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La vacuna frente a la COVID-19 sería menos eficaz en personas con trasplante hepático

Solo el 53% de estas personas alcanzarían niveles protectores, e incluso en ese caso serían inferiores a los observados en la población general

Las personas que han recibido un trasplante de hígado presentarían una probabilidad de desarrollar niveles adecuados de anticuerpos inferior a la de personas voluntarias sanas tras recibir la segunda dosis de la vacuna de Pfizer (Comirnaty®) frente al SARS-CoV-2 (virus causante de la COVID-19), según ha concluido un estudio israelí publicado en Journal of Hepatology.

Las respuestas a la vacunación suelen ser menores en personas de más edad y en aquellas que toman tratamiento inmunosupresor –como por ejemplo las personas que han recibido un trasplante–. Este hecho no ha impedido que se priorizara a estos colectivos durante las estrategias de vacunación porque, por su patología de base, se les ha clasificado como en mayor riesgo de padecer COVID-19 grave.

Israel ha establecido una rápida y amplia campaña de vacunación que el pasado 6 de julio ya había alcanzado al 65% de la población. Para aportar datos sobre el funcionamiento de las vacunas en personas trasplantadas hepáticas, los autores del presente estudio contaron con la participación de 80 personas que habían recibido un trasplante hepático en un hospital israelí y estaban realizando visitas rutinarias de seguimiento posterior al trasplante en el mismo centro. Los participantes habían recibido el órgano hacía una mediana de 5 años y tenían una edad promedio de 60 años. Todos ellos fueron vacunados con Comirnaty®.

Tres pacientes habían recibido un trasplante hacía menos de tres meses cuando fueron vacunados y un total de 9 habían recibido el trasplante menos de un año antes de la vacunación. Diecisiete participantes recibían un tratamiento inmunosupresor de tres fármacos. Un total de 9 participantes recibía prednisona a dosis alta o metilprednisona como tratamiento frente a un episodio de rechazo agudo acaecido en el año previo.

Los investigadores midieron los niveles de anticuerpos frente a la proteína S del SARS-CoV-2 una vez vacunados los participantes. Niveles inferiores a 12 unidades arbitrarias por mL (UA/mL) fueron clasificados como negativos, entre 12 UA/mL y 15 UA/mL como nivel límite y mayores a 15 UA/mL como positivos (niveles protectores frente a la infección). Los resultados de los participantes fueron comparados con un grupo control de 25 voluntarios sanos que también recibieron Comirnaty®. Dichos voluntarios tenían una mediana de la edad de 52 años.

Todos los participantes obtuvieron resultados negativos frente a la detección serológica de anticuerpos frente a la proteína N del SARS-CoV-2, lo que indica que nadie había pasado la infección antes de vacunarse.

Todas las personas voluntarias sanas mostraron niveles protectores, mientras que solo 42 de los 80 trasplantados alcanzaron dichos niveles.

Además, los niveles de anticuerpos entre los trasplantados que sí habían alcanzado niveles protectores eran significativamente inferiores a los observados en los voluntarios sanos (95 UA/mL y 200 UA/mL, respectivamente; p <0,001).

Los participantes con respuestas negativas de anticuerpos eran significativamente más mayores (edad promedio de 63 años y 57 años, respectivamente; p= 0,04) y tenían una menor tasa de filtración glomerular estimada (56 mL/min y 75 mL/min, respectivamente; p= 0,001).

El 31% de los participantes con respuestas negativas habían recibido corticosteroides a dosis altas en el año previo, mientras que el porcentaje entre quienes obtuvieron respuestas positivas era solo del 7% (p= 0,01). Las personas con respuestas negativas mostraron una tendencia no significativa a haber recibido más frecuentemente micofenolato de mofetilo como inmunosupresor (59% y 39%, respectivamente; p= 0,069).

El tiempo tras el trasplante no afectó a la respuesta a la vacuna.

El análisis multivariable mostró que una respuesta negativa a la vacuna se asoció a una mayor edad (cociente de probabilidades [CP]: 1,3; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,17-1,95), al uso de dosis altas de prednisona en el año previo (CP: 1,8; IC95%: 1,58-4,61), al tratamiento con micofenolato de mofetilo (CP: 1,8; IC95%: 1,15-3,47) o al tratamiento inmunosupresor de tres fármacos (CP:1,73; IC95%: 1,21-2,52). Una mejor función hepática se asoció a un menor riesgo de respuesta de anticuerpos negativa.

Los resultados del presente estudio muestran una peor inmunidad humoral –respuesta de anticuerpos- frente al SARS-CoV-2 en trasplantados hepáticos tras la vacunación que la observada en la población general. No obstante, una limitación del estudio es que no evaluó la respuesta celular, que podría diferir de la humoral, extremo que debería verificarse en futuros estudios.

Fuente:Infohep / Elaboración propia (gTt).
Referencia:Rabinowich L et al. Low immunogenicity to SARS-CoV-2 vaccination among liver transplant recipients. Journal of Hepatology, advance online publication 21 April 2021.

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