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El VIH no incrementaría el riesgo de sufrir problemas de tensión arterial en el embarazo

Sin embargo, el tipo de tratamiento antirretroviral utilizado sí podría tener un impacto a este nivel

La infección por el VIH no aumentaría el riesgo de tener complicaciones causadas por el aumento de la presión arterial que algunas mujeres experimentan durante el embarazo y que pueden provocar preeclampsia y eclampsia. Sin embargo, se requieren más estudios que exploren el impacto de las diferentes familias de fármacos antirretrovirales sobre estas dos afecciones. Estos son los principales resultados de dos estudios publicados recientemente en la revista Pregnancy Hypertension.

La preeclampsia es una afección que puede desarrollarse en la segunda mitad del embarazo, comenzando con un aumento de la presión sanguínea y la aparición de proteínas en la orina, lo que puede desencadenar dolores de cabeza severos, hinchazón y problemas de visión. En una pequeña proporción de casos, la afección conduce al desarrollo de eclampsia, en la cual las afectadas pueden sufrir convulsiones.

La preeclampsia afecta entre el 3% y el 8% de las mujeres embarazadas, mientras que la eclampsia afecta aproximadamente al 1% de esta población. Esta última afección es más probable que sea potencialmente mortal en entornos donde la monitorización médica es menos frecuente o la atención perinatal está menos desarrollada.

Existe alguna evidencia de que las afecciones inflamatorias aumentan el riesgo de padecer preeclampsia. Sin embargo, los factores de riesgo más conocidos para su desarrollo son tener obesidad; diabetes preexistente o gestacional; ser mayor de 35 años; tener hipertensión arterial o padecer enfermedad renal preexistentes; tener un embarazo multifetal o antecedentes familiares de preeclampsia.

Diferentes estudios han explorado si la infección por el VIH afecta al riesgo de desarrollar preeclampsia, ya que la supresión inmunológica causada por el VIH podría afectar dicha afección. Sin embargo, distintos estudios han obtenido resultados contradictorios. Algunos han mostrado un riesgo reducido mientras que otros no y, además, no todos los estudios han examinado los marcadores de laboratorio asociados con la preeclampsia.

Con el fin de arrojar un poco más de luz a esta cuestión, investigadores iraníes llevaron a cabo un metaanálisis y una revisión sistemática de los estudios publicados sobre preeclampsia y VIH. Para ello realizaron búsquedas exhaustivas utilizando diferentes bases de datos como MEDLINE/PubMed, Web of Science, SCOPUS y Embase donde identificaron estudios relevantes publicados hasta el 20 de noviembre de 2018. En total identificaron 11.186 publicaciones de las cuales había 22 estudios elegibles para el análisis (11 estudios de cohorte prospectivos y 11 retrospectivos). Teniendo en cuenta los diferentes estudios se contó con los datos de 90.514 mujeres con el VIH embarazadas y algo más de 66 millones de mujeres sin el VIH.

Según los resultados del metaanálisis no se hallaron diferencias significativas en la incidencia de preeclampsia entre mujeres con el VIH y aquellas sin el virus (4,33% frente a 3,98%, cociente de riesgo [CR]: 1,04; Interval de confianza del 95% [IC95%]: 0,89-1,21).

Tampoco se hallaron diferencias significativas al tener en cuenta la localización del estudio o entre los estudios retrospectivos y prospectivos. Sin embargo, en los estudios publicados entre 1990 y 2018 se observó un riesgo decreciente de experimentar preeclampsia.

Al analizar la eclampsia, el metanálisis encontró una incidencia ligeramente mayor en las mujeres con el VIH, pero la diferencia no fue estadísticamente significativa (1,71% frente 1,2%, [CR]: 1,05, [IC95%]: 0,63-1,75). Los estudios retrospectivos, en comparación con los estudios prospectivos, mostraron un riesgo significativamente mayor ([CR]: 1,42; [IC95%]: 1,34-1,50), al igual que los estudios realizados en Italia y EE UU.

Los investigadores identificaron seis estudios que analizaron los niveles de los factores angiogénicos (que favorecen la generación de vasos sanguíneos) y antiangiogénicos en la sangre. Un desequilibrio entre estos factores puede conducir a cambios en la placenta que resultan en preeclampsia. Los seis estudios demostraron que la infección por el VIH no tuvo un efecto significativo sobre los niveles de expresión de estos factores en mujeres embarazadas preeclampticas y normotensas.

En el segundo estudio se evaluó la existencia de una posible relación entre el uso del tratamiento antirretroviral por parte de las mujeres con el VIH embarazadas y los trastornos hipertensivos durante el embarazo.

Para ello, investigadores de la universidad de Northwestern (Chicago, EE UU) llevaron a cabo una revisión sistemática de estudios aleatorizados y observacionales que informaron sobre trastornos hipertensivos en mujeres embarazadas con el VIH (hipertensión gestacional, preeclampsia o eclampsia).

A través de diferentes bases de datos se realizó una búsqueda exhaustiva de los estudios publicados entre 1997 y 2017. De los 1.055 resúmenes identificados, 28 artículos cumplieron con los criterios de inclusión para el análisis. Ninguno de los ensayos identificados fue de tipo aleatorio, diecinueve de ellos eran estudios de cohortes; sin embargo, ocho de ellos no incluyeron grupo de control y sólo siete del total se consideraron de buena calidad.

Todos los estudios mostraron un mayor riesgo de experimentar trastornos hipertensivos entre las mujeres con el VIH embarazadas que tomaban el tratamiento antirretroviral en comparación con las mujeres con el VIH embarazadas que no estaban en tratamiento .

Sin embargo, los investigadores también identificaron numerosas variaciones en la definición de trastorno hipertensivo en el embarazo, dependiendo de la fecha y la localización del estudio. Estas diferencias dieron como resultado variaciones muy amplias en las tasas informadas de trastornos hipertensivos oscilando entre el 0,8% y 54%.

En tres estudios se encontró una asociación entre el tratamiento antirretroviral basado en los inhibidores de la proteasa (IP) y los trastornos hipertensivos; sin embargo, los investigadores hallaron que esta asociación no resultó estadísticamente significativa.

Los investigadores del estudio concluyeron que resulta necesario el desarrollo de estudios más grandes y mejor diseñados para identificar si las diferentes familias de fármacos antirretrovirales se asocian con los trastornos hipertensivos en mujeres con el VIH embarazadas y si la reconstitución inmunológica tiene algún impacto en el riesgo. Asimismo, también recomiendan que los estudios también exploren si la hipertensión durante el embarazo en aquellas mujeres que toman tratamiento antirretroviral está causada directamente por la toxicidad de los fármacos o por la reconstitución inmunológica, ya que esta podría perturbar el equilibrio entre los factores angiogénicos y antiangiogénicos.

Fuente: Aidsmap/ Elaboración propia ( gTt-VIH )

Referencia : Shiadeh MN et al. Human immunodeficiency virus and risk of pre-eclampsia in pregnant women: a meta-analysis on cohort studies . Pregnancy Hypertension 17: 269-275, 2019.

Premkumar A et al. Combined antiretroviral therapy for HIV and the risk of hypertensive disorders of pregnancy: a systematic review. Pregnancy Hypertension 17: 178-190, 2019.

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