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El uso de tesamorelina, seguro y eficaz para combatir la acumulación de grasa en pacientes que toman tratamiento anti-VIH

La terapia con tesamorelina mejora de forma significativa la acumulación de grasa en pacientes con VIH, según informa un equipo internacional de investigadores en la edición digital de Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes.

Los resultados preliminares del estudio fueron presentados en la Conferencia Internacional del Sida de 2008, celebrada en Ciudad de México.

Los resultados del ensayo de 26 semanas, al que siguieron otros seis meses de análisis, evidenciaron que la terapia con el fármaco disminuyó los niveles de grasa visceral y circunferencia de la cintura sin tener efectos metabólicos perjudiciales.

El uso de tesamorelina también resultó ser seguro, aunque un reducido número de pacientes interrumpió el tratamiento debido a reacciones de hipersensibilidad leves.

“Con estos nuevos datos, ya se dispone de resultados sólidos provenientes de dos grandes estudios de fase III, de distribución aleatoria y controlados con placebo, que sugieren que [tesamorelina] constituye una estrategia clínica potencialmente útil para reducir de forma selectiva el tejido adiposo visceral y mejorar la imagen corporal entre los pacientes con VIH que presentan una acumulación de grasa abdominal en el contexto de la terapia antirretroviral”, comenta el equipo de investigadores.

Algunos pacientes con VIH han experimentado cambios en la composición de la grasa corporal mientras tomaban tratamiento antirretroviral. Estas alteraciones pueden incluir: acumulación de grasa, pérdida de la misma, o ambas cosas.

En muchos pacientes, este problema ha supuesto la acumulación de grasa visceral en la parte central del cuerpo y su pérdida en la zona subcutánea.

El incremento de la grasa abdominal visceral está muy relacionado con el aumento de los niveles de lípidos en sangre y la resistencia a la insulina, circunstancias ambas que pueden aumentar el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. En pacientes sin VIH, el aumento de la circunferencia de la cintura se ha asociado con un mayor riesgo de muerte, y la enfermedad cardiovascular ya constituye una causa importante de morbimortalidad en pacientes seropositivos.

En consecuencia, la reducción de las acumulaciones de grasa visceral abdominal podría tener beneficios metabólicos para pacientes que toman terapia antirretroviral.

Los cambios de grasa corporal también pueden resultar muy angustiosos y estigmatizantes, por lo que el hecho de ponerles remedio podría ayudar a mejorar la autoimagen y el bienestar general de los pacientes con VIH.

La secreción de la hormona del crecimiento es menor en personas con VIH que tienen una acumulación de grasa visceral. El fármaco tesamorelina es un factor de liberación de la hormona del crecimiento y los investigadores decidieron comprobar si constituía un tratamiento seguro y eficaz para los pacientes con VIH que presenten acumulación de grasa visceral en la zona central del cuerpo.

Diseño del estudio

En consecuencia, diseñaron un estudio de seis meses de duración, controlado con placebo, en el que inscribieron a pacientes adultos con VIH que padecieran esta dolencia. Los participantes fueron distribuidos de forma aleatoria en dos grupos [proporción 2:1] para recibir tesamorelina o un placebo.

Los cambios en la composición corporal fueron determinados empleando tanto la tomografía computarizada como los escáneres DEXA (absorciometría dual de rayos X, en sus siglas en inglés). Además, se tomaron muestras de sangre para determinar parámetros metabólicos. Tanto los pacientes como sus médicos completaron cuestionarios sobre los cambios percibidos en el “tamaño de la barriga” y la “angustia por el aspecto de la barriga”.

El estudio, asimismo, implicó la realización de una fase de continuación de seis meses. Fue diseñada para obtener más información relativa a la seguridad del fármaco y para comprobar cuál era su eficacia a más largo plazo. Los pacientes que inicialmente tomaron el placebo fueron cambiados a tesamorelina. Las personas que recibieron el fármaco en la primera fase del ensayo fueron distribuidas aleatoriamente de forma equitativa para seguir tomándolo o recibir un placebo.

El estudio contó con 404 pacientes. Se administró tesamorelina a 270 participantes, mientras que los 126 restantes recibieron placebo.

La grasa visceral disminuyó una media del 11% en el grupo de tesamorelina en comparación con sólo el 0,6% en el grupo de placebo, una diferencia estadísticamente muy significativa (p <0,001).

Se dio un descenso medio de 1kg de la grasa en la zona del tronco entre los pacientes tratados con tesamorelina en comparación con una reducción media de 0,2kg en aquéllos que tomaron placebo (p <0,001).

La terapia con tesamorelina también produjo unas mejoras significativamente mayores en la relación cadera-cintura (p <0,001) y aumentos de la masa corporal magra (p <0,001) que el placebo.

Es importante destacar que tesamorelina no afectó a los valores de la grasa subcutánea.

Aunque el fármaco aumentó la liberación del factor-1 de crecimiento similar a la insulina (p <0,001), no tuvo un efecto negativo sobre los niveles de lípidos o el metabolismo de la glucosa.

Las percepciones de los pacientes y los médicos en cuanto al aspecto de la barriga mejoraron más en el grupo de tesamorelina que en el brazo de placebo del estudio.

El número de abandonos fue similar en ambos brazos del estudio (25%).

Extensión de seguridad

Al final de la fase de extensión del estudio de seis meses de duración, se observó una reducción del 17,5% del tejido visceral abdominal entre los pacientes que siguieron tomando tesamorelina, frente a una disminución del 1% en las personas que cambiaron a placebo (p <0,001). Esto indicó que las mejoras en la acumulación de la grasa visceral central no se mantuvieron al interrumpir la terapia con el fármaco, pero esa reducción de la grasa visceral siguió produciéndose cuando se mantuvo el tratamiento con tesamorelina.

Se observaron patrones parecidos en otras medidas de la composición corporal, con excepción de la circunferencia de la cintura. Este parámetro disminuyó en 3,8cm respecto a su valor basal en el brazo de tratamiento y 2,4cm en el brazo de placebo.

No se relacionó ningún cambio significativo en el metabolismo de la glucosa con el empleo de tesamorelina. Sin embargo, en comparación con el valor inicial, las personas que recibieron el fármaco presentaron un nivel de colesterol total significativamente menor que los que tomaron placebo (p <0,05).

El uso de tesamorelina siguió asociado a una mejor percepción de la imagen corporal tanto por los pacientes como por los médicos. Además, los pacientes que cambiaron a placebo también calificaron mucho mejor su imagen corporal.

Se observaron tasas similares de interrupción del tratamiento en los dos brazos del estudio.

No obstante, hasta el 4% de los participantes que recibían tesamorelina experimentaron una reacción de hipersensibilidad localizada cerca del punto de inyección del fármaco. “En el caso de estas personas, resulta prudente interrumpir el tratamiento”, escriben los autores.

Y concluyen: “En este estudio, demostramos que la terapia con tesamorelina mejora de forma significativa la composición corporal (...) Estos beneficios se dieron sin que se detectaran aumentos significativos de los niveles de glucosa o insulina”.

Actualmente, el fabricante de tesamorelina [la empresa canadiense de biotecnología Theratechnologies] espera la revisión del producto (que se comercializará como Egrifta®), prevista para finales de marzo, por parte de la Agencia de la Alimentación y el Medicamento de EE UU (FDA, en sus siglas en inglés). La compañía Serono será la encargada de comercializar tesamorelina en EE UU.

Referencia: Falutz J, et al. Effects of tesamorelin, a growth hormone-releasing factor, in HIV-infected patients with abdominal fat accumulation: a randomised placebo-controlled trial with a safety extension. J Acquir Immune Defic Syndr, advance online publication, 2010.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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