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CROI 2017: Deterioro cognitivo y VIH

Aunque la infección por este virus favorece la persistencia de signos y síntomas de deterioro cognitivo, este impacto no parece incrementarse con el tiempo

Según una serie de estudios presentados en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI 2017), que se celebró recientemente en Seattle (EE UU), las personas con el VIH presentarían síntomas persistentes de deterioro cognitivo y cambios en la estructura cerebral a pesar de tomar un tratamiento antirretroviral efectivo. Sin embargo, al envejecer, estas personas no presentarían un deterioro cognitivo acelerado respecto a las personas sin el VIH.

El primero de los estudios, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de San Diego, evaluó la relación entre envejecimiento y desempeño neurocognitivo a lo largo del tiempo, observando los cambios que tenían lugar en personas que habían estado un mínimo de dos años en tratamiento antirretroviral.

En el estudio se incluyó a una cohorte de personas que habían participado en la cohorte ALLRT [siglas en inglés de ensayos clínicos longitudinales de distribución aleatoria del Grupo de Ensayos Clínicos sobre el Sida (ACTG)].

Los participantes acudieron a visitas anuales de evaluación neurocognitiva que medían diversas áreas de desempeño cognitivo y memoria. El desempeño global se resumió en la puntuación Z de desempeño neuropsicológico basada en 4 tests (NPZ-4) y dichos resultados se compararon con personas sin el VIH de edades similares.

La cohorte de personas con el VIH incluidas fue de 3.313 personas que comenzaban un tratamiento antirretroviral por primera vez. La mayoría eran hombres, una cuarta parte eran de 30 años o menores, un tercio tenían entre 31 y 40 años, un porcentaje similar tenían entre 41 y 50 años, el 10% tenían entre 50 y 60 años y el 2% eran mayores de 60 años. Dos tercios tenían estudios superiores y el 8% estaban coinfectados por el virus de la hepatitis C (que también puede tener un impacto neurocognitivo.

En el momento del primer test más del 90% de los participantes tenía carga viral inferior a 200 copias/mL. Alrededor del 50% de los participantes tenía un recuento de CD4 superior a 500 células/mm3. La mediana del recuento de CD4 nadir era de 221 células/mm3, lo que indicaría que muchos participantes presentaban un grado avanzado de inmunosupresión en el momento de iniciar el tratamiento.

Las primeras pruebas hallaron que el 42% de los participantes presentaban unas puntuaciones bajas en el Test de Aprendizaje Verbal de Hopkins y el 39% tuvo resultados bajos en NPZ-4. Los valores medios de la cohorte mostraron una disminución de los niveles de deterioro neurocognitivo a lo largo del tiempo tras el inicio del tratamiento antirretroviral. Así, mientras que el 23% de los participantes cumplían con los criterios de deterioro neurocognitivo al inicio en la primera evaluación solo el 13% los cumplían en la última.

La probabilidad de padecer deterioro neurocognitivo se incrementó con la edad en un 18% por cada década de envejecimiento. Tener más de 40 años al inicio del tratamiento y presentar coinfección por VHC fueron factores que se relacionaron significativamente con un peor desempeño neurocognitivo. El tratamiento de primera línea seleccionado no tuvo un impacto significativo en este aspecto.

El segundo de los estudios analizó pruebas de neuroimagen y datos neuropsicológicos de personas con el VIH de la cohorte europea del estudio COBRA (comorbilidades relacionadas con el sida, en sus siglas en inglés) y las comparó con personas sin el VIH de edades similares.

Un total de 134 personas con el VIH de Ámsterdam (Países Bajos) y Londres (Reino Unido) con carga viral indetectable durante más de un año fueron incluidas en el estudio. Más del 90% eran hombres y la edad promedio era de 57 años. El recuento actual de CD4 era de 646 células/mm3 y el recuento nadir era de 185 células/mm3. El grupo control incluyó a 79 personas sin el VIH de edades y géneros similares.

Las pruebas de neuroimagen y neuropsicológicas se realizaron al inicio y dos años después.

Al inicio las pruebas de neuroimagen mostraron que las personas con el VIH tenían un menor volumen de materia gris y una peor función cognitiva que las personas sin el VIH. Además, la microestructura de materia blanca en personas con el VIH era anómala.

No obstante, no se observaron diferencias notables en los cambios asociados a la edad entre personas con o sin el VIH. En ambos grupos se observaron cambios negativos en las pruebas de neuroimagen: las personas con el VIH perdieron un 0,82% de volumen cerebral por año y las personas sin el VIH perdieron un 0,77% de dicho volumen por año (diferencia no significativa).

Las pruebas de función cognitiva no cambiaron demasiado en ambos grupos y las diferencias no fueron significativas. Únicamente la atención (que mejoró ligeramente en personas con el VIH y disminuyó ligeramente en aquellas sin el VIH) fue un campo en el que se observaron diferencias significativas.

El tercero de los estudios, realizado en EE UU, se centró en los resultados en mujeres. En él se compararon los resultados cognitivos de mujeres con el VIH y carga viral indetectable gracias al tratamiento antirretroviral con los de otras mujeres con VIH con un control deficiente de la infección y con los de mujeres sin el VIH. Todas las participantes pertenecían al Estudio Interagencias sobre el VIH en Mujeres (WIHS, en sus siglas en inglés).

Entre 2009 y 2015 un total de 932 participantes del WIHS realizaron pruebas neurocognitivas, incluidas mediciones de aprendizaje, memoria y atención al inicio y cada dos años. De ellas, 239 eran mujeres con VIH y buen control de la infección, 392 tenían un mal control de la infección y 301 no tenían VIH. El perfil demográfico de los tres grupos era similar (edad promedio de 45 años, dos tercios de las participantes de etnia negra y la mitad con estudios superiores).

En conjunto, las mujeres con VIH tuvieron unas puntuaciones T iniciales de desempeño neuropsicológico global significativamente inferiores a las de aquellas sin VIH. Dicho fenómeno se observó también en las áreas de memoria, atención y aprendizaje.

Dentro de las mujeres con VIH, aquellas con carga viral indetectable presentaban mejores puntuaciones en las áreas de aprendizaje, memoria y función motora; aunque el desempeño global fue similar en ambos grupos (las mujeres sin supresión virológica fueron mejores en atención y fluidez).

Tener diagnóstico de sida y menores recuentos de CD4 nadir se relacionó con menores puntuaciones en diversas áreas. Un mayor tiempo de seguimiento con carga viral indetectable se relacionó con mejores puntuaciones en la mayoría de áreas evaluadas.

A lo largo del tiempo, las mujeres de los tres grupos experimentaron disminuciones en las puntuaciones de desempeño global, memoria, atención y aprendizaje. Mientras que en mujeres con VIH se observó una disminución de la velocidad de procesamiento, entre mujeres sin VIH dicha velocidad aumentó.

El cuarto de los estudios, llevado a cabo en Canadá, evaluó los cambios anatómicos en el cerebro de personas con VIH. Los investigadores midieron el volumen cerebral de 46 personas con VIH y buen control virológico y compararon los resultados con los de 31 controles sin VIH de características demográficas similares. La mitad eran hombres y la edad promedio era de unos 50 años. En el grupo con VIH el recuento de CD4 era de 641 células/mm3 y el recuento nadir era de 200 células/mm3.

Los participantes completaron dos sesiones de neuroimagen y de evaluación neuropsicológica separadas entre sí unos dos años. Las mediciones neuropsicológicas cubrieron seis dominios por medio de 8 tests estandarizados. Se obtuvieron puntuaciones Z estandarizadas en cada una de las áreas y una puntuación global (NPZ-8).

Las personas con VIH presentaron peores resultados neuropsicológicos que aquellas seronegativas en las dos visitas. Sin embargo, no se observaron cambios a lo largo del tiempo en ninguno de los dos grupos. De hecho, en personas con VIH se observó un incremento en la memoria.

Las evaluaciones de neuroimagen mostraron, en personas con VIH, un volumen subcortical significativamente reducido en tálamo, núcleo caudado, putamen, globo pálido y cerebro medio. Sin embargo, dichos cambios no evolucionaron con el tiempo. Un menor recuento de CD4 se relacionó con un menor volumen cerebral.

El último de los estudios, realizado en Francia, evaluó la prevalencia de enfermedad cerebral de pequeños vasos (CSVD, en sus siglas en inglés) en personas con VIH y la comparó con la observada en personas sin VIH de 50 años en adelante.

Un total de 456 personas con VIH y 154 personas sin VIH que actuaron como controles participaron en el estudio. El 80% eran hombres y la edad promedio era de 56 años. Los participantes con VIH se encontraban en tratamiento antirretroviral efectivo durante, como mínimo, el último año. El recuento de CD4 nadir promedio era de 195 células/mm3 y el recuento de CD4 promedio era de 655 células/mm3. La mayor parte de factores de riesgo cardiovascular se dieron más frecuentemente en personas con VIH (entre ellos la hipertensión niveles de lípidos anómalos y consumo regular de alcohol). El 40% de los participantes de ambos grupos eran fumadores.

Todos los participantes realizaron una única prueba de resonancia magnética, evaluada por dos expertos neuroradiólogos.

El 52% de las personas con VIH y el 36% de aquellas sin VIH recibieron el diagnóstico de CSVD (cociente de probabilidades ajustado [CRa]: 2,3). El 19 y el 14% de ambos grupos, respectivamente, recibieron el diagnóstico de CSVD severa (CRa: 1,6). Las diferencias en ambos casos fueron estadísticamente significativas.

El impacto del VIH fue diferente en función de la edad: a mayor edad menor impacto (llegando al punto que a partir de los 60 años no se observaron diferencias significativas en la prevalencia de CSVD entre ambos grupos).

Fuente: Aidsmap / Elaboración propia (gTt-VIH).

Referencias: Coban H et al. Impact of advancing age on cognition in HIV+ persons on a first suppressive regimen. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections (CROI 2017), Seattle, abstract 343, 2017.

Cole JH et al (van Zoest R presenting). Longitudinal analysis shows no evidence for accelerated brain ageing in treated HIV. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections (CROI 2017), Seattle, abstract 32LB, 2017.

Rubin LH et al. Cognitive trajectories over 4 years among HIV+ women with optimal viral suppression. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections (CROI 2017), Seattle, abstract 350, 2017.

Sanford R et al. Longitudinal assessment of regionally specific brain volumes in treated HIV+ patients. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections (CROI 2017), Seattle, abstract 397, 2017.

Moulignier A et al (Costagliola D presenting). Cerebral small-vessel disease in HIV-infected patients well controlled on cART. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections (CROI 2017), Seattle, abstract 75, 2017.

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