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Los hombres gais con problemas derivados del Chemsex son un grupo heterogéneo con un elevado riesgo sexual y psicosocial

Se registra en el Reino Unido una alta prevalencia de VIH, uso de drogas inyectables e importantes problemas psicológicos en hombres que practican Chemsex

Los hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH) que buscan ayuda debido a un uso problemático de drogas en el contexto de Chemsex constituyen un grupo diverso con un amplio abanico de conductas de riesgo para su salud física y bienestar psicosocial. Esta es la principal conclusión de un estudio inglés publicado en Sexually Transmitted Infections.

El Chemsex se ha convertido en un problema de salud pública importante que causa gran preocupación en el colectivo de hombres gais, bisexuales y otros HSH. Hay pocos datos sobre las características de los hombres que buscan apoyo por un uso problemático de drogas en el contexto sexual y se necesitan servicios de atención que ofrezcan información al respecto de forma adecuada y efectiva.

Con este fin, los investigadores del Antidote –un servicio londinense especializado que ofrece ayuda a personas del colectivo LGTBI con problemas asociados al uso de drogas o alcohol–diseñaron un estudio transversal que incluyó 2.300 hombres gais, bisexuales y otros HSH que accedieron a sus servicios entre 2012 y 2018. En el momento de la derivación, se pidió a los hombres que proporcionaran información sobre la droga o drogas con que experimentaron problemas, si estaban infectados por el VIH y/o por el virus de la hepatitis C (VHC) y también sobre sus conductas de riesgo asociadas al Chemsex. Se obtuvo también información demográfica.

Los hombres gais, bisexuales y otros HSH que participan en sesiones de Chemsex tuvieron una alta prevalencia de VIH (47%), muchos eran usuarios de drogas inyectables (UDI) actuales o lo fueron en el pasado y presentaban con frecuencia pensamientos suicidas. El uso de drogas específicas y su atención por parte del servicio Antidote difirieron según factores demográficos diversos, incluyendo edad,etnia y estado serológico al VIH.

Los investigadores compararon las características de los hombres gais, bisexuales y otros HSH que buscan apoyo relacionado con el Chemsex (uso de mefedrona, metanfetamina, GBH/GBL) y los hombres que habían tenido problemas con el uso de otras drogas (por ejemplo, cocaína, cannabis, alcohol). Los hombres que indicaron la práctica de Chemsex se analizaron según la droga que usaron. Un segundo análisis examinó las características y conductas de riesgo de los hombres con el VIH con un uso problemático de drogas en el Chemsex.

En general, el 93% de los participantes identificaron una droga principal en concreto, de ellos un 88% estuvieron buscando apoyo por un uso problemático de esa droga en el contexto del Chemsex. Aproximadamente una cuarta parte de ellos indicaron el uso de una droga como motivo de preocupación, un tercio el empleo de 2 drogas y casi la mitad declararon el consumo de 3 o más.

Los hombres gais, bisexuales y otros HSH que usaron drogas en el contexto del Chemsex fueron cerca de tres veces más propensos a tener problemas con más de una sustancia que aquellos que no consumieron drogas sexualizadas (cociente de probabilidades ajustado [CPa]: 3,37; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 2,88-3,94; p <0,0005). De las drogas que habitualmente se asocian a la práctica del Chemsex en el Reino Unido, mefedrona fue la más usada (71%), seguida de GHB/GBL (69%) y metanfetamina (64%). Entre los usuarios del servicio que utilizaron sustancias que no se asocian de manera tan frecuente al Chemsex, alcohol (57%), cocaína (42%) y cannabis (21%) fueron las sustancias usadas de forma más habitual.

Casi todos los hombres usuarios del servicio Antidote se identificaron como gais (95%), dos tercios eran británicos y un 84% blancos. La mayoría estaban empleados (68%) y la media de edad era de 35 años. Ser más joven (menos de 45 años), identificarse como gay y ser negro, de origen asiático y pertenecer a una minoría étnica fueron factores relacionados con el uso de drogas para el Chemsex.

Entre los participantes que no tenían VIH (53%), un tercio habían usado profilaxis postexposición (PEP) frente al VIH el año anterior. Casi la mitad eran UDI actuales o lo fueron en el pasado (53%) y la mayoría comunicaron un consumo problemático de alcohol (59%). Dos tercios señalaron haber tenido un mínimo de 6 parejas sexuales en los 90 últimos días. Un 15% declararon haber tenido pensamientos suicidas.

De los UDI actuales, el 40% dijeron haber compartido el kit de inyección. La prevalencia de infección por el VHC fue del 9%. La práctica de Chemsex se asoció con tener el VIH, con el uso de drogas inyectables, el empleo de PEP frente al VIH y con tener un mayor número de parejas sexuales.

Análisis posteriores revelaron que los hombres gais, bisexuales y otros HSH que buscaban apoyo con relación al Chemsex son un grupo muy diverso, difiriendo las características demográficas y las conductas de riesgo según la droga de consumo en cuestión. Por ejemplo, ser joven y estar empleado se asoció a un uso problemático de mefedrona (p <0,0005), mientras que ser mayor y pertenecer a una minoría étnica se relacionó con el consumo de metanfetamina (p <0,0005).

Los hombres gais, bisexuales y otros HSH con problemas por uso de mefedrona eran menos proclives a no estar infectados por el VIH o a tener el VHC, a inyectarse drogas o a comunicar pensamientos suicidas. Sin embargo, el consumo de mefedrona se relacionó con un consumo problemático de alcohol. Consumir metanfetamina se asoció con todas las características anteriores excepto con el uso problemático de bebidas alcohólicas. Elegir GBH/GBL como droga principal estuvo menos relacionado con el uso de drogas inyectables o con tener el VIH, pero el empleo de esta droga se asoció con pensamientos suicidas.

El análisis del subgrupo de personas con el VIH que comunicaron la práctica de Chemsex reveló que el 47% de ellas atribuyeron su seroconversión al consumo de drogas en el contexto de sus relaciones sexuales. La mitad señalaron que su uso de drogas se incrementó después de su diagnóstico de VIH, con un tercio indicando el inicio del consumo de drogas tras el mismo. La mayoría estaban en tratamiento antirretroviral (85%), con alrededor de la mitad aceptando que el Chemsex tuvo un impacto negativo sobre su adherencia al tratamiento. La coinfección por el VIH y el VHC estuvo presente en un 11% de las personas.

Los investigadores concluyen señalando que las necesidades de los hombres gais, bisexuales y otros HSH con relación al uso de drogas para el Chemsex son heterogéneas y deben atenderse con un modelo de atención integral, que responda a las características demográficas y biopsicosociales diversas de este colectivo.

Fuente: Aidsmap / Elaboración propia ( gTt-VIH ).
Referencia: Stevens O et al. Chemsx-related drug use and its association with health outcomes in men who have sex with men: a cross-sectional analysis of Antidote clinic service data. Sex Transm Infect: o0-1-7, doi.10.1136/sextrans-2019-054040.

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