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Se observa una reducción de las nuevas infecciones por hepatitis C en Escocia

Este hecho se debería más a las políticas de reducción de daños que a la eficacia de los nuevos tratamientos

Un estudio publicado en Addiction ha concluido que la reducción de la incidencia de la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) observada de forma continuada desde el año 2008 en Escocia se debe más a una adecuada implementación de los programas de reducción de daños que a la notable evolución de los tratamientos (que hoy en día curan a la práctica totalidad de las personas que los reciben).

Escocia puso en marcha en el año 2008 un plan nacional sobre el VHC y una estrategia nacional sobre uso de drogas y alcohol. Ello conllevó la expansión de los programas de intercambio de jeringuillas y del acceso a las terapias de sustitución con opioides. Las nuevas infecciones por VHC se vieron reducidas en un 50% entre 2008 y 2015. Dado que la gran mayoría de las nuevas infecciones por VHC en Escocia se dieron y se dan entre usuarios de drogas intravenosas que compartieron jeringuillas o utensilios de inyección, es de suponer que el impacto de estos programas tuvo que ser importante en la reducción de la incidencia observada.

Hasta ahora pocos habían sido los estudios dirigidos a cuantificar cómo las estrategias de reducción de daños reducen las nuevas infecciones, lo cual permitiría validar la idoneidad de las diferentes intervenciones incluidas en dichas estrategias.

Para cubrir esta necesidad de información, investigadores de la Universidad de Bristol y de tres universidades escocesas desarrollaron un modelo informatizado sobre la epidemia del VHC en Escocia para evaluar el impacto de la variabilidad en la provisión de estrategias de reducción de daños sobre las tasas de incidencia de la infección obtenidas de la Iniciativa para la Evaluación del Intercambio de Jeringuillas en Escocia.

El modelo tuvo en cuenta cuántas personas eran usuarias de drogas intravenosas en Escocia, cuánto tiempo llevaban consumiendo estas sustancias y, si habían adquirido el VHC, cuándo se habían infectado.

En el modelo se evaluaron tres intervenciones: el uso de terapia de sustitución con opioides, los programas de intercambio de agujas y/o jeringuillas y el tratamiento del VHC. Para calcular cómo las dos primeras intervenciones podían reducir el riesgo individual de adquirir el VHC se utilizaron datos de una revisión sistemática realizada en el Reino Unido tiempo atrás.

En el modelo se estableció que entre los años 2008 y 2015 la incidencia de la infección por el VHC entre usuarios activos de drogas intravenosas cayó en un 61%. El porcentaje calculado por el modelo se asemeja bastante al registrado por la Iniciativa para la Evaluación del Intercambio de Jeringuillas en Escocia, lo cual dota de consistencia a los resultados del modelo.

El modelo del estudio examinó los efectos de expandir el acceso a programas de terapia de sustitución con opioides y a aquellos de intercambio de agujas y/o jeringuillas preguntándose qué hubiera sucedido si no hubiera tenido lugar dicha expansión a partir del año 2008.

Su análisis concluyó que sin la expansión de estas intervenciones la incidencia se hubiera reducido solo en un 27% (prácticamente la mitad del 50% de reducción real observada). En total, según el estudio la expansión de los programas de sustitución con opioides y de intercambio de jeringuillas habría evitado unos dos tercios de las 1.492 nuevas infecciones que hubieran tenido lugar de mantenerse la incidencia existente en el año 2008. El tercio restante correspondería al cambio de tendencia en el consumo de drogas inyectables (con una reducción importante en el número de usuarios de drogas intravenosas con alto riesgo de infección por VHC) y solo un 5% de las nuevas infecciones se habrían evitado por causa del tratamiento frente al VHC.
Los resultados del presente estudio ponen de manifiesto la importancia de los programas de reducción de daños en la reducción de la incidencia de la infección por VHC. Cabe tener en cuenta que las nuevas infecciones tienen lugar principalmente a través del uso de drogas inyectables con material de inyección compartido.

Cabe destacar que los resultados del estudio se corresponden al período entre en el año 2008 y el 2015, que fue el momento a partir del cual comenzaron a utilizarse de forma más extendida los antivirales de acción directa (DAA, en sus siglas en inglés) de segunda generación, que prácticamente curan a la totalidad de las personas que los toman. Por ello, es de suponer que el impacto del tratamiento sobre la reducción de la incidencia será cada vez mayor. Por otro lado, también será crucial para reducir la incidencia de la infección por el VHC cómo se afronten los nuevos usos de drogas intravenosas tales como el chemsex y el apoyo de las políticas de salud pública a estrategias de reducción de daños dirigidas a estas nuevas poblaciones vulnerables.

Fuente: Infohep / Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencia: Fraser H et al. Modelling the impact of a national scale-up of interventions on hepatitis C virus transmission among people who inject drugs in Scotland. Addiction, advance online publication, June 2018, doi: 10.1111/add.14267.

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