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IAS 2013: Nuevos casos de cura funcional de la infección por VIH

Dos hombres la obtuvieron tras un trasplante de médula ósea y un tercero iniciando el tratamiento antirretroviral durante la primoinfección

Dos presentaciones realizadas en la VII Conferencia de la Sociedad Internacional del Sida [IAS 2013] mostraron cómo las estrategias encaminadas a la cura funcional de la infección por VIH siguen afianzándose. Por un lado, el trasplante de médula ósea, que logró curar a Timothy Brown, más conocido como “el paciente de Berlín” (véase LO+ POSITIVO 50), podría haber curado a otros dos pacientes con cáncer sanguíneo y VIH (esta vez con una terapia menos agresiva y sin necesidad de un donante con resistencia natural al VIH). La segunda presentación, en la línea del caso de la niña curada presentado a principios de este año (véase La Noticia del Día 11/03/2013), trató sobre el caso de un hombre que empezó la terapia antirretroviral durante la infección primaria y la interrumpió cinco años más tarde. Nueve años después de dejar de tomar medicamentos, sigue con carga viral indetectable.

La primera de las presentaciones describió dos casos de hombres con VIH y linfoma, de los cuales ya se había especulado acerca de una hipotética cura funcional el año pasado (véase La Noticia del Día 10/09/2012), a los que se ofreció interrumpir el tratamiento antirretroviral dos y cinco años después del trasplante de médula ósea que necesitaron para superar el cáncer que padecían. Ambos no han experimentado rebrote virológico siete y 15 semanas después de interrumpir el tratamiento.

Entre estos dos casos y el de Timothy Brown existen ciertas diferencias, hecho que podría ayudar a modelar nuevas estrategias encaminadas a la cura menos radicales. Así, mientras que Brown fue sometido a un tratamiento con quimio- y radioterapia que eliminó la totalidad de los linfocitos y de las células de la médula ósea –terapia que entraña un riesgo de muerte del 40%–, los dos nuevos casos solo fueron tratados con una quimioterapia que no eliminó la totalidad de la población linfocítica –tratamiento con un 15-20% de riesgo de fallecer–.

Otra de las diferencias que cabe destacar es el tipo de cáncer, ya que, mientras en el caso del paciente de Berlín era leucemia, en los dos presentados en la IAS se trataba de linfomas.

De forma destacable, los nuevos dos casos no recibieron trasplantes de médula ósea de donantes con una resistencia natural al VIH –al contrario que Timothy Brown, que recibió el trasplante de un donante con la mutación delta-32–, hecho que ampliaría el número de personas que podrían someterse a esta técnica, puesto que dicha mutación es muy infrecuente.

Antes de recibir el diagnóstico de linfoma, los dos pacientes llevaban algunos años bajo tratamiento antirretroviral.

Tras el trasplante de médula ósea, estando todavía bajo terapia anti-VIH, las células mononucleares de sangre periférica (PBMC, en sus siglas en inglés), que constituyen un indicador de la proporción de células sanguíneas provenientes del trasplante y aquellas originadas en la médula ósea anterior, eran en su práctica totalidad de la nueva médula. Una vez en ese punto, los médicos propusieron a los dos hombres abandonar el tratamiento antirretroviral.

Siete y quince semanas después de la interrupción, no se ha podido detectar replicación viral ni a través de pruebas de viremia de alta sensibilidad ni en cultivos de CD4 de ambos hombres. También se realizaron biopsias de tejido rectal de los dos hombres, en las que no pudo detectarse rastro del virus de la inmunodeficiencia humana. Ninguna de las dos personas presentaba señal de respuesta inmunitaria específicamente dirigida al VIH.

Una de las hipótesis que manifestaron los investigadores en su presentación es que los nuevos linfocitos generados por la nueva médula ósea podrían haber reconocido como extraños a los viejos CD4 infectados de estas dos personas, lo que podría haber acelerado la eliminación de los reservorios del VIH. Asimismo, señalaron que uno de los fármacos que tomaron como inmunosupresores -sirolimus- podría haber ayudado en la destrucción de las células con VIH, dado que podría afectar a la replicación del virus.

La segunda presentación trató sobre el caso de un hombre alemán de 67 años, que inició tratamiento en el año 1999, menos de tres meses después de la transmisión del virus. Al comienzo de la terapia tenía una carga viral superior al millón de copias/mL y un recuento de CD4 inferior a 500 células/mm3. El tratamiento utilizado fue el formado por zidovudina (AZT, Retrovir®), lamivudina (3TC, Epivir®) y efavirenz (Sustiva®).

La viremia alcanzó niveles indetectables con rapidez y, durante la terapia, solamente experimentó dos pequeños repuntes virales. Su recuento de CD4 se mantuvo constante entre 900 y 1.000 células/mm3.

En 2004, tras cinco años de tratamiento, la persona decidió interrumpirlo, momento en el cual presentó un pequeño repunte viral (inferior a las 100 copias/mL); volvió a la indetectabilidad viral a los tres meses.

Nueve años después, su carga viral sigue indetectable y no se ha hallado rastro del VIH en las PBMC ni en el líquido cefalorraquídeo (aquel que baña el sistema nervioso central), dos típicos reservorios del VIH. Su sistema inmunitario parece funcionar a la perfección, con buena respuesta tanto de los linfocitos T CD4+ como de los T CD8+ (siendo, estos últimos, reactivos a péptidos del VIH) y con una distribución adecuada de las células T de memoria efectora y de las de memoria central (algo observado a menudo en los controladores de élite).

No obstante, los investigadores pudieron replicar el VIH a partir de células CD4 de la persona en cuestión tras implantarlas a ratones humanizados (los cuales han sido modificados genéticamente para ser capaces de albergar células humanas) y estimular dichas células con anticuerpos anti-CD3 y anti-CD28.

Las evidencias científicas que derivan de ambas presentaciones podrían ayudar a explicar en mayor profundidad los mecanismos que han permitido la cura funcional de la infección por VIH en unas pocas personas. Será importante combinar este tipo de hallazgos clínicos con investigación básica para desentrañar las complejas interacciones entre el sistema inmunitario y el VIH y poder obtener una estrategia capaz de proporcionar la cura funcional de la infección por VIH.

Fuente: HIVandHepatitis.
Referencias: Henrich T, Hanhauser E, Sirignano M, et al. In depth investigation of peripheral and gut HIV-1 reservoirs, HIV-specific cellular immunity, and host microchimerism following allogeneic hematopoetic stem cell transplantation. 7th International AIDS Society Conference on HIV Pathogenesis, Treatment and Prevention. Kuala Lumpur, June 30-July 3, 2013. Abstract WELBA05.

Van Lunzen J, et al. Functional cure after long-term HAART initiated during early HIV infection: a comprehensive case study. 7th International AIDS Society Conference on HIV Pathogenesis, Treatment and Prevention (IAS 2013). Kuala Lumpur, June 30-July 3, 2013. Abstract TUPE246.

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