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El cribado de cáncer anal sería muy recomendable en mujeres con VIH con un historial de lesiones cervicales

Tener VPH de tipo 16 incrementaría 16 veces el riesgo de desarrollar lesiones anales precancerosas

Según un amplio estudio francés publicado en Clinical Infectious Diseases, las mujeres con VIH que han presentado lesiones cervicales precancerosas en el pasado verían incrementado 4 veces su riesgo de experimentar este tipo de lesiones a nivel anal. Dichos resultados apuntarían hacia la necesidad de establecer protocolos de cribado del cáncer anal en mujeres con VIH e historial de lesiones cervicales precancerosas.

Muchos estudios se han centrado en analizar las elevadas tasas de cáncer anal entre hombres gais con VIH, un hecho conocido desde hace tiempo y con un importante impacto sobre la salud y la calidad de vida de estas personas. Sin embargo, aunque existe una tendencia al alza de casos de este tipo de cáncer entre hombres y mujeres de la población general, pocos son los trabajos que se han centrado en mujeres con VIH. Dentro de esos pocos estudios, uno español reciente ya halló una elevada prevalencia de lesiones anales precancerosas en mujeres con VIH (véase La Noticia del Día 16/09/2014)

Tanto el cáncer anal como el cervical –considerado, este último, enfermedad definitoria de sida– tienen su origen en el virus del papiloma humano (VPH), la principal infección de transmisión sexual (ITS) en la mayoría de países. Por ello, tiene sentido cribar posibles lesiones anales en mujeres con VIH que han padecido lesiones asociadas al VPH a nivel cervical.

Los cribados regulares de lesiones cervicales con el test de Papanicolau ha sido una estrategia exitosa en mujeres para reducir la incidencia de cáncer cervical y la mortalidad por dicha causa por lo que, a pesar de no existir hoy en día recomendaciones al respecto, los autores del presente estudio decidieron cribar la infección por VPH y sus correspondientes lesiones en la mucosa anal de mujeres con VIH.

El estudio se centró en un subgrupo de mujeres con VIH que estaban participando en un estudio de cribado de cáncer cervical. Dichas mujeres nunca habían experimentado cáncer anal y aceptaron proporcionar una muestra de fluido anal (para determinar la presencia de infección por VPH) y realizar una anoscopia de alta resolución (para poder evaluar lesiones sospechosas y poder tomar muestras para determinar si se trata de lesiones precancerosas o cancerosas).

Un total de 171 mujeres participaron en el estudio. La mediana de su edad era de 47 años, el 37% eran originarias del África subsahariana y la mayoría –el 61%– había tenido cinco o más parejas sexuales a lo largo de su vida. La mayoría –el 89%– se encontraban en tratamiento antirretroviral y tenían carga viral indetectable. La mediana del recuento de CD4 era de 655 células/mm3.  

El 36% de las participantes manifestaba practicar sexo anal (que incrementa la probabilidad de que la mucosa anal se infecte por VPH) y el 33% eran fumadoras (fumar  favorece la progresión de la infección a lesiones precancerosas o de tipo canceroso). El 55% de las participantes tenía historial de lesiones escamosas intraepiteliales (SIL, de sus siglas en inglés) de bajo grado –que pueden evolucionar a lesiones de alto grado y finalmente a cáncer– a nivel cervical.

El 58% de las mujeres incluidas estaban infectadas en el canal anal por tipos del VPH de alto riesgo de evolucionar a cáncer. El 82% de quienes tenían tipos de VPH de alto riesgo contaban con más de un tipo de VPH de alto riesgo. El 17% de las participantes tenían VPH del tipo 16, el más frecuentemente asociado a cáncer.

Entre las 163 mujeres que completaron todas las pruebas, el 20% tenían lesiones escamosas intraepiteliales anales (ASIL, de sus siglas en inglés) de bajo grado y el 13% ASIL de alto grado. Una mujer desarrolló cáncer anal, que fue tratado con éxito.

Tras un análisis multivariable, se detectaron 2 factores que incrementaban de manera significativa la probabilidad de desarrollar ASIL de alto grado o cáncer anal: haber experimentado ASIL de bajo grado a nivel cervical incrementó dicho riesgo 4 veces y estar infectada por VPH de tipo 16 lo incrementó 16 veces.

Realizar pruebas de detección de los tipos de VPH de alto riesgo o combinar la detección del VPH de tipo 16 con citologías permitirían detectar el 91% de los casos de cáncer anal o ASIL de alto riesgo
, por lo que serían pruebas de cribado con una elevada sensibilidad.

Los resultados del presente estudio ponen de manifiesto la necesidad de establecer programas de cribado de cáncer anal en mujeres con VIH, especialmente en aquellas con historial de lesiones cervicales asociadas al VPH o en quienes se haya detectado alguna vez la presencia del VPH de tipo 16.

Fuente: The Body / Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencia: Heard I, Etienney I, Potard V, et al. High prevalence of anal human papillomavirus-associated cancer precursors in a contemporary cohort of asymptomatic HIV-infected women. Clin Infect Dis. 2015;60:1559-1568.

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