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Niveles elevados de colesterol y triglicéridos favorecerían el deterioro cognitivo en personas con VIH de mediana edad

El uso de medicamentos para disminuir dichos niveles podría reducir la evolución del deterioro cognitivo

Un estudio estadounidense publicado en Clinical Infectious Diseases ha concluido que tener un gen asociado al desarrollo de la enfermedad de Alzheimer y unos niveles elevados de colesterol y/o triglicéridos constituirían factores clave que favorecerían el deterioro cognitivo de personas de mediana edad con infección por VIH, buenos niveles de adherencia al tratamiento antirretroviral y en estado de supresión virológica.

Para determinar factores que pudieran condicionar el deterioro cognitivo de personas con VIH bajo tratamiento antirretroviral efectivo, investigadores del Estudio Multicéntrico de Cohorte del Sida (MACS, en sus siglas en inglés) contaron con la participación de 273 hombres que practican sexo con hombres (HSH) de mediana edad, con VIH, que mantenían una buena adherencia al tratamiento antirretroviral y con una carga viral inferior a 400 copias/mL. Sus datos fueron comparados con los de 516 participantes sin VIH, pero con características similares, que actuaron como controles. Del estudio se excluyeron a aquellas personas consumidoras habituales de heroína, cocaína o su derivado conocido como crack.  

Los principales factores a analizar en el presente ensayo –para determinar su impacto sobre el desarrollo del deterioro cognitivo– fueron los niveles sanguíneos de lípidos  y la presencia del gen de la apolipoproteína E ε4 (APOE ε4). La razón para incluir este último factor es que la APOE ε4 es el factor de riesgo de tipo genético más importante hallado hasta la fecha con relación a la enfermedad de Alzheimer, además de ser un factor de riesgo de deterioro cognitivo en la población general.

La proporción de personas con VIH por encima de los 50 años está creciendo a nivel global, por lo que las enfermedades frecuentemente asociadas a la edad tienen un impacto cada vez mayor entre personas con VIH. Si además tenemos en cuenta que se ha demostrado que la infección por el VIH conlleva cierto envejecimiento prematuro (véase La Noticia del Día 27/04/2016), es de esperar que el manejo de las enfermedades relacionadas con la edad sea uno de los principales retos en los próximos años dentro de la comunidad VIH positiva.

Entre las afecciones asociadas al envejecimiento el deterioro cognitivo constituye una de las que más interés genera, tanto por su potencial incapacitante a nivel personal como por su impacto social.

En el estudio, los participantes realizaron analíticas de perfil lipídico: colesterol total, colesterol LDL (conocido comúnmente como colesterol “malo”), colesterol HDL (colesterol “bueno”) y triglicéridos. Además, se realizó un análisis específico para detectar la presencia del gen de la APOE ε4.

En cuanto a la parte de evaluación cognitiva, las personas incluidas en el estudio llevaron a cabo una batería de tests al inicio del estudio y durante el período de seguimiento para valorar su funcionalidad cognitiva.

La mediana de edad en el momento de la inclusión era de 51 años y la mediana del seguimiento fue de algo más de 6 años. La mayoría de los participantes (el 81%) eran blancos. Los niveles educativos eran similares entre los participantes con VIH y los controles. La única diferencia observada entre los dos grupos fue cierta mayor tendencia (no significativa; p= 0,08) a presentar síntomas depresivos en el grupo de participantes con VIH.

La mediana del recuento de CD4 inicial era de 514 células/mm3 y el 70% de los participantes tenían una carga viral inferior a 50 copias/mL.

Respecto a aquellos sin VIH, los hombres con dicho virus tenían mayores niveles de triglicéridos y menores niveles de colesterol HDL (p <0,001). La mitad de los integrantes del grupo con VIH llevaban tomando estatinas (fármacos que disminuyen los niveles de colesterol sanguíneo) durante, al menos, un año.

Los participantes con VIH presentaron un descenso de la función cognitiva más rápido que aquellos no infectados (p= 0,003). El impacto de los niveles de colesterol sobre la función cognitiva se observó a partir de los 50 años.

La presencia de niveles elevados de colesterol LDL y/o de triglicéridos estuvo relacionada con un deterioro cognitivo más acelerado (p <0,001). Por el contrario, unos niveles de colesterol HDL más elevados se relacionaron con una progresión del deterioro cognitivo más lenta en hombres con VIH (p= 0,02).

En cuanto al colesterol total, tener unos niveles elevados se relacionó con un descenso más pronunciado en la memoria de trabajo y en la atención (p <0,001), además de impactar negativamente sobre la memoria de tipo verbal (p= 0,05).

La relación entre los niveles de colesterol y el deterioro cognitivo en personas con VIH se mantuvo significativa al excluir a aquellos participantes con deterioro cognitivo al inicio del estudio e incluso al restringir el análisis a únicamente aquellos participantes con carga viral inferior a 50 copias/mL.

En hombres con VIH, el uso de estatinas atenuó el deterioro cognitivo asociado a niveles elevados de colesterol (p= 0,0019).

Los participantes que tenían el gen APOE ε4 tenían mayores niveles de triglicéridos que aquellos sin dicho gen (p <0,001). Como en el caso anterior, el efecto tuvo lugar a partir de los 50 años.

El deterioro cognitivo se aceleró entre quienes tenían el gen APOE ε4 (p= 0,001). De hecho, entre hombres con VIH y APOE ε4, el deterioro cognitivo se aceleró una década antes que entre hombres con el gen APOE ε4, pero sin VIH.

El análisis estadístico sugirió que los niveles de lípidos y el gen APOE ε4 tendrían efectos independientes sobre el deterioro cognitivo, que no se condicionarían entre sí.

Los resultados del presente estudio ponen de manifiesto la necesidad de una buena monitorización de los niveles de lípidos en personas con VIH de mediana edad, dados sus ya conocidos beneficios cardiovasculares y la protección frente al deterioro cognitivo mostrada en el presente estudio. En cuanto al gen APOE ε4, será importante seguir investigando su papel en el deterioro cognitivo para determinar posibles dianas terapéuticas para futuros tratamientos.

Fuente: Aidsmap / Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencia: Mukerji SS et al. Lipid profiles and APOE4 allele impact midlife cognitive decline in HIV-infected men on antiretroviral therapy. Clin Infect Dis, online edition, 2016.

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