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La función renal disminuye más rápidamente en hombres con el VIH que en aquellos sin el virus

El uso de tenofovir-TDF y/o atazanavir favorecerían la pérdida de función renal a corto plazo

Un estudio publicado en AIDS ha concluido que, tras 11 años de seguimiento, la función renal disminuiría más rápidamente en hombres con el VIH que en aquellos no infectados. Así, los hombres con el VIH perderían el doble de función renal por año de seguimiento que aquellos no infectados (aunque en ningún caso dicha pérdida fue superior al 1% anual).

El uso prolongado de tenofovir-TDF (especialidad farmacéutica genérica [EFG], Viread® y en diversas coformulaciones tales como Truvada®, Atripla®, Eviplera® o Stribild®) o atazanavir (Reyataz®, también en Evotaz®) incrementaría la reducción de la función renal a corto plazo.

La función renal disminuye con la edad en todas las personas, ya que es uno de los procesos más frecuentemente vinculados al envejecimiento. También se puede ver afectada por diversos factores de riesgo tales como la infección por el virus de la hepatitis C (VHC), diabetes, hipertensión o el uso de drogas intravenosas, además de la infección por el VIH.

El VIH y su inflamación asociada producen, por sí mismos, daño renal –especialmente en personas de origen étnico africano–, pero el papel del tratamiento antirretroviral a este nivel ha sido ampliamente estudiado y descrito. Algunos tratamientos antirretrovirales se acumulan en los riñones o inhiben la secreción de creatinina, lo que acaba dañando los túbulos renales y afectando a la función renal.

Para esclarecer la importancia relativa de todos estos factores a medio plazo, investigadores estadounidenses llevaron a cabo el presente estudio, que incluyó a integrantes de la Cohorte Multicéntrica del Sida (MACS, por sus siglas en inglés), de la que forman parte hombres gais, bisexuales y otros hombres que practican sexo con hombres (HSH), con o sin el VIH, de Baltimore, Chicago, Pittsburgh y Los Ángeles (EE UU).

En el estudio se evaluaron muestras de sangre y orina de un total de 2.381 integrantes de la cohorte entre los años 2003 y 2014.

Los cambios en la función renal se midieron a través de la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe) y la prevalencia de proteinuria (definida como una relación entre proteínas y creatinina en orina superior a 0,2 en dos visitas consecutivas).

Durante los 11 años de seguimiento, tanto los participantes con el VIH en tratamiento antirretroviral como aquellos no infectados realizaron una mediana de 19 mediciones de la TFGe. En aquellos hombres con el VIH que no estaban en tratamiento antirretroviral, la TFGe se midió una mediana de 7 veces durante dicho seguimiento.

Al inicio del estudio el 54% de los participantes eran VIH negativos, el 39% tenían el VIH y tomaban terapia antirretroviral y el 7% tenían el VIH y no tomaban tratamiento. El 25% de la población del estudio eran afroamericanos, el 7% tenían más de 60 años de edad, el 11% tenían diabetes, el 65% hipertensión arterial y el 32% eran fumadores.

En ese mismo momento, la mediana del recuento de CD4 era de 499 células/mm3 en las personas en tratamiento antirretroviral, que habían tenido una mediana del recuento nadir de 248 células/mm3. El 60% de las personas en tratamiento antirretroviral tenían carga viral indetectable.

En general, se considera que una TFGe superior a 90 mL/min/1,73 m2 se encontraría dentro de la normalidad, aunque en personas mayores de 60 años se consideran normales valores algo inferiores a esa cifra. Se considera una función renal moderadamente reducida un valor entre 60 y 30 mL/min/1,73 m2 y una reducción grave de la función renal cualquier valor de TFGe inferior a 30 mL/min/1,73 m2.

El 46% de los participantes tenían una TFGe inferior a 60 mL/min/1,73 m2 y el 4% del total tenían una TFGe inferior a 30 mL/min/1,73 m2. La mediana de la TFGe basal era de 90 mL/min/1,73 m2 en hombres sin el VIH, de 94 mL/min/1,73 m2 en hombres con el VIH en tratamiento antirretroviral y de 97 mL/min/1,73 m2 en hombres con el VIH que no tomaban terapia contra el VIH.

Durante el seguimiento, la TFGe disminuyó una mediana del 0,3% anual en hombres sin el VIH y del 0,8% anual en hombres con el VIH.

El 15% de los participantes experimentaron una mediana de la reducción anual de TFGe del 3% o superior. El riesgo de padecer esta circunstancia fue mayor en hombres que tomaban terapia antirretroviral, que tuvieron un riesgo casi tres veces superior al observado en hombres sin el VIH (cociente de probabilidades ajustado [CPa]: 2,91; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 2,21-3,8; p <0,001). Los hombres con el VIH que no tomaban antirretrovirales no presentaron una probabilidad de padecer una disminución de esta magnitud superior a la observada en hombres sin el VIH.

Otros factores tales como el tabaquismo, la infección por el VHC o ser mayor de 50 años se relacionaron con un incremento moderado de padecer una disminución importante (superior al 3%, como la descrita anteriormente) de la mediana de la TFGe anual. La diabetes y la hipertensión presentaron un impacto aún mayor a este nivel.

Los hombres con el VIH en tratamiento antirretroviral presentaron una probabilidad que era 7 veces la observada en hombres sin el VIH (CPa: 6,99; IC95%: 4,71-10,36; p <0,001).

Padecer proteinuria se relacionó tanto con un aumento de la probabilidad de tener una TFGe inferior a 60 mL/min/1,73 m2 (CPa: 4,15; IC95%: 2,52-6,84; p <0,001) como con un aumento en la probabilidad de experimentar una disminución de la TFGe del 3% anual o superior (CPa: 1,90; IC95%: 1,58-2,0; p <0,001)

El riesgo de una disminución de la TFGe superior al 3% anual se asoció con una mayor duración del tratamiento con tenofovir-TDF, emtricitabina o atazanavir. Cada año de exposición adicional a uno de estos tres fármacos se asoció a un aumento de dicho riesgo del 3%. La asociación a emtricitabina se relacionó con que suele tomarse junto a tenofovir-TDF, por lo que probablemente no tuvo ningún impacto en dicho riesgo.

Tener una edad de 60 años o superior incrementó la probabilidad de progresión de la disminución de la función renal en un 50% y la proteinuria incrementó dicho riesgo en un 80%.

Los resultados del presente estudio muestran diversos niveles de impacto de la infección por el VIH y/o sus tratamientos a nivel renal a largo plazo. Ello debería ser tenido en cuenta en la valoración de qué antirretrovirales seleccionar en función de los otros posibles factores de riesgo que ya tiene cada persona.

Fuente: Aidsmap / Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencia: Palella F et al. Long-term kidney function, proteinuria, and associated risks among HIV-infected and uninfected men. AIDS, advance online publication, May 2018.

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