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Los determinantes sociales de la salud predicen el riesgo de muerte en personas con el VIH

Un estudio canadiense revela que determinados factores como la situación laboral, la vivienda, los ingresos y el nivel educativo se relacionan con la mortalidad en estos pacientes

Las personas con el VIH de Ontario (Canadá) mueren más jóvenes y tienen tasas de defunción más elevadas que el resto de la población, pese a tener acceso a una buena atención médica y al tratamiento antirretroviral. Determinantes sociales de la salud como el nivel de ingresos, la situación laboral, el nivel educativo, la vivienda y haber estado en prisión podrían estar afectando negativamente al bienestar general de estas personas. Esta es la principal conclusión a la que llega un estudio publicado recientemente en la revista AIDS and Behaviour.

Desde la llegada de la Terapia Antirretroviral de Gran Actividad (TARGA) a mediados de la década de los noventa del siglo pasado, la esperanza de vida de las personas con el VIH ha aumentado de forma espectacular, de tal manera que, en la actualidad, en países de nuestro entorno, se aproxima a la de la población general (véase La Noticia del Día 15/05/2017). Sin embargo, la investigación apenas ha prestado atención a los factores –más allá de los médicos y genéticos– que pueden afectar a la calidad y esperanza de vida de estas personas.

Con el fin de arrojar algo más de luz sobre la influencia de los factores sociales en la esperanza de vida de las personas con el VIH, un equipo de investigadores del Hospital St. Michael’s en Toronto llevó a cabo un estudio que contó con la participación de 602 pacientes con el VIH inscritos a través de organismos de base comunitaria de la provincia de Ontario y que fueron seguidos durante 5 años. Las personas participantes fueron entrevistadas por iguales con el VIH que, al cabo de uno, tres y cinco años verificaron si la persona entrevistada seguía viva utilizando información facilitada, si era necesario, por familiares, parejas, amigos, obituarios y listas locales de memoriales del sida para hacer dicha comprobación.

Los investigadores hallaron que el 78% de los inscritos estaban en situación de desempleo, el 68% tenía ingresos inferiores a los 12.000 dólares al año, el 42% tenía antecedentes de falta de hogar y el 31% había estado privado de libertad.

De las 454 personas cuya mortalidad los investigadores pudieron verificar al final del estudio, 53 habían muerto lo que equivale a una tasa de 22,3 muertes por cada 100.000 personas. Esta tasa es sustancialmente más elevada que la que corresponde a la población general que es de 6,7 muertes por cada 100.000 personas. El 73% de los fallecidos eran menores de 50 años. Entre los 53 fallecidos se incluyeron 4 de los investigadores pares con el VIH.

Las personas de fuera del área metropolitana de Toronto tuvieron tasas de mortalidad más elevadas, especialmente en el norte de Ontario (59% frente 42%, respectivamente).

Las personas que murieron durante la fase de seguimiento tenían más probabilidades de tener estudios inferiores a la educación secundaria (36% frente 20%); estar en situación de desempleo (89% frente 77%); tener antecedentes de haber estado sin hogar (57% frente 39%) o haber estado preso (58% frente 28%).

Cuando los investigadores dividieron a los participantes del estudio en hombres gais, mujeres y hombres heterosexuales encontraron que haber estado privado de libertad y no haber tenido un hogar fueron factores significativos entre los hombres gais que murieron, así como un peor estado de salud autoevaluado.

Los investigadores señalan que tanto la falta de hogar como el haber estado en prisión pueden tener efectos significativos sobre la salud de una persona e incluso podrían contribuir a la progresión del VIH, especialmente justo después de la puesta en libertad. En el caso de las mujeres y los hombres heterosexuales, la etnia caucásica, los antecedentes de encarcelamiento y un estado de salud autoevaluado como justo o deficiente fueron factores predictores de un mayor riesgo de mortalidad.

Los resultados del presente estudio ponen de manifiesto que, pese a los importantes avances científicos entorno al VIH, los factores sociales y estructurales pueden afectar de manera significativa a la salud de las personas con el VIH, así como a su esperanza de vida.  Los investigadores subrayan la importancia de abordar los problemas de salud mental y abuso de sustancias, los problemas de vivienda, el aislamiento social y las dificultades económicas, entre otros, en este grupo poblacional. Además, señalan la importancia de la atención coordinada centrada en el paciente con una enfermedad crónica para que estos no sólo puedan tener vidas más sanas, sino también que puedan llegar a una edad avanzada en las mejores condiciones. Además, remarcan la importancia de que las personas con el VIH que salen de prisión estén vinculadas a la atención del VIH y tengan acceso a los servicios sociales disponibles que les ayuden a seguir recibiendo atención bio-psico-social.

Fuente: St. Michael’s Hospital / Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencia: Bekele T, Globerman J, Watson J, et al. Elevated Mortality and Associated Social Determinants of Health in a Community-Based Sample of People Living with HIV in Ontario, Canada: Findings from the Positive Spaces, Healthy Places (PSHP) Study. AIDS Behav (2018). https://doi.org/10.1007/s10461-018-2040-6

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