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Se confirma que tratar las lesiones precursoras de cáncer reduce el riesgo de cáncer anal en personas con VIH

El estudio ANCHOR arroja por primera vez evidencia sólida de este hallazgo y de que el cribado del cáncer anal debería formar parte de la atención rutinaria de las personas con el VIH

El tratamiento precoz de los cambios anómalos en las células de la mucosa anal reduciría significativamente el riesgo de que progresen a cáncer anal en personas con el VIH. Este es el principal hallazgo incluido en la primera y largamente esperada publicación de resultados del estudio ANCHOR, llevada a cabo mediante un comunicado de prensa de la Universidad de California en San Francisco. La ventaja del tratamiento precoz ha sido tan notable que se ha optado por interrumpir el estudio.

El cáncer anal, del mismo modo que el cáncer de cuello uterino, es causado principalmente por el virus del papiloma humano (VPH), causante de una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes. De hecho, la mayoría de personas adquiere uno o más tipos del virus tan pronto como da comienzo su vida sexual activa.

Numerosas investigaciones han evidenciado que las personas con el VIH suelen presentar más tipos de VPH –algunos de ellos de alto riesgo de progresión a cáncer anal– y presentan una menor probabilidad de eliminar la infección de forma natural. De hecho, tienden a experimentar una progresión más rápida de lesiones de bajo grado a lesiones precancerosas (lesiones escamosas intraepiteliales de alto grado, también conocidas como HSIL, en sus siglas en inglés). Incluso las personas con el VIH en tratamiento antirretroviral efectivo, con carga viral indetectable y altos niveles de CD4 aún presentan una mayor probabilidad que la población general de desarrollar lesiones precancerosas o cáncer anal.

Los hombres gais, bisexuales y otros hombres que practican sexo con hombres (GBHSH) son especialmente susceptibles a la displasia y cáncer anales, pero las mujeres también lo son. En el contexto de la infección por el VIH, alrededor de la mitad de los hombres y una de cada 5 mujeres presentan cambios celulares anómalos en la mucosa anal. Los GBHSH con el VIH presentan un riesgo de cáncer anal que multiplica por entre 80 y 100 el de la población general.

El uso extendido de citologías y pruebas de detección del VPH, junto al tratamiento precoz de las lesiones precancerosas, ha logrado disminuir notablemente la prevalencia y la mortalidad del cáncer de cuello de útero en mujeres desde la década de 1950. Sin embargo, en el caso del cáncer anal, dichas intervenciones no han sido debidamente implementadas. A pesar de la alta probabilidad antes descrita en personas con el VIH –especialmente entre los GBHSH– hoy en día aún no ha sido adecuadamente incorporado el cribado y el manejo del cáncer anal en el contexto del seguimiento rutinario de la infección por el VIH. En todo caso, hasta la puesta en marcha de ANCHOR, no existían datos consistentes sobre el papel de dichas pautas de cribado y tratamiento precoz en el contexto del cáncer anal. Pero esa situación acaba de cambiar con la presentación de los primeros resultados del estudio.

El ensayo clínico de fase III ANCHOR contó con la participación de 4.446 personas con el VIH y edades a partir de los 35 años en 21 centros de EE UU. En el momento de la entrada en el estudio, los voluntarios realizaron pruebas de cribado de HSIL por medio de citologías anales y anoscopias.

En los casos en los que se hallaron lesiones precancerosas, los participantes fueron distribuidos aleatoriamente a recibir tratamiento inmediato o a permanecer en monitorización activa sin tratamiento.

La opción de tratamiento más frecuente fue la electrocauterización. Otros tratamientos utilizados fueron la fotocoagulación por infrarrojos; el uso de cremas de imiquimod o 5-fluorouracilo y –en aquellos casos más avanzado–- la cirugía. Los participantes fueron evaluados cada entre 3 y 6 meses y las tasas de cáncer anal se compararon entre los dos grupos.

El estudio evidenció que eliminar las lesiones precancerosas redujo significativamente las tasas de progresión a cáncer anal.

El comunicado de prensa es muy escueto y no entra en detalles ni porcentajes, pero la diferencia debe ser notable, puesto que el Comité de Control de la Seguridad de los Datos (DSMB, en sus siglas en inglés) ha decidido interrumpir el estudio por motivos éticos y ofrecer tratamiento inmediato a todos los participantes asignados al brazo del estudio sin tratamiento. Es de esperar que en los próximos meses se publiquen resultados más detallados del estudio.

Estos primeros resultados de ANCHOR resultan una muy buena noticia para el rediseño de la atención del cáncer anal en el contexto de la infección por el VIH, pues todo parece indicar que la intervención de cribado y tratamiento que tan buenos resultados ha logrado en el cáncer de cuello de útero sería extrapolable al cáncer anal.

Sobre esta base, parece esencial que el cribado y tratamiento precoz de las lesiones precancerosas sean incorporados al seguimiento rutinario de las personas con el VIH dada su mayor vulnerabilidad al cáncer anal y los beneficios observados en el presente estudio, especialmente en el caso de los GBHSH.

Fuente:POZ / Elaboración propia (gTt).
Referencia:Comunicado de prensa de la Universidad de California en San Francisco (UCFS) 07/10/2021.

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