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El hígado graso duplicaría la mortalidad a 5 años en personas con el VIH y hepatitis C

El seguimiento rutinario de la esteatosis hepática sería esencial para mejorar la esperanza de vida de estas personas

Las personas coinfectadas por el VIH y el virus de la hepatitis C (VHC) con esteatosis hepática (hígado graso, también conocida como esteatosis hepática no alcohólica [NAFLD, en sus siglas en inglés]) tendrían un riesgo de fallecer a 5 años vista que duplicaría el observado en personas coinfectadas sin hígado graso. Los resultados provienen de un estudio francés publicado en Hepatology.

La acumulación de grasa que desencadena la esteatosis hepática viene causada por una combinación de problemas metabólicos, resistencia a la insulina e inflamación sistémica. Tanto la infección por el VHC como la causada por el VIH (y algunos tratamientos antirretrovirales) pueden causar problemas metabólicos y resistencia a la insulina. Además, ambos virus se asocian a cierto grado de inflamación crónica.

En ocasiones, la esteatosis hepática puede evolucionar a esteatohepatitis no alcohólica (NASH, en sus siglas en inglés) que es una forma más grave de la patología capaz de provocar daños hepáticos más graves tales como fibrosis, cirrosis o cáncer hepático. Un estudio reciente mostró que la esteatosis hepática sería particularmente frecuente en personas con el VIH (véase La Noticia del Día 04/02/2019 ).

La severidad de la acumulación de grasa puede estimarse por medio de una combinación de analíticas y mediciones corporales en un algoritmo conocido como el Índice de Hígado Graso. En dicho algoritmo se incluyen como parámetros el índice de masa corporal (IMC), el perímetro de la cintura, los niveles de triglicéridos y los niveles de γ glutamil transferasa (γGT). Una puntuación inferior a 30 descarta esteatosis hepática y una superior a 60 la confirma.

El Índice de Hígado Graso ha evidenciado su papel como factor de predicción de la mortalidad por cualquier causa o por causa hepática en la población general, aunque ello no ha sido evaluado en personas con VIH y VHC. Para ello, los autores del presente estudio contaron con participantes de la cohorte prospectiva HEPAVIH, una cohorte estatal francesa de personas coinfectadas por el VIH y el VHC.

Un total de 983 personas fueron incluidas en el estudio, que habían iniciado su participación en la cohorte entre los años 2005 y 2008. Todas estas personas habían sido seguidas un mínimo de 5 años (o hasta su muerte) y se contaba con datos detallados de ellas sobre consumo de alcohol, café y tabaco; salud mental; estatus laboral y tipo de vivienda.

El 70% de los participantes eran hombres y la mediana de la edad era de 49 años. El 88% de los participantes tenía recuentos de CD4 superiores a 200 células/mm3 y el 89% tomaban terapia antirretroviral al inicio del periodo de seguimiento.

Los participantes, en general, no tenían altos grados de fibrosis hepática. De hecho, solo el 15% de los participantes tenía fibrosis hepática. El 12% de los participantes habían logrado tratar y curar la infección por el VHC en el momento en el que iniciaron su participación en el estudio.

El 27% de los participantes tenia esteatosis hepática al inicio, el 12% mantuvo su Índice de Hígado Graso por encima de 60 en todas las visitas del estudio y en el 31% dicho índice osciló por encima y por debajo de 60 durante el seguimiento.

Las personas con un Índice de Hígado Graso de 60 o superior tuvieron una mediana del IMC, de los niveles de triglicéridos y del perímetro de la cintura significativamente más elevadas. Otros factores significativamente asociados a tener una puntuación superior a 60 fueron ser hombre, tener más de 50 años, tener fibrosis hepática avanzada, haber padecido cáncer de hígado, haber recibido un trasplante hepático o tener signos de cirrosis hepática (tales como ascitis o varices esofágicas con sangrado). Estas personas tenían una menor probabilidad de ser fumadoras, una mayor probabilidad de ser abstemias y consumían menos café.

No se observaron diferencias significativas entre personas con un alto Índice de Hígado Graso y entre aquellas con puntuaciones más bajas en términos de empleo, tipo de domicilio, genotipo del VHC, estatus respecto al tratamiento del VHC, tipo de transmisión del VHC, estadio de la infección por el VIH, tipo de tratamiento antirretroviral, recuento de CD4, estatus de salud mental o consumo de alcohol.

Sesenta y tres personas fallecieron durante el periodo de seguimiento. El 40% falleció por causa de la hepatitis C, el 3% por causa de cánceres no definitorios de sida, el 11% por enfermedades definitorias de sida y el 5% por enfermedad cardiovascular.

Tras ajustar los resultados en función de otros factores de riesgo, las personas con un Índice de Hígado Graso superior a 60 al inicio del estudio presentaron una probabilidad de fallecer durante el seguimiento que prácticamente duplicó la de aquellas personas con puntuaciones inferiores (cociente de riesgos instantáneos [HR, en sus siglas en inglés]: 1,91; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,17-3,32; p= 0,009).

Las personas con historial de cáncer hepático o trasplante de hígado presentaron un riesgo de fallecer 7 veces superior al de quienes no presentaban dicho historial (HR: 7,74; IC95%: 3,82-15,69; p= 0,001) .

Otros factores que incrementaron el riesgo de fallecer fueron tener infección por el VIH en estadio C y tener fibrosis avanzada o cirrosis hepática en el momento de la inclusión en el estudio.

Los investigadores apuntaron que el suyo es el primer estudio que asocia la puntuación en el Índice de Hígado Graso con el riesgo de fallecer en personas coinfectadas por el VIH y el VHC. Ello debería ser tenido en cuenta en el seguimiento rutinario de las personas coinfectadas, donde el Índice de Hígado Graso sería un algoritmo interesante, pues dos de los factores pueden extraerse de las analíticas rutinarias y el IMC y el perímetro de cintura son fáciles de medir . El siguiente paso sería, dada su relación con la mortalidad, establecer adecuadamente los mecanismos subyacentes que aumentan el riesgo de hígado graso en personas con el VIH y el VHC para implementar intervenciones terapéuticas que reduzcan su incidencia y permitan revertir la esteatosis hepática una vez ya se ha desarrollado.

Fuente: POZ / Elaboración propia ( gTt ).

Referencias: Barré T et al. Elevated fatty liver index as a risk factor for all-cause mortality in HIV-HCV co-infected patients (ANRS CO13 HEPAVIH cohort study). Hepatology, advance online publication, 29 August 2019, https://doi.org/10.1002/hep.30914.

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