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Un estudio estadounidense arroja buenos datos sobre el trasplante de órganos entre personas con el VIH

Una adecuada selección de la terapia antirretroviral posterior al trasplante minimizaría el riesgo de una potencial reinfección por una cepa del VIH distinta procedente del órgano de donante

Un estudio prospectivo llevado a cabo en EE UU con datos de trasplantes, ha concluido que las donaciones de órganos entre personas con el VIH son una opción con un perfil de riesgo aceptable, puesto que se observa una buena calidad de los órganos donados y que una adecuada selección de la terapia antirretroviral postrasplante minimiza el riesgo de una reinfección por una cepa diferente del distinta procedente del órgano de donante.

La prohibición de que las personas con el VIH donaran órganos se instauró en la década de 1980 de forma simultánea a la prohibición de donar sangre. De hecho, en aquella época, los individuos afectados por esta infección tampoco podían recibir órganos, puesto que no se consideraban candidatos adecuados debido a su corta esperanza de vida. La llegada de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA), a mediados de la década de 1990, redujo de forma espectacular la morbimortalidad asociada al sida lo que permitió que la infección por el VIH dejara de ser considerada una contraindicación absoluta para recibir un trasplante de órgano.

En EEUU, los trasplantes entre personas con el VIH van en aumento, dado el déficit de órganos a trasplantar existente en el país y la existencia de numerosos donantes con el VIH con órganos en buen estado (véase La Noticia del Día 15/02/2016). Con la derogación en 2013 de la ley que prohibía a las personas con el VIH donar órganos, se dio un buen espaldarazo al trasplante entre personas con el VIH con el objeto de salvar el obstáculo de la falta de órganos y así salvar también vidas.

Los autores del presente estudio constataron que el sistema de registro estadounidense complica el análisis de los datos, siendo muy difícil discernir entre qué órganos provienen de personas que efectivamente tienen el VIH y cuáles son de falsos positivos al VIH (extremo que se verificó con posterioridad, pero quedando la información fuera del registro general). Este constituye uno de los principales problemas para poder analizar adecuadamente los datos de los trasplantes entre personas con el VIH y llevó a los autores del presente estudio a poner en marcha un estudio prospectivo en el que compararon los resultados de los órganos donados por personas con el VIH con los de aquellos confirmados como efectivamente falsos positivos al VIH.

Entre marzo de 2016 y marzo de 2020, el estudio incluyó a un total de 92 donantes, de los que 58 eran personas con el VIH y 34 eran falsos positivos. Estas personas donaron un total de 131 riñones y 46 hígados.

La prevalencia de infección por el virus de la hepatitis B (VHB) fue del 16% en donantes con el VIH y del 0% entre los falsos positivos; la de sífilis fue del 16% en donantes con el VIH y del 0% entre los falsos positivos; la de citomegalovirus fue del 91% en donantes con el VIH y del 58 % entre los falsos positivos y la de infección por el virus de la hepatitis C (VHC) fue del 2% en donantes con el VIH y del 6% entre los falsos positivos.

El 71% de donantes con el VIH ya habían sido diagnosticados previamente, el 90% de ellos tomaban tratamiento antirretroviral y el 68% tenían carga viral indetectable. Su mediana del recuento de CD4 era de 194 células/mm3 y el 42% tenía mutaciones de resistencia a antirretrovirales de las consideradas mayores (un 33% a inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de nucleósido, un 4% a inhibidores de la integrasa y un 13% a más de una familia de antirretrovirales).

Los autores del estudio manifestaron que, aunque el trasplante de órganos entre personas con el VIH solo está permitido en Sudáfrica (véase La Noticia del Día 10/10/2019 y en EEUU en el contexto de investigaciones, consideran muy factible que con la revisión de todos los datos de su estudio y del resto de análisis de registros de trasplantes en los próximos años se dé un paso adelante y se permitan este tipo de trasplantes fuera del ámbito de la investigación.

Así, el presente estudio confirma que hay numerosos donantes con órganos altamente funcionales y un adecuado perfil de riesgo siempre que se gestione adecuadamente la terapia antirretroviral postrasplante con una adecuada selección de fármacos que minimice el riesgo de que la persona receptora se reinfecte por una cepa del VIH –la del donante– que podría afectar a la resistencia a antirretrovirales de su población viral.

Fuente:Healio / Elaboración propia (gTt).

Referencia:Werbel WA, Brown DM, Kusemiju OT, et al. HOPE in Action Investigators. National Landscape of HIV+ Deceased Organ Donors in the United States. Clin Infect Dis. 2021 Aug 28:ciab743. doi: 10.1093/cid/ciab743. Epub ahead of print. PMID: 34453519.

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