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EASL 2019: Aumentan los casos de hígado graso entre personas con el VIH de EE UU

Los fallecimientos asociados al hígado graso en estas personas habrían aumentado en un 9% anual durante la última década

La esteatosis hepática (hígado graso, también conocida como esteatosis hepática no alcohólica [NAFLD, en sus siglas en inglés]) y la esteatohepatitis no alcohólica (NASH, en sus siglas en inglés, un estadio de la NAFLD más grave) son condiciones cuya incidencia estaría aumentando entre personas con el VIH en EE UU. Además, la mortalidad asociada a alguna de estas dos causas en la población con el VIH habría aumentado en un 9% anual durante la última década. Estas son las conclusiones de un estudio presentado en el Congreso Internacional del Hígado (EASL 2019), celebrado recientemente en Viena (Austria).

Ahora que la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) puede ser fácilmente tratada con éxito, al menos en países de ingresos altos, y que, ya desde hace unas décadas, existe una vacuna preventiva efectiva contra el virus de la hepatitis B (VHB), la NAFLD y la NASH están adquiriendo importancia como causas de problemas hepáticos graves entre personas con el VIH. Un estudio llevado a cabo hace dos años ya advirtió que tanto NASH como NAFLD podrían ser más frecuentes en los pacientes con el VIH que en la población general (véase La Noticia del Día 17/07/2017 ).

La NAFLD y la NASH se caracterizan por la acumulación de grasa en el hígado, que va asociada a un aumento de los mediadores de inflamación. Dicha inflamación, con el tiempo, puede conllevar el desarrollo de fibrosis, cirrosis o cáncer hepático. Otro dato destacable es que, en la actualidad, no hay tratamientos efectivos para estas patologías y el control se basa en la modificación del estilo de vida, ya que la pérdida de peso y el ejercicio físico son herramientas útiles para controlar y favorecer la reversión de estas condiciones.

Para ahondar en los conocimientos relativos al impacto de la NAFLD y otras enfermedades hepáticas entre personas con el VIH estadounidenses, los autores del presente estudio analizaron los registros de la mutua médica estadounidense Medicare, cuya población principal son mayores de 65 años y personas con discapacidad.

En el estudio fueron analizados los registros de más de 47.000 personas con el VIH, de las que 10.474 (aproximadamente el 22%) tenían, además, una enfermedad hepática. La infección por el VHC fue la causa más frecuente de patología hepática (53,7% de los casos) tras la cual ya se encontraba la NAFLD (25% de los casos). Otras causas fueron la infección por VHB (13% de los casos) y la infección por VHC y VHB (6% de los casos).

Entre los años 2006 y 2016 la prevalencia de hepatitis víricas entre personas con el VIH pasó de 27,8 a 24,1 casos por cada 100.000 personas (una disminución del 0,9% anual). En el mismo periodo, la NAFLD pasó de 5,3 a 11,6 casos por cada 100.000 habitantes (un aumento del 7,2% anual) .

Una pauta similar se halló con relación a la mortalidad. Más de un tercio de las muertes registradas en el periodo evaluado fueron causadas por enfermedad hepática (el 36,2%). De ellas, la mitad fueron atribuibles al VHC, el 20% a la NAFLD, el 14% al VHB y el 12% a la infección por VHC y VHB.

Entre 2006 y 2016, la mortalidad por hepatitis víricas pasó de 3,8 a 2,6 casos por cada 100.000 personas (una disminución del 5,2% anual), mientras que la mortalidad por NAFLD pasó de 0,2 a 0,8 casos por cada 100.000 personas (un aumento del 9% anual) .

En el análisis multivariable, que tuvo en cuenta múltiples factores de riesgo, se observó que las personas con el VIH y enfermedad hepática presentaban ingresos hospitalarios más largos, mayores costes médicos asociados y un mayor riesgo de fallecer en un período de un año al ser comparadas con las personas con el VIH sin enfermedad hepática.

Un segundo estudio presentado en EASL 2019 también evaluó la presencia de NAFLD en dos cohortes de personas con el VIH de Canadá e Italia, respectivamente. El 32% de las 1.228 personas incluidas tenían NAFLD y, de ellas, el 25% se encontraba en riesgo de progresión de la enfermedad hepática por niveles altos de transaminasas y/o presencia de fibrosis hepática significativa.

Estas investigaciones apuntan hacia un cambio de paradigma de las patologías hepáticas entre personas con el VIH. Aunque las hepatitis víricas aún son la principal causa de estas condiciones, la tendencia es que en pocos años pase a serlo la NAFLD, por lo que el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas contra el hígado graso y una adecuada preparación respecto a este tema de los profesionales sanitarios que atienden a personas con el VIH serán esenciales para el adecuado manejo de la situación .

Fuente: Aidsmap/Elaboración propia ( gTt-VIH)
Referencias: Paik J et al (Younossi Z presenting). The increasing importance of non-alcoholic fatty liver disease in human deficiency virus (HIV) positive patients. International Liver Congress, Vienna, abstract PS-062, 2019. Journal of Hepatology 70:e37, 2019.

Cocciolillo S et al. Application of guidelines for fatty liver in two prospective cohorts of human immunodeficiency virus positive patients . International Liver Congress, Vienna, abstract SAT-286, 2019. Journal of Hepatology 70:e762, 2019.

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