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Un estudio español halla un efecto protector frente a la COVID-19 de tenofovir disoproxilo fumarato/emtricitabina

Sin embargo, será necesario seguir investigando para confirmar estos resultados por, entre otros aspectos, la naturaleza observacional del estudio

Un estudio español publicado en Annals of Internal Medicine ha concluido que las tasas de COVID-19 (acrónimo en inglés de enfermedad por coronavirus 2019) serían inferiores en personas con el VIH en tratamiento antirretroviral a las observadas en la población general. El efecto preventivo del tratamiento antirretroviral sería especialmente marcado si este contiene tenofovir disoproxilo fumarato (TDF, especialidad farmacéutica genérica [EFG]; Viread®, en Truvada®, Atripla®, Eviplera® y Stribild®). Sin embargo, estos hallazgos deben ser interpretados con precaución, pues ciertos aspectos relacionados con la metodología del estudio siembran dudas acerca de las asociaciones observadas.

En el año 2003, durante la epidemia de SARS (síndrome respiratorio agudo grave, en sus siglas en inglés), causada por un coronavirus similar al causante de la COVID-19, se especuló sobre un posible papel protector de los antirretrovirales, pero el pequeño número de casos de personas en tratamiento antirretroviral que padecieron dicha enfermedad hizo imposible establecer conclusiones firmes al respecto.

Dentro de la presente epidemia de la COVID-19, se han publicado algunos estudios sobre cierta actividad de los antirretrovirales frente al SARS-CoV-2 (coronavirus causante de la COVID-19), pero las evidencias han sido poco sólidas (véaseLa Noticia del Día 25/06/2020) y, de hecho, la utilidad de ciertos antirretrovirales usados al inicio de la epidemia quedó finalmente descartada (véase La Noticia del Día 23/03/2020).

Para arrojar más luz sobre este asunto, los autores del presente estudio examinaron la incidencia, gravedad y mortalidad asociadas a la COVID-19 en personas con el VIH en España. Una vez obtenidos estos datos, los compararon con los de la población general española para determinar si existían diferencias entre ambos grupos y –dentro del grupo de personas con el VIH– si el tratamiento antirretroviral podría jugar algún papel preventivo.

Un total de 236 personas con el VIH y diagnóstico de COVID-19 fueron incluidas en el estudio (que suponían el 0,3% de todas las personas con el VIH atendidas regularmente en los 60 centros participantes). En ese momento, la tasa de diagnóstico en la población general era del 0,42%.

De las 236 personas con el VIH atendidas, el 64% precisaron de hospitalización. Quince de estas personas (el 6% del total) tuvieron que ser ingresadas en la unidad de cuidados intensivos (UCI) y 20 personas (el 8% del total) fallecieron.

Respecto al uso de inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósido o nucleótido (ITIN/ITINt), el 42% de las personas con el VIH diagnosticadas tomaban tratamientos que incluían la combinación tenofovir alafenamida (TAF)/emtricitabina (Descovy®; también en Biktarvy®, Genvoya®, Symtuza® y Odefsey®), el 24% tomaban combinaciones basadas en abacavir/lamivudina (EFG, Kivexa®, también en Triumeq®) y el 9% tomaban tratamientos que contenían TDF/emtricitabina. Respecto a otras familias de antirretrovirales, el 60% tomaban un inhibidor de la integrasa, el 15% un inhibidor de la transcriptasa inversa no análogo de nucleósido (ITINN) y el 15% un inhibidor de la proteasa (IP).

La tasa global de diagnósticos entre las personas que tomaban antirretrovirales (teniendo en cuenta como número de partida las 77.590 personas con el VIH atendidas regularmente en los hospitales incluidos en el estudio) fue de 30 casos por cada 10.000 persona-años de seguimiento. La tasa de hospitalización fue de 20 casos por cada 10.000 persona-años de seguimiento, la de admisión a UCI fue de 1,9 casos por cada 10.000 persona-años de seguimiento y la de mortalidad de 2,6 fallecimientos por cada 10.000 persona-años de seguimiento.

Los datos de la población general española evidenciaron una mayor tasa de diagnóstico (42 casos por cada 10.000 persona-años de seguimiento), que se redujo a 33 casos por cada 10.000 persona-años de seguimiento al excluir a los profesionales sanitarios, y una tasa de mortalidad ligeramente inferior 2,1 fallecimientos por cada 10.000 persona-años de seguimiento.

Del mismo modo que en la población general, entre las personas con el VIH en tratamiento antirretroviral, el riesgo de hospitalización fue mayor en hombres que en mujeres y se incrementó a partir de los 70 años. La media de hospitalización entre personas con el VIH fue de 7 días (4 días en personas de entre 20 y 40 años y 9 días en mayores de 70).

Las tasas de hospitalización fueron de 10,5 casos por cada 10.000 persona-años de seguimiento entre quienes tomaban TDF/emtricitabina (intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 5,6-17,9); de 20,3 casos por cada 10.000 persona-años de seguimiento entre quienes tomaban TAF/emtricitabina (IC95%: 15,2-26,7) y de 20,0 casos por cada 10.000 persona-años de seguimiento entre quienes tomaban abacavir/lamivudina (IC95%: 14,2-27,3).

En el estudio, TDF/emtricitabina se asoció a una reducción del riesgo de diagnóstico de COVID-19. Así, las tasas de diagnóstico fueron de 16,9 casos por cada 10.000 persona-años de seguimiento (IC95%: 10,5-25,9) en personas con TDF/emtricitabina; de 39,1 casos por cada 10.000 persona-años de seguimiento (IC95%: 31,8-47,6) en quienes tomaban TAF/emtricitabina y de 29,7 casos por cada 10.000 persona-años de seguimiento (IC95%: 22,6-38,4) entre quienes tomaban abacavir/lamivudina.

Ninguno de los participantes que tomaban TDF/emtricitabina ni fue ingresado en la UCI ni falleció.

Los resultados del presente estudio parecen apuntar a cierto papel protector del tratamiento antirretroviral, especialmente de los regímenes basados en TDF/emtricitabina, que los investigadores atribuirían a que sumaría a su actividad antiviral cierto papel inmunomodulador. Sin embargo, se han detectado algunos aspectos de los resultados que podrían dificultar la interpretación de los mismos. Así, tanto en lo que respecta a hospitalizaciones como a diagnósticos, los intervalos de confianza de los diversos antirretrovirales se solapan, lo que apuntaría a que las diferencias no serían estadísticamente significativas.

También cabe destacar que, hoy en día, en nuestro entorno, las combinaciones basadas en TDF/emtricitabina suelen usarse en personas con menos comorbilidades que el resto de terapias antirretrovirales, ya que dado su perfil renal y óseo no son utilizadas en personas con insuficiencia renal y/o osteoporosis. Esto podría traducirse en un menor riesgo de experimentar COVID-19 grave.

Por ello, parece necesario que los presentes hallazgos se confirmen en posteriores estudios de mayor consistencia metodológica o más enfocados a esclarecer el posible efecto protector de TDF frente a la COVID-19.

Fuente:Aidsmap / Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencia: del Amo J et al. Incidence and severity of COVID-19 in HIV-positive persons receiving antiretroviral therapy: a cohort study. Annals of Internal Medicine, published online ahead of print, 26 June 2020 (open access). doi.org/10.7326/M20-3689

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