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España a examen: ¿Se han alcanzado en 2020 los objetivos de ONUSIDA para poner fin a la epidemia de VIH en 2030?

Aunque se han conseguido los objetivos relacionados con el tratamiento, el fracaso en la consecución de las metas propuestas para la prevención, el diagnóstico y la calidad de vida de las personas afectadas lastran la respuesta frente al VIH en España

España suspende en la consecución de los objetivos intermedios propuestos por ONUSIDA para el año 2020. Aunque se ha logrado que más del 90% de las personas diagnosticadas reciban tratamiento antirretroviral y que más del 90% de estas tengan la carga viral suprimida, el porcentaje de las personas que conocen su diagnóstico (87%) sigue estando todavía por debajo del límite óptimo fijado por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida. Además, con una cifra provisional de 2.698 nuevos casos de VIH notificados en 2019, España tampoco ha sido capaz de reducir en un 75% el número de nuevos diagnósticos. Por lo que respecta a la mejora de la calidad de vida de las personas con el VIH –lo que se conoce como cuarto noventa–, continúan sin implementarse en las unidades de VIH intervenciones sencillas que permitan identificar y manejar en la consulta problemas y trastornos que deterioran la calidad de vida de los pacientes y todavía no se dispone de indicadores adecuados para medir el progreso de los países en el ámbito del cuarto noventa.

En el año 2014, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA) propuso en una acción acelerada que –basada en un enfoque de diez objetivos intermedios a alcanzar para el año 2020 en los ámbitos de la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la discriminación– permitiera poner fin a la epidemia del VIH/sida como una amenaza para la salud global para el año 2030.

En el ámbito del diagnóstico y el tratamiento del VIH, la estrategia se propuso el objetivo 90-90-90, es decir, que el 90% de las personas con el VIH estuviesen diagnosticadas; que el 90% de las personas diagnosticadas recibiesen tratamiento antirretroviral; y que el 90% de las personas en tratamiento tuviesen la carga viral suprimida. De acuerdo con ONUSIDA, de alcanzarse estos tres objetivos, un 73%, como mínimo, del total de personas con el VIH de una población dada lograrían tener la carga viral indetectable. En el ámbito de la prevención, concretamente ONUSIDA fija como objetivo para el año 2020 reducir el número de nuevas infecciones en un 75% con respecto a los casos registrados en 2010. Según los modelos matemáticos de ONUSIDA, si se consiguiesen estos objetivos en el año 2020, se podría poner fin a la epidemia de VIH como una amenaza para la salud global para el año 2030.  

Años más tarde se propuso añadir un cuarto 90 reconociendo así que la consecución de la supresión viral no puede ser el objetivo final de la cascada de servicios de atención a las personas con el VIH, sino que este debería ser alcanzar una buena calidad de vida (véase La Noticia del Día 05/04/2019).

La estimación del continuo de atención del VIH en España es parte fundamental de las tareas de seguimiento de la evolución del objetivo 90-90-90 y en 2018 ya se publicó una primera aproximación al estado del cumplimiento del objetivo a partir de datos de 2013 (con la estimación del número total de personas con el VIH en España y el porcentaje de diagnosticados) y posteriormente se publicó un informe sobre el estado del cumplimiento en 2018. En noviembre de 2020, se ha publicado el informe del continuo de atención del VIH en España con los datos más recientes recabados, partiendo del número de personas estimado con el VIH a 31 de diciembre de 2017. Concretamente ese es el dato más difícil de obtener, pues no se parte de registros médicos objetivos, sino de estudios de campo en los que se criba la infección por el VIH en muestras aleatorias de ciudadanos lo más representativas posible del conjunto de la sociedad española.

En dicha fecha, se estimó que en España vivían 151.387 personas con el VIH (intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 140.600-162.781), lo que se traduce en una prevalencia del 0,32% sobre el total de la población. De ellas, un total de 131.774 (IC95%: 122.536-141.532), es decir, un 87% de las infectadas, conocerían su diagnostico. Ello significa que el primer 90 no se habría alcanzado, pero se encontraría muy cerca.

En el informe se estima que en torno a 128.216 personas en España reciben tratamiento antirretroviral, lo cual representa el 97,3% de las personas diagnosticadas (IC95%: 95,9%-98,3%), lo que significa que el país cumpliría holgadamente el segundo 90. Por último, en el informe se calcula que hasta 115.907 personas de las diagnosticadas y en tratamiento antirretroviral tendrían carga viral indetectable, lo que supondría un 90,4% (IC95%: 88,1%-92,3%), cumpliendo, por lo tanto, el tercer 90.

Todos estos datos pueden resumirse en un único porcentaje: el 76,6%. Dicho porcentaje sería el que representan las personas con carga viral indetectable sobre el total de personas con el VIH en España y es un dato muy positivo, ya que supera incluso el que vendría dado al cumplirse estrictamente el objetivo 90-90-90 (que sería de un 73% como se ha señalado anteriormente).

Sin embargo, existe evidencia que sugiere que, para que se produzca una reducción significativa en la incidencia del VIH en una población determinada, se requiere un nivel de supresión viral poblacional de, como mínimo, un 90% y/o el uso de estrategias preventivas de eficacia probada y del alto impacto que permitan contribuir a disminuir las nuevas infecciones (como, por ejemplo, los programas de profilaxis preexposición al VIH [PrEP]). Este podría ser el caso de España que, aunque el porcentaje de supresión viral poblacional se sitúa en un 76,6%, el número de casos de VIH se mantiene estable en los últimos años en, aproximadamente, unos 4.000 nuevos diagnósticos.

En este sentido, en 2019, se notificaron en España un total de 2.698 nuevos diagnósticos de VIH, lo que supone una tasa de 5,94/100.000 habitantes sin corregir por retraso en la notificación. Tras corregir por este retraso, se estima que la tasa para 2019 será de 7,46 por 100.000 habitantes cuando se haya completado la notificación de todos los diagnósticos realizados ese año.  Los responsables de la Unidad de Vigilancia del VIH, ITS y hepatitis de la Dirección General de Salud Pública del Instituto de Salud Carlos III advierten de que los datos han de ser interpretados con cautela dado que algunas CCAA solo han podido notificar casos provisionales como consecuencia de la sobrecarga de los servicios de vigilancia epidemiológica en el contexto de la pandemia por COVID-19.

De nuevo, esta cifra –2.698 nuevos diagnósticos de VIH–, aleja a España del objetivo de reducir para 2020 el número de nuevas infecciones en un 75% con respecto a los casos registrados en 2010, año en el que se notificaron en España 3.681 nuevos diagnósticos.

Por lo que respecta a la calidad de vida, por ser un objetivo incorporado recientemente en la monitorización de la respuesta frente al VIH, los retos continúan siendo establecer indicadores adecuados para medir el progreso e implementar en la practica clínica el uso de herramientas que permitan identificar y manejar los trastornos habituales que afectan a la calidad de vida de las personas con el VIH.

En definitiva, haciendo balance de los logros alcanzados por España a partir de los datos disponibles se puede afirmar que nuestro país suspende en la consecución de los objetivos de ONUSIDA.

Para poder acelerar la respuesta de España al VIH en los próximos años, se requerirá concentrar los esfuerzos en las poblaciones clave que son las que soportan el mayor peso de la epidemia, como las personas que ejercen el trabajo sexual, las personas trans y los hombres gais, bisexuales y otros hombres que practican sexo con hombres–, promover la prevención combinada incorporando las nuevas herramientas biomédicas de eficacia probada –como la PrEP que reduce el riesgo de infección por el VIH en más de un 99%–, y diversificar todavía más la oferta de la prueba del VIH para poder llegar a segmentos de población de difícil acceso. Además, se requerirá derribar las barreras administrativas que impiden a muchas personas acceder a pruebas diagnósticas y a la atención médica por la falta de una cobertura sanitaria universal efectiva y seguir haciendo frente a las situaciones de discriminación asociadas al VIH y que suponen un obstáculo para el acceso normalizado a los servicios de salud relacionados con el VIH.

En este camino hacia el fin de la epidemia del VIH, las amenazas continúan. La pandemia por COVID-19 en la que nos hallamos aún inmersos ha sido capaz de tensionar en muy poco tiempo el sistema sanitario condicionando la atención de otras patologías, como, por ejemplo, la infección por el VIH o la salud sexual.  Sin embargo, el abordaje de la epidemia del SARS-CoV-2 no debería ir en detrimento de otros problemas de salud pública, como el VIH y las ITS, en los que una respuesta inadecuada podría derivar en un aumento tanto del número de casos como del número de diagnósticos tardíos. Los diagnósticos tardíos se asocian a peores resultados en salud, a un mayor coste sanitario y a una mayor transmisión comunitaria de estas infecciones.

España no puede quedarse atrás en la respuesta frente al VIH. La ciencia –a través de sus numerosos avances en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento– nos está ofreciendo una oportunidad única para marcar un punto de inflexión en dicha respuesta. Aceptar este ambicioso reto depende únicamente de voluntad política y altura de miras para cumplir los objetivos con los que España se ha comprometido.

Fuente: Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencia:  Unidad de vigilancia del VIH, ITS y hepatitis. Actualización del Continuo de Atención del VIH en España, 2017-2019. Madrid: Centro Nacional de Epidemiología – Instituto de Salud Carlos III / Plan Nacional sobre el Sida – Dirección General de Salud Pública; 2020

Unidad de Vigilancia de VIH, ITS y hepatitis. Vigilancia Epidemiológica del VIH y sida en España 2019: Sistema de Información sobre Nuevos Diagnósticos de VIH y Registro Nacional de Casos de Sida. Plan Nacional sobre el Sida - D.G. de Salud Pública / Centro Nacional de Epidemiología - ISCIII. Madrid; Nov 2020.

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