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Tres cuartas partes de los presos con VIH en EE UU abandonan el tratamiento antirretroviral tras salir de la cárcel

Muy pocos reclusos con VIH en EE UU siguen tomando terapia antirretroviral una vez que salen de la prisión, según informa un equipo de investigadores canadienses y estadounidenses en la edición digital de la revista PLoS One.

“Nos preocupan los efectos nocivos de la terapia intermitente, a la luz de los datos ofrecidos por el ensayo SMART, y la posibilidad de que se desarrollen resistencias”, comentan los autores.

Y añaden: “Nuestro estudio (...) subraya la necesidad de apoyar la terapia antirretroviral sin interrupciones y la importancia de la continuidad en los servicios de atención de las personas con VIH que entran en el ciclo penitenciario”.

El VIH supone un importante problema de salud especialmente en las prisiones de EE UU; se calcula que hasta la cuarta parte de las personas con VIH en el país norteamericano pasan por la cárcel en algún momento.

Las prisiones constituyen un punto importante de la atención del VIH, que debería proporcionarse de acuerdo con las directrices de tratamiento de EE UU. Sin embargo, muchas personas que inician tratamiento anti-VIH durante su estancia en prisión son incapaces o no desean continuar su terapia tras su excarcelación.

Existe poca información sobre los efectos de la terapia antirretroviral en reclusos internos. En consecuencia, un equipo de investigadores realizó un estudio retrospectivo que contó con 512 personas que ocupaban celda en la cárcel del condado de San Francisco (EE UU), a lo largo de un período de diez años entre 1996 y 2005.

Se reunió información sobre el uso de la terapia anti-VIH y los cambios en el recuento de células CD4 y de carga viral de los internos.

Todas las personas habían sido encarceladas al menos dos veces (mediana: cinco veces), y cada sentencia duró en promedio algo más de tres meses. Un poco más de la mitad de la población reclusa del estudio (51%) era de origen afroamericano y la inmensa mayoría (86%) eran varones.

Más de tres cuartas partes (76%) de las personas interrumpieron su tratamiento anti-VIH tras ser liberados de prisión. Sólo el 15% siguió de forma continua su terapia y el 9% rechazó totalmente los fármacos antirretrovirales.

Las personas que siguieron una terapia anti-VIH de forma continua o intermitente presentaron una mediana de período de seguimiento más larga en la cárcel que las que nunca recibieron esta terapia (38 y 40 frente a 26 meses, respectivamente; p <0,018). Además, los pacientes que tomaron un tratamiento anti-VIH de manera continua fueron de mayor edad que los que lo interrumpieron tras su excarcelación, o rechazaron tomar fármacos antirretrovirales (38, 35 y 35 años, de manera respectiva; p <0,045).

No constituyó ninguna sorpresa el que la carga viral fuera significativamente mayor a lo largo del tiempo en los pacientes que nunca siguieron tratamiento anti-VIH (p <0,001) que entre los que tomaron la terapia de forma continua. Aunque la carga viral también fue elevada en el caso de los pacientes que recibieron un tratamiento intermitente, en comparación con los que tomaron los fármacos todo el tiempo la diferencia no llegó a ser estadísticamente significativa (p <0,133).

Asimismo, se observaron diferencias en el recuento de CD4; de este modo, los pacientes que tomaron la terapia anti-VIH sin interrupciones ganaron, aproximadamente, una célula/mm3 por cada mes de tratamiento, en comparación con una pérdida de cerca de 2 células/mm3 mensuales entre los pacientes que suspendieron o nunca iniciaron la terapia antirretroviral.

“Este estudio viene a demostrar que existe un beneficio claro en la toma continuada de tratamiento anti-VH en un grupo de personas que entran y salen de prisión, tanto en lo referente al recuento de CD4 como a la carga viral, especialmente si se compara con las que rechazaron la terapia”, comenta el equipo de investigadores.

Los autores concluyen: “Para mantener fuera de la cárcel el beneficio que ofrece la terapia antirretroviral, es necesario disponer de unos programas eficaces de transición comunitaria y excarcelación que se centren en el manejo de esta terapia, junto al establecimiento de vínculos con proveedores comunitarios, estabilización de la vivienda y con servicios de apoyo de base comunitaria”.

Referencia: Pant Pai N, et al. The impact of antiretroviral therapy in a cohort of HIV infected patients going in and out of the San Francisco County jail. PLoS One. 2009; 4 (9).

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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