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La metanfetamina se asocia con una mayor incidencia de daños que cualquier otra droga utilizada en sesiones de ChemSex

Los hallazgos de un estudio realizado en Londres ponen de manifiesto la necesidad de abordar el ChemSex como un problema prioritario de salud pública

Los hombres gais, bisexuales y otros hombres que practican sexo con hombres (HSH) que toman metanfetamina (también conocida como ‘tina’) en sus relaciones sexuales tienen 5 veces más probabilidades de comunicar un impacto negativo de dicho consumo sobre su salud mental, 15 veces más posibilidades de ser hospitalizados y 2 veces más probabilidades de tener una infección de transmisión sexual (ITS) que los usuarios de otras drogas en contextos sexuales.  Esta es la principal conclusión a la que llega un estudio británico cuyos resultados   fueron presentados en la 4ª Conferencia conjunta de la Asociación Británica del VIH y la Asociación Británica de Salud Sexual y VIH (BHIVA y BASHH, respectivamente, en sus siglas en inglés) celebrada en Edimburgo (Escocia, Reino Unido) a mediados de abril.

El ChemSex se define como el uso intencionado de drogas por un largo y variable periodo de tiempo -desde varias horas hasta varios días- en el contexto de las relaciones sexuales con el objetivo de mejorar la experiencia sexual. Este fenómeno no es nuevo aunque sí ha adquirido características propias como consecuencia de las prácticas sexuales y de consumo de drogas que se realizan y por el uso de internet como uno de los canales para la búsqueda de contactos sexuales. De acuerdo con los responsables de salud pública en Reino Unido, el ChemSex representa un problema entre la población gay, bisexual y otros HSH con el VIH. Se estima que uno de cada tres hombres gais con el VIH practicó ChemSex en 2017 en el Reino Unido (véase La Noticia del Día 09/02/18).

Estudios previos han mostrado el impacto que tienen determinadas drogas utilizadas en el ChemSex sobre la salud sexual, la salud mental y la salud en general (véase La Noticia del Día 10/02/14 y 07/12/15). Con el fin de arrojar un poco más de luz sobre esta cuestión, un grupo de investigadores diseñaron un estudio en hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH) atendidos en la clínica de salud sexual en el Hospital St. George de Londres (Reino Unido). A todos ellos se les preguntó acerca de su salud mental, consumo de drogas y alcohol y ChemSex. Entre enero de 2014 y septiembre de 2017, uno de cada cinco hombres gais que asistieron al servicio revelaron su participación en sesiones de ChemSex. La definición de ChemSex de la clínica se centró en el uso de cualquiera de las siguientes drogas para facilitar o mejorar e la experiencia sexual: metanfetamina, GHB/GBL, mefedrona, ketamina, MDMA, cocaína o anfetamina. La mayoría de los que indicaron que practicaron ChemSex utilizaron las primeras tres drogas y, a menudo, usaron varias sustancias al mismo tiempo.

A los hombres que participan en sesiones de ChemSex se les preguntó sobre los daños y los resultados adversos asociados a su consumo de drogas. La proporción que informó de los daños se comparó entre los hombres que usaron metanfetamina durante las sesiones de ChemSex y los que emplearon otras drogas (principalmente GHB/GBL y mefedrona) en estas sesiones.

Los resultados muestran que el 84% de los hombres que tomaron metanfetamina y el 47% de los que tomaron otras drogas en las sesiones de ChemSex comunicaron haber experimentado alguna consecuencia negativa asociada a su consumo. Un 66% y un 29%, respectivamente, indicaron que su consumo tuvo algún impacto sobre su salud mental. Un 49% y un 16%, de forma respectiva, señalaron que su consumo fue causa de baja laboral. Un 34% y un 7%, respectivamente, comunicaron haber sufrido sobredosis; un 41% y 22%, de forma respectiva, indicaron que su consumo tuvo consecuencias en su relación; un 35% y un 4% revelaron, respectivamente, haber ingresado en un centro hospitalario; un 13% y un 8%, de forma respectiva, comunicaron haber tenido problemas con la justicia; y un 37% y un 5%, respectivamente, señalaron haber tenido problemas financieros asociados al consumo de la droga.

Los 214 hombres que usaron metanfetamina durante las sesiones de ChemSex fueron siete veces más propensos a informar de uno de estos daños antes descritos que los hombres que utilizaron otras drogas (cociente de probabilidades ajustado [CPA]: 7,0; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 3,7-13,4). Los varones que consumieron metanfetamina tuvieron un riesgo estadísticamente elevado de experimentar cada uno de los daños antes referidos, por ejemplo, 15 veces más probabilidades de ser hospitalizados, 13 veces más de afrontar consecuencias financieras vinculadas a su uso y siete veces más probabilidades de sufrir una sobredosis.

También tenían nueve veces más probabilidades de inyectarse drogas, seis veces más de practicar fisting (introducción total o parcial de la mano en el ano de la pareja) y cuatro veces más probabilidades de compartir juguetes sexuales: cada una de estas prácticas se ha asociado con la transmisión de la hepatitis C (véase La Noticia del Día 17/11/17). Los usuarios de metanfetamina tenían, asimismo, tres veces más probabilidades de comprar o vender servicios sexuales, y dos veces más probabilidades de adquirir una infección de transmisión sexual que otros hombres involucrados en el ChemSex.

Los médicos del St. George también informaron que una herramienta de evaluación validada para identificar a las personas con problemas relacionados con las drogas parece funcionar bien en los usuarios de ChemSex. Se trata de la prueba de identificación de trastornos por uso de drogas (DUDIT), que es similar a la prueba de identificación de trastornos por consumo de alcohol (AUDIT), y que consiste en una serie de once preguntas que se formulan acerca de la frecuencia de uso de drogas, la percepción de autocontrol y las consecuencias negativas. Una puntuación DUDIT de seis o más indica un posible uso problemático de drogas.

De 116 hombres gais que completaron un cuestionario DUDIT, un total de 12 comunicaron uno de los daños mencionados anteriormente a un médico. De estos 12, once obtuvieron seis o más puntos en la prueba DUDIT, lo que sugiere que la herramienta de detección es sensible, es decir, identifica correctamente a los hombres con problemas de ChemSex. Sin embargo, no fue específica: otros 14 hombres sin problemas con el ChemSex también obtuvieron puntuaciones por encima de seis. Esto sugiere que el DUDIT podría ser una herramienta útil para que las clínicas de salud sexual identifiquen a los hombres que pueden estar teniendo dificultades con el ChemSex, pero debe hacerse una evaluación más profunda de los hombres con una puntuación alta en esta prueba.

Por otra parte, el counselling en línea y el trabajo en grupo constituyen enfoques prometedores para los hombres implicados en el ChemSex, con potencial para llegar a los hombres que viven en partes del país donde los servicios especializados no están disponibles, según un póster presentado en la conferencia. Se ofrecieron sesiones individuales de counselling (uno a uno) y trabajo en grupo, utilizando software de videoconferencia en línea. Los usuarios podían acceder al servicio usando su teléfono, tablet u ordenador desde cualquier ubicación, lo que elimina las barreras geográficas. El servicio fue alojado en el sitio web de ChemSex de Terrence Higgins Trust www.fridaymonday.org.uk con counsellors y terapeutas proporcionados por Antidote at London Friend.

La mitad de los hombres que se inscribieron para el trabajo en grupo y un tercio de los que lo hicieron para recibir counselling fueron de fuera de Londres. Tres cuartas partes de los que comenzaron a trabajar en grupo lo completaron y el 96% de los que empezaron el counselling lo recibieron.

La mayoría de los usuarios de este servicio han informado de resultados positivos en términos de control sobre su consumo de drogas, control sobre su vida sexual y calidad de vida. Un cliente del trabajo en grupo dijo que inicialmente tenía algunas dudas sobre cómo funcionaría la sesión en línea, pensando que podría ser demasiado impersonal para la discusión y las conexiones reales. Sin embargo, este no fue el caso en absoluto, de hecho, descubrió que hacer las sesiones con la privacidad y seguridad de su propio hogar lo hacía sentir realmente cómodo y se sentía totalmente a gusto.

Fuente: Aidsmap/Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencias: Pakianathan M et al. Chemsex with crystal methamphetamine, associated risk-taking and patient reported adverse consequences. Fourth Joint Conference of the British HIV Association (BHIVA) with the British Association for Sexual Health and HIV (BASHH), Edinburgh, April 2018, abstract P75.

McDonald ER et al. Drug Use Disorders Identification Test (DUDIT): a new tool to identify problematic chemsex in sexual health clinics? Fourth Joint Conference of the British HIV Association (BHIVA) with the British Association for Sexual Health and HIV (BASHH), Edinburgh, April 2018, abstract P83.

Edwardes D et al. Online services: reaching MSM around the country who are struggling with issues around sex, drugs and alcohol. A Public Health England HIV Innovation Project March 2016–November 2017. Fourth Joint Conference of the British HIV Association (BHIVA) with the British Association for Sexual Health and HIV (BASHH), Edinburgh, April 2018, abstract P257.

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