizada entre diez y catorce días después de la inicial, los participantes recibieron tratamiento para los catorce días restantes, además de comprobarse su adherencia al mismo. Las visitas de seguimiento posteriores se establecieron a los 28 días y a los tres y seis meses. En estas visitas de seguimiento se realizaron nuevas pruebas de VIH.

Durante la duración del estudio se incorporaron a 103 participantes, de los cuales 92 (89%) eran varones y 67 (65%), hombres que practican sexo con otros hombres (HSH). Un total de 69 (67%) eran de etnia blanca y 25 (24%) de etnia negra (24%), mientras que 22 personas (21%) se identificaron como de origen hispano. El tiempo mediano que tardaron en acudir en busca de PPE fue de 36 horas (rango de 4 a 71 horas). Ocho personas (8%) ya habían usado previamente este tipo de profilaxis. Cincuenta y cuatro personas (52%) refirieron no haber usado preservativo durante las relaciones sexuales y el resto afirmaron que el preservativo se había roto o deslizado. Cuarenta y dos personas (41%) eran conocedoras de que su pareja estaba infectada por VIH, mientras que el resto lo desconocían.

Los participantes refirieron exclusivamente efectos secundarios de grado 1 (efectos leves): Seis personas sufrieron dolor de cabeza, cinco refirieron fatiga y cuatro padecieron nauseas. Once personas dijeron haberse saltado alguna dosis, pero sólo en una o dos ocasiones.

Del total de participantes, 55 personas (53%) completaron todas las visitas de seguimiento, y 85 (83%) completaron los 28 días de PPE, entre los que se contaron el 95% de los hispanos, el 88% de personas de etnia blanca y el 60% de las de etnia negra. Comparativamente, la tasa de finalización de los 28 días de tratamiento fue significativamente menor en afroamericanos (p= 0,001).
En ninguno de los casos que completaron el seguimiento se produjo seroconversión durante los seis meses siguientes.

Las conclusiones del equipo de investigación fueron que la combinación de raltegravir con tenofovir y emticitrabina es una alternativa para la PPE no ocupacional que presenta una buena tolerancia y tasas elevadas de adherencia y finalización del tratamiento. De igual modo, los investigadores propusieron enfocar el esfuerzo de las estrategias de prevención hacia aquellos grupos que sufren mayor riesgo, especialmente en los que se observe menor adherencia terapéutica.

Fuente:  NATAP/ Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencia: Vigil KJ, Simmons P, Luna K, Martinez ML, et al. Raltegravir plus tenofovir DF and emtricitabine for non-occupational postexposure prophylaxis (nPEP): African-Americans are at higher risk of non-completion of nPEP. IDWeek 2014. October 8-12, 2014, Philadelphia. Abstract 1529.

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