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Problemas con el manejo clínico de la diabetes en mujeres con el VIH o en riesgo de adquirirlo de EE UU

Solo el 11% tendría un control óptimo de la diabetes, cuya prevalencia en personas con el VIH va en aumento

Un estudio estadounidense publicado en Open Forum Infectious Diseases ha hallado que solo el 11% de las mujeres con el VIH o en riesgo de adquirirlo y diabetes mellitus de tipo 2 (la típicamente asociada al proceso de envejecimiento) consiguen unos niveles óptimos de control de la diabetes.

El grado de control no varió al comparar el grupo de mujeres con el VIH con el de aquellas en riesgo de adquirirlo. Durante los 15 años de seguimiento, el porcentaje de mujeres con el VIH con carga viral indetectable se duplicó, mientras que el grado de control de la diabetes se mantuvo bajo durante todo el seguimiento.

Aunque la evolución de los tratamientos antirretrovirales ha permitido que las personas con el VIH tengan una excelente calidad de vida, las comorbilidades –debido al envejecimiento progresivo de la población con el VIH y al impacto del VIH y/o sus tratamientos sobre algunas de ellas–- suponen una causa de enfermedad y muerte en este colectivo.

En EE UU, la prevalencia de la diabetes mellitus de tipo 2 en personas con el VIH es un 60% superior a la observada en la población general. Las personas con el VIH tienen una mayor probabilidad de padecer esta patología a una edad más joven y sin la necesidad de la concurrencia de la obesidad (algo que sí suele tener un impacto en la aparición de la diabetes mellitus de tipo 2 en la población general).
Como tanto el VIH como la diabetes son factores de riesgo cardiovascular importantes, es necesario mantener ambas condiciones bajo control.

Para establecer el impacto de la diabetes en mujeres con el VIH o en riesgo de adquirirlo, investigadores del Estudio Interagencias sobre VIH en Mujeres (WIHS, en sus siglas en inglés) llevaron a cabo el presente estudio.

Las participantes eran mujeres con el VIH o en riesgo de adquirirlo y de cada una de ellas se obtuvieron datos relativos a la presencia o ausencia de diabetes mellitus de tipo 2 y al grado de control de dicha patología. También se realizaron mediciones del grado de cumplimiento de las participantes con las citas médicas acordadas con sus centros médicos.

En el estudio se definió tener la diabetes bajo control como tener niveles de hemoglobina glicosilada (A1c) por debajo del 7%; una presión arterial inferior a 140mmHg  (sistólica) y a 90mg Hg (diastólica); niveles de colesterol-LDL por debajo de 100 mg/dL y no ser fumadora.

Los datos de las participantes se registraron en tres momentos: uno en el año 2001, otro en 2006 y un tercero en 2015.

La población del estudio estaba formada por 486 mujeres con el VIH y por 258 mujeres VIH negativas (todas ellas con diabetes mellitus de tipo 2). En el estudio había buenos niveles de seguimiento de las citas médicas (de un 92%) en los tres momentos evaluados.

El porcentaje de participantes con los niveles de hemoglobina glicosilada bajo control era del 61% en 2001, del 73% en 2006 y del 58% en 2015. El 70% de las mujeres mantuvieron los niveles de presión arterial controlados durante el estudio. Los niveles de colesterol-LDL fueron adecuados en el 39% de las participantes en 2001, en el 48% en 2006 y en el 53% en 2015. El porcentaje de no fumadoras pasó del 49% en 2001 al 60% en 2015.

La combinación de niveles óptimos de hemoglobina glicosilada, presión arterial y colesterol-LDL fue alcanzada por el 23% de las participantes en 2001, por el 26% en 2006 y por el 22% en 2015. Los investigadores destacaron que estos niveles serían similares a los observados en la población general.

Si a estos factores añadimos la ausencia de tabaquismo, solo obtuvieron niveles óptimos el 11% de las participantes en 2001, el 13% en 2006 y el 11% en 2015.

Las mujeres con el VIH presentaron mayores niveles de cumplimiento con las visitas que aquellas no infectadas. En 2015, había más no fumadoras entre las mujeres con el VIH que entre aquellas no infectadas (64% y 49%, respectivamente, p= 0,04). Aun así, globalmente, no se observaron diferencias en el grado de control de la diabetes mellitus de tipo 2 entre las mujeres con el VIH y aquellas no infectadas.

Aunque el porcentaje de mujeres con el VIH con control virológico aumentó desde el 40% en 2001
hasta el 91% en 2015 no se observó una relación entre las tasas de supresión virológica y las de control de la diabetes.

Los resultados del presente estudio muestran que, a pesar del aumento en el control de la infección por el VIH observado, el control de la diabetes mellitus de tipo 2 por parte de las mujeres con el VIH sigue siendo bajo. Aunque ello se observa del mismo modo en aquellas mujeres sin el VIH, cabe destacar que las mujeres con el VIH tienen una mayor probabilidad de desarrollar diabetes mellitus de tipo 2 y otras comorbilidades con impacto cardiovascular, por lo que se hace necesario el diseño de protocolos sanitarios específicos que les permitan lograr un mayor control de la diabetes.

Fuente: Aidsmap / Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencia: Colasanti J et al. Room for improvement: the HIV-diabetes care continuum over 15 years in the Women’s Interagency HIV Study. Open Forum Infectious Diseases, DOI: 10.1093/ofid/ofy121, 2018.

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