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IDWeek: Se observa un impacto inferior al esperado de la COVID-19 en una cohorte de personas con infección por el VIH avanzada

Las mejoras en la respuesta virológica e inmunitaria tras cambiar de una terapia antirretroviral subóptima a una eficaz que incluía un nuevo fármaco con actividad frente al VIH multirresistente podrían explicar los buenos resultados obtenidos en relación con la COVID-19

Un estudio presentado en la Semana de las Enfermedades Infecciosas (IDWeek 2021), celebrada la semana pasada de modo virtual debido a la pandemia de la COVID-19, ha analizado los resultados relativos al impacto de la infección por SARS-CoV-2, virus causante de la COVID-19, en participantes del estudio Brighte, que evaluaba el uso de fostemsavir (Rukobia®) en personas con el VIH y amplia experiencia en tratamientos. La principal conclusión es que la COVID-19 no presentó un alto impacto sobre la población del estudio, con relativamente pocas infecciones a pesar de la coexistencia de diversos factores de riesgo, pocos casos de gravedad y ningún fallecimiento. El hecho de haber experimentado mejoras virológicas e inmunológicas gracias al acceso a un nuevo fármaco podrían explicar los buenos resultados.

Fostemsavir es un antirretroviral recientemente aprobado en la Unión Europea (véase La Noticia del Día 10/02/2021) para el tratamiento de la infección por el VIH multirresistente, perteneciente a una nueva familia de antirretrovirales: los inhibidores del acomplamiento. Durante el ensayo clínico de fase III con fostemsavir, conocido como el estudio Brighte, tuvieron lugar las primeras olas de la pandemia por COVID-19. Dada la alta vulnerabilidad de los participantes al SARS-CoV-2, entre otras razones por tratarse de personas con infección por el VIH multirresistente, en fase avanzada y con terapia subóptima hasta su inclusión en el estudio, los investigadores optaron por la realización del presente subestudio, dirigido a evaluar el impacto de la COVID-19 entre los participantes del estudio Brighte.

La parte aleatoria del estudio contó con la participación de 272 personas que tomaban un tratamiento antirretroviral que había fracasado y cuya carga viral del VIH era detectable. Todas las personas participantes tenían que tomar una o dos familias de antirretrovirales con, al menos, un fármaco completamente activo. El fármaco dolutegravir (Tivicay®, en Dovato®, Juluca® y Triumeq®) seguía siendo completamente activo en alrededor del 65% de los casos. Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente para recibir 600mg de fostemsavir dos veces al día o un placebo, además de su régimen fallido durante ocho días. Con posterioridad, todas las personas recibieron de forma abierta fostemsavir más una TBO (terapia de base optimizada). Además, 99 personas que no tenían ningún fármaco de los aprobados completamente activo fueron incluidas en una cohorte no aleatorizada de uso compasivo.

Al inicio de la pandemia, un total de 252 participantes seguían en el estudio: 200 en la cohorte de distribución aleatoria y 52 de uso compasivo. Estas 252 personas fueron las incluidas en el presente análisis.

El 88% de las personas incluidas en el análisis eran hombres, la mediana de la edad era de 45 años, el 70% eran de etnia blanca (el 22% eran de etnia negra) y el 86% habían recibido un diagnóstico de sida en el pasado. La mediana de la carga viral basal era de 4,6log copias/mL y la de los niveles de CD4 era de 80 células/mm3. El 50% presentaban comorbilidades de tipo respiratorio y el 36% las presentaban de tipo cardiovascular.

En junio de 2021, un total de 18 participantes (un 7% del total) habían sido diagnosticados de infección por SARS-CoV-2. La gravedad promedio de la enfermedad fue de 1 en una escala de 3. Todos los casos se resolvieron sin secuelas, por tanto, no se reportaron casos de síndrome post-COVID. Siete de los diagnosticados precisaron hospitalización. Los recuentos de CD4 más recientes en el momento del diagnóstico de la infección por SARS-CoV-2 eran de entre 164 células/mm3 y 1.641 células/mm3 –por lo que se habían incrementado sustancialmente desde el inicio del estudio– y 5 de los 7 participantes que precisaron hospitalización tenían en ese momento carga viral del VIH indetectable.

Los investigadores especularon que los elevados riesgos con relación a la COVID-19 existentes al inicio del estudio se pudieron ir mitigando al comenzar a tomar una terapia antirretroviral eficaz tras cambiar de una terapia subóptima. Ello explicaría el impacto moderado que la COVID-19 tuvo en la población del estudio. El notable incremento de los niveles de CD4 y del porcentaje de personas con carga viral indetectable en el momento del diagnóstico de la infección por el SARS-CoV-2 también darían apoyo a estas conclusiones.

Fuente:NATAP / Elaboración propia (gTt).

Referencia:Chabria S, De Wit S, Pierce A, et al. Characterization of heavily treatment-experienced hiv-1-infected clinical trial participants infected with SARS-COV-2 COVID-19:fostemsavir BRIGHTE phase 3 clinical trial. ID Week Wed, Sep 29 - Sun, Oct 3, 2021 Virtual Conference. Abstract 834.

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