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AASLD 2021: Se registra un importante descenso de la mortalidad tras el trasplante hepático en personas con VIH de EE UU

Los antivirales de acción directa frente a la hepatitis C y los inhibidores de la integrasa del VIH serían los principales responsables de dicho descenso

Un estudio presentado en el Encuentro Anual de la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas (AASLD, en sus siglas en inglés), celebrado online a causa de la COVID-19, ha concluido que la mortalidad tras el trasplante hepático se habría reducido en los últimos años en un 66% entre personas estadounidenses con el VIH o coinfectadas por el VIH y el virus de la hepatitis C (VHC). La llegada de los antivirales de acción directa (AAD) y de los inhibidores de la integrasa del VIH serían los principales responsables, a juicio de los investigadores, de esta reducción. El estudio también ha hallado un aumento de los donantes de hígado con el VIH a partir de 2016, órganos que se han asociado recientemente a buenas tasas de éxito (véase La Noticia del Día 13/09/2021).

Diversos estudios realizados años atrás concluyeron que las personas coinfectadas por el VIH y el VHC presentaban mayores tasas de fracaso del trasplante hepático que aquellas monoinfectadas por el VHC (véase La Noticia del Día 13/02/2009), por lo que la infección por el VIH –por diversos factores– condicionaba el éxito del trasplante. Los tiempos han cambiado y tanto el tratamiento del VIH (mucho más efectivo y menos tóxico que antes) como, especialmente, el de la hepatitis C (con la llegada de los AAD) han evolucionado de manera notable. De hecho, en el caso de los AAD han producido un cambio de paradigma que ha modificado de forma muy destacable la prevalencia de la hepatitis C a nivel mundial (véase La Noticia del Día 16/11/2021).

En este nuevo contexto, se hacía necesario desarrollar un estudio que permitiera comprobar las tasas de éxito actuales del trasplante hepático en personas con el VIH.

El presente estudio, de tipo retrospectivo, analizó los datos de trasplantes hepáticos en adultos estadounidenses entre los años 2002 y 2020 y comparó los resultados de aquellos trasplantados coinfectados por el VIH y el VHC en la era pre-AAD (hasta diciembre de 2013) con los trasplantados a partir de dicha fecha (los cuales ya habían podido acceder a los AAD). También comparó los resultados de las personas con el VIH en la era previa a los inhibidores de la integrasa con los de aquellos trasplantados en la era con inhibidores de la integrasa

El análisis incluyó 548 trasplantes realizados en personas con el VIH: 225 en la era previa a los inhibidores de la integrasa y 323 con posterioridad. Los trasplantados en la época con inhibidores de la integrasa eran más jóvenes (mediana de 56 y 50 años, respectivamente; p <0,001), eran –con mayor probabilidad– latinoamericanos y tenían una mayor probabilidad de presentar patología hepática alcohólica, esteatohepatitis no alcohólica (NASH, en sus siglas en inglés) y obesidad.

Entre los 286 trasplantados coinfectados por el VIH y el VHC se encontraban 166 trasplantados en la era pre-DAA y 120 en la era con DAA. El grupo de la era DAA era mayor (mediana de 58 y 55 años, respectivamente; p <0,001) y presentaba un menor porcentaje de hombres (74% y 84%, respectivamente; p= 0,047) y de personas de etnia blanca (51% y 62%, respectivamente; p= 0,046).

Entre los años 2016 y 2020, los trasplantes de hígado provenientes de personas con el VIH aumentaron y sumaron un total de 27 en dicho periodo.

Al comparar los trasplantados con el VIH de la era anterior a la aparición de los inhibidores de la integrasa con los trasplantados posteriormente, se observó que los primeros presentaron una probabilidad de supervivencia del injerto a los 3 años inferior en un 60% a los segundos (cociente de riesgos ajustados [HR, en sus siglas en inglés]: 0,42; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 0,28-0,63; p <0,001).

En la misma línea, al comparar los trasplantados coinfectados de la era pre-AAD con los trasplantados posteriormente, se observó que los primeros presentaron una probabilidad de supervivencia del injerto a los 3 años inferior en un 51% a los segundos (HR: 0,49; IC95%: 0,27-0,65; p= 0,0122).

En cuanto a las tasas de mortalidad a los 3 años del trasplante, estas pasaron del 47,1% al 13,9% en personas con el VIH tras la llegada de los inhibidores de la integrasa (muy similares, estas últimas, a los de un grupo control de personas sin el VIH). En el caso de los coinfectados, las tasas de mortalidad a los 3 años pasaron del 44,6% al 15,0% tras la llegada de los DAA.

Los resultados del presente estudio evidencian el cambio de paradigma que ha supuesto para el trasplante hepático tanto la evolución del tratamiento antirretroviral como la del tratamiento de la infección por el VHC. Es importante seguir trabajando para un acceso lo más amplio posible a nivel mundial a dichos tratamientos con el objeto de seguir mejorando estas cifras y avanzar hacia el objetivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de conseguir que las hepatitis víricas dejen de ser un problema de salud pública para el año 2030.

Fuente:NATAP / Elaboración propia (gTt).
Referencia:Jacob JS, et al. Improved survival after liver transplantation for HIV positive and HIV/HCV co-infection in the INSTII and DAA eras. AASLD, The Liver Meeting, November 12-15, 2021. Parallel session 7: Immunosuppression, Outcomes, Complications.

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