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El trasplante renal entre personas con el VIH muestra elevadas tasas de supervivencia general y del órgano

Además, los receptores de órganos con cepas del VIH genéticamente distintas no mostraron indicios de superinfección

Las personas con el VIH que recibieron un trasplante de riñón de donantes con el VIH fallecidos tuvieron altas tasas de supervivencia general y del injerto en los siguientes cinco años tras el trasplante. Este es uno de los principales resultados de un estudio observacional publicado recientemente en la edición online de la revista The New England Journal of Medicine.

Las personas con el VIH, en comparación con la población en general, se encuentran en un mayor riesgo de padecer enfermedad renal terminal, momento en que se requiere un trasplante del órgano. Este hecho es debido al daño causado por el propio VIH, las coinfecciones y comorbilidades asociadas como son el virus de la hepatitis B (VHB) y C (VHC), la hipertensión o la diabetes mellitus. Asimismo, ciertos fármacos antirretrovirales también pueden causar toxicidad renal.

En los inicios de la epidemia de la infección por el VIH, la mayoría de los médicos consideraban que las personas con el VIH no eran candidatas idóneas a trasplantes, debido a la inmunosupresión y a su limitada esperanza de vida. Esta tendencia cambió con la llegada de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA), gracias a la cual hoy en día se realizan un número creciente de trasplantes entre las personas con el VIH.

Investigaciones previas en que se realizaron trasplantes de riñón o hígado de donantes seronegativos a personas con el VIH que, por lo demás, gozaban de buena salud, observaron que las tasas de supervivencia general y la del injerto podría ser similares a las de las personas sin el VIH que reciben un trasplante.

En esta ocasión, dada la dificultad de tener disponibles estos órganos para ser trasplantados, investigadores de la Universidad del Cabo (Sudáfrica) en colaboración con Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE UU (NIAID, en sus siglas en inglés), decidieron explorar si los órganos de donantes con el VIH podrían ser una opción para las personas con el VIH.

Para ello los investigadores realizaron un análisis de los trasplantes realizados de donantes de riñón con el VIH fallecidos a otra persona con el VIH desde 2008 en Sudáfrica. En total se realizó el seguimiento de 51 personas.

Los investigadores hallaron que las personas con el VIH que recibieron un riñón de un donante con el VIH tuvieron resultados similares a los observados en las personas con el VIH que recibieron un riñón de un donante sin el VIH . Cinco años después de someterse al trasplante, el 83,3% de las personas analizadas había sobrevivido y el 78,7% todavía tenía el riñón trasplantado en funcionamiento .

En el momento del trasplante todas las personas tenían la carga viral suprimida y aquellas que continuaron tomando el tratamiento antirretroviral de manera sostenida no experimentaron aumentos de la misma.

Dado que los donantes tenían cepas del VIH genéticamente distintas a la de los receptores, los investigadores también quisieron estudiar si se habían producido casos de superinfección por el VIH, es decir, cuando una persona seropositiva se reinfecta con cepas diferentes del VIH. En el presente estudio solamente se identificó un caso potencial de superinfección transitoria en que análisis exhaustivos determinaron que lo más probable es que se tratara de un virus residual transmitido por el donante durante el trasplante y no de una verdadera superinfección sostenida en el tiempo.

Durante el periodo de seguimiento, 10 participantes cambiaron sus regímenes de tratamiento, pero en ningún caso se debió al desarrollo de resistencia a la medicación.

Los resultados del presente estudio ponen de manifiesto que los órganos de donantes con el VIH podrían ser una opción para las personas con el VIH y enfermedad renal en etapa terminal lo que podría mejorar la calidad de vida de muchas de estas personas.

Actualmente se están llevando a cabo otros dos estudios para evaluar la eficacia y seguridad de esta práctica en EE UU. Por un lado, el Estudio Multicéntrico en Acción del Riñón HOPE, iniciado en 2018, y por otro lado, el Estudio Multicéntrico en Acción del Hígado HOPE, iniciado el pasado febrero, compararán los resultados clínicos entre las personas que viven con el VIH y que reciben órganos de donantes fallecidos con el VIH con aquellos que reciben órganos de personas seronegativas.

Fuente: NIAID/ Elaboración propia ( gTt-VIH )

Referencia: P. Selhorst; et al. Longer-term outcomes of HIV-positive–to–HIV-positive renal transplantation. The New England Journal of Medicine (2019). DOI: 10.0156/NEJMc1903013

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