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Dos sencillos tests permitirían detectar la presencia de depresión en personas con el VIH

La herramienta evaluada por investigadores españoles podría ser utilizada en entornos médicos no especializados o en centros comunitarios

Un estudio español publicado en AIDS Care ha verificado la capacidad diagnóstica de dos métodos sencillos para poder identificar casos de depresión en personas con el VIH fuera de entornos clínicos especializados.

La depresión es una comorbilidad frecuente en personas con el VIH, aunque en muchas ocasiones no llega a diagnosticarse, con la consecuente afectación sobre su calidad de vida. Para determinar la mejor estrategia de detección de casos de depresión en pacientes con el VIH en entornos médicos no especializados –e incluso en centros comunitarios– los autores del presente estudio compararon los resultados de dos tests: la Escala Hospitalaria de Ansiedad y Depresión (HADS, en sus siglas en inglés) y las preguntas para identificar depresión de la Sociedad Clínica Europea del Sida (EACS, en sus siglas inglés).

La herramienta desarrollada por la EACS consta de únicamente dos preguntas:

  • ¿Te has sentido en los últimos meses frecuentemente deprimido/a, triste o desesperanzado/a?
  • ¿Has perdido interés en actividades con las que solías disfrutar?

Respecto a esta herramienta, los investigadores exploraron en qué se traducían dos de las posibilidades: responder sí a cualquiera de las dos preguntas (resultado EACS-A) y responder sí a las dos preguntas (EACS-B).

En cuanto a HADS, su herramienta específica para la depresión es HADS-D, que consta de 7 preguntas que pueden arrojar resultados de entre 0 y 21 puntos. Una puntuación de 11 o superior es considerada indicativa de depresión significativa y una entre 8 y 10 indica un trastorno leve. Para un adecuado uso como prueba de cribado, diversos estudios seleccionaron tener una puntuación de 8 o superior como el punto de corte idóneo con relación a la especificidad y la sensibilidad del test.

Por otro lado, la prueba HADS total (HADS-T) agrupa las 7 preguntas específicas de depresión y las 7 de ansiedad, con un rango de resultados entre 0 y 42 puntos. Suele utilizarse para valorar estados psicológicos de aflicción general.

Un total de 113 personas participaron en el estudio, de las que el 73% eran hombres. El 37% tenían pareja estable, el 45% eran solteras, el 10% divorciadas y el 7% viudas. El 65% de los participantes eran heterosexuales, el 31% homosexuales y el 4% bisexuales.

El 47% de los participantes tenía estudios primarios, el 26,5% estudios secundarios y el 25% estudios universitarios. El 46% de los participantes no tenía empleo, el 93% vivían en entornos urbanos y el 33% vivían solos. El 33% de los participantes tenía historial de problemas psiquiátricos, el 19% tenía antecedentes familiares de problemas psiquiátricos y el 13% tomaba psicofármacos en el momento de participar en el presente estudio.

El 26,5% de los participantes refirió consumo abusivo de alcohol durante algún momento de su vida y el 13% lo refirió en el momento de participar en el estudio.

En cuanto al uso de otras drogas, el 15% manifestó ser usuario activo de drogas y el 30% refirió haberlo sido en algún momento de su vida.

Como método diagnóstico con el que se compararon las pruebas de cribado evaluadas en el presente estudio se utilizó la entrevista semiestructurada con un psiquiatra, considerado el método estándar de diagnóstico en la actualidad.

Los análisis estadísticos comparativos realizados no observaron diferencias significativas entre la entrevista semiestructurada y las pruebas de cribado analizadas (HADS-D, HADS-T, EACS-A y EACS-B), por lo que todas ellas podrían considerarse idóneas para cribar la presencia de depresión en entornos no especializados.

Para establecer el mejor equilibrio entre sensibilidad y especificidad, el estudio concluyó que considerar una puntuación de 12 o superior en el caso de HADS-T, de 5 o superior en el caso de HADS-D y tanto el resultado EACS-A como el EACS-B serían los criterios más adecuados para considerar la presencia de depresión y referir a la persona a servicios de atención especializada para completar el proceso diagnóstico e iniciar –si fuera necesario– la terapia más adecuada.

Los resultados del presente estudio muestran que es posible y sencillo colaborar en la detección de casos de depresión en personas con el VIH desde entornos médicos no especializados o incluso comunitarios. Por ello, podría ser interesante implementar intervenciones como las descritas en el ensayo en organizaciones comunitarias o centros de atención primaria que atiendan a personas con el VIH, ya que podrían proporcionar mejoras importantes en su calidad de vida.

Fuente: Elaboración propia (gTt).
Referencia: Bayón-Pérez C, Hernando A, Álvarez-Comino MJ, et al. Toward a comprehensive care of HIV patients: finding a strategy to detect depression in a Spanish HIV cohort. AIDS Care. 2016 Feb 17:1-8. [Epub ahead of print]

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