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AIDS 2020: XXIII Conferencia Internacional del Sida. Primer boletín, lunes 06/07/2020

Boletín especial de NAM con motivo de la edición de 2020 de la Conferencia Internacional del Sida (AIDS 2020), que este año se celebra de forma virtual.

Los temas elegidos en este boletín del lunes, 06 de julio de 2020 son:

La PrEP previene tres cuartas partes de las infecciones por el VIH en un estudio africano de gran tamaño

Imagen: Una de las ferias de la salud de SEARCH en donde se ofreció la PrEP.

Imagen: Una de las ferias de la salud de SEARCH en donde se ofreció la PrEP.

En un estudio de gran tamaño en el que se ofreció profilaxis preexposición frente al VIH (PrEP, una medicación de toma regular para prevenir la infección por el VIH) en 16 comunidades de Kenia y Uganda, se ha registrado una reducción del 74% en el número de nuevas infecciones por el VIH en personas en situación de alto riesgo que iniciaron la PrEP. Se trata de la mayor reducción en el número de infecciones por el VIH registrada hasta la fecha en un programa de PrEP en el África subsahariana.

Estos datos se presentaron en el transcurso de la 23ª Conferencia Internacional sobre el Sida (AIDS 2020: Virtual), que tiene lugar esta semana de forma virtual.

El estudio SEARCH (siglas en inglés de Investigación sobre la Sostenibilidad de la Salud Comunitaria en el África Oriental) ha estado trabajando con 32 comunidades en Kenia y Uganda desde 2013, al principio como una intervención de "diagnóstico y tratamiento universales". En junio de 2016, SEARCH comenzó a ofrecer la PrEP a las personas que se encontraban en una situación de alto riesgo de infección por el VIH en las 16 comunidades donde se realizó la intervención. Esto incluye a las personas que mantienen relaciones con una persona con el VIH, las que trabajan en ocupaciones como el transporte o la pesca o las que se juzgaron a sí mismas como en situación de riesgo de adquirir el VIH.

De las 15.632 personas consideradas como en situación de alto riesgo de adquirir el VIH, un total de 5.447 (35%) iniciaron la PrEP, siendo la incidencia anual de esta infección del 0,35%. Al no existir un grupo de placebo, la comparación se efectuó con los resultados de los participantes en SEARCH de los dos años anteriores al acceso a la PrEP. La incidencia anual del VIH en estos controles históricos fue del 0,92%, lo que significa que la tasa de infección por el VIH fue un 74% más baja tras el acceso a la PrEP. Esta reducción se debió, principalmente, a la disminución de la incidencia del VIH en mujeres, población que registró una tasa un 76% más baja. En el caso de los hombres, la incidencia también se redujo, pero únicamente en un 40% (y además esta cifra no fue estadísticamente significativa). Por último, hay que señalar que, a pesar de que el 83% de las personas que iniciaron la PrEP la suspendieron en algún momento, el 50% de las que la interrumpieron la reiniciaron más tarde.

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Islatravir más doravirina mantiene el control de la carga viral

 Imagen: lovelypeace/Shutterstock.com

Imagen: lovelypeace/Shutterstock.com

La combinación de islatravir (el primer fármaco de la familia de los inhibidores de la translocación de la transcriptasa inversa) más doravirina (Pifeltro) –un inhibidor de la transcriptasa inversa no análogo de nucleósido (ITINN)– mantuvo el control de la carga viral durante 48 semanas y apenas un reducido número de participantes en el estudio experimentaron un fracaso virológico, según se explicó en la conferencia.

El ensayo del que provienen estos resultados fue de distribución aleatoria y a doble ciego y en él participaron 121 personas que iniciaban tratamiento antirretroviral por primera vez. Más del 90% de estas personas eran hombres, tres cuartas partes eran de raza blanca y la mediana de edad fue de 28 años. Aproximadamente la cuarta parte tenían una carga viral basal por encima de 100.000 copias/mL.

En la primera parte del estudio, los participantes recibieron una dosis de islatravir de tres posibles (0,25mg, 0,75mg o 2,25mg) junto con doravirina (100mg) y lamivudina (300mg) o, alternativamente, una combinación triple compuesta por doravirina, tenofovir disoproxil fumarato (TDF) y lamivudina (los fármacos presentes en el comprimido de tratamiento triple Delstrigo), durante 24 semanas. En la segunda parte del estudio, los participantes en el brazo de islatravir que alcanzaron una carga viral indetectable (definida como tener una carga viral por debajo de 50 copias/mL) dejaron de tomar lamivudina y siguieron tomando el régimen doble (islatravir y doravirina) durante otras 24 semanas.

Los resultados de eficacia del estudio se presentaron el pasado verano en el curso de la Conferencia de la Sociedad Internacional del Sida sobre Ciencia del VIH (IAS 2019). Esos resultados revelaron que la combinación dual con la dosis óptima de islatravir (0,75mg) consiguió controlar la carga viral al menos igual de bien que el régimen triple de tratamiento: el 90% de los participantes, frente al 84%, tenían una carga viral indetectable a las 48 semanas, de forma respectiva.

La profesora Chloe Orkin presentó los resultados más recientes del estudio, prestando atención al fracaso virológico (definido como una carga viral que no llega a ser indetectable, o un rebote de la misma). Dos personas (7%) experimentaron un rebote viral en el grupo de islatravir de 0,25mg, dos (7%) en el grupo de islatravir de 0,75mg, y uno (3%) en el grupo de Delstrigo. Hubo una persona que no respondió al tratamiento (3%) en el grupo de islatravir de 2,25 mg. En todos los casos, la carga viral se mantuvo por debajo de 100 copias/mL.

El equipo de investigadores llegó a la conclusión de que las tasas de fracaso virológico eran bajas y que los participantes que lo experimentaron presentaron niveles de VIH por debajo del nivel considerado clínicamente significativo de 200 copias/mL.

El doctor Edwin DeJesus presentó los resultados de seguridad a la semana 48 del mismo ensayo. En general, el tratamiento resultó seguro y fue bien tolerado. La frecuencia de los efectos secundarios fue similar en todos los grupos de dosis de islatravir y en el grupo de Delstrigo.

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Más datos sobre el tratamiento antirretroviral y el aumento de peso

 Imagen: World Obesity Federation (Federación Mundial de la Obesidad)

Imagen: World Obesity Federation (Federación Mundial de la Obesidad)

Varios de los estudios presentados en la conferencia se centraron en el tema de la ganancia de peso de las personas que reciben tratamiento antirretroviral.

Numerosas cohortes y ensayos clínicos han detectado aumentos de peso tras el inicio del tratamiento antirretroviral, aunque sus causas no están claras. Existen diversas explicaciones sobre las causas del aumento de peso y se ha relacionado el uso de determinados medicamentos con este hecho.

Un estudio de gran tamaño realizado en EE UU determinó que las personas con el VIH que reciben tratamiento antirretroviral aumentan de peso de forma más rápida que las personas sin el VIH de edad similar, con independencia de su peso inicial.

La población del estudio estuvo compuesta por 8.256 personas con el VIH y 129.966 personas control sin el VIH procedentes de la base de datos de Kaiser Permanente de personas que reciben atención en California, Virginia, Maryland y Washington DC (EE UU). La población con el VIH tenía una mediana de edad de 41 años, el 88% eran hombres, el 36% de raza blanca, el 26% de raza negra, el 26% de origen latino y el 6% de origen asiático/islas del Pacífico. Al comienzo del estudio, las personas con el VIH presentaban una menor masa corporal promedio que las personas seronegativas.

Las personas con el VIH aumentaron de peso tres veces más rápido que las personas seronegativas y, después de 12 años de seguimiento, presentaban una masa corporal similar a la de las personas sin el VIH. El equipo de investigadores subraya que el aumento de peso exacerbará el riesgo de comorbilidades que ya son más comunes en las personas con el VIH, especialmente las enfermedades de tipo cardiovascular.

En otro estudio presentado en la conferencia, se descubrió que las personas que pasaron de tomar tenofovir disoproxil fumarato (TDF) a tenofovir alafenamida (TAF) experimentaron un rápido aumento de peso. Esto se produjo con independencia de que, junto a tenofovir TAF, estuvieran tomando un inhibidor de la integrasa o un fármaco de otra familia.

El estudio utilizó datos de OPERA, una cohorte de gran tamaño que combina datos de clínicas y consultorios médicos que trataban a aproximadamente el 8% de las personas diagnosticadas del VIH en EE UU. El equipo de investigadores identificó a 6.919 personas que cambiaron de tenofovir TDF a tenofovir TAF y de las que se disponía de medidas de peso antes y después del cambio de fármaco. El patrón de cambio de peso fue similar en todos los regímenes de tratamiento, produciéndose un rápido aumento de peso en los nueve meses posteriores al cambio a tenofovir TAF, y teniendo lugar posteriormente una disminución o estancamiento del aumento de peso.

Otro estudio presentado en la conferencia reveló que las personas que tomaban un tratamiento basado en dolutegravir presentaban un riesgo sustancialmente mayor de tener sobrepeso u obesidad en comparación con otras personas con el VIH, y casi una de cada diez personas engordaba lo suficiente como para ser diagnosticada de sobrepeso u obesidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el tratamiento antirretroviral basado en dolutegravir a todas las personas adultas con el VIH, y el Plan de Emergencia del Presidente de EE UU para Paliar el Sida (PEPFAR, en sus siglas en inglés) a través de los programas que financia ha pasado a proporcionar un régimen compuesto por tenofovir, lamivudina y dolutegravir.

Anteriormente en dos grandes ensayos clínicos realizados en África se había observado un aumento sustancial de peso en personas que tomaban dolutegravir. Con el objetivo de monitorizar en la atención clínica de rutina los efectos de la introducción de dolutegravir sobre el peso de las personas, el equipo de investigadores inscribió a personas con el VIH en 12 centros de tratamiento en Kenia, Nigeria, Tanzania y Uganda que reciben apoyo por parte del PEPFAR.

El estudio comparó los datos de 742 personas que comenzaron el tratamiento con tenofovir, lamivudina y dolutegravir con los de 1.212 personas que no habían empezado el tratamiento antirretroviral o que estaban tomando un régimen antirretroviral que no contenía dolutegravir. Después de tener en cuenta la sede del estudio, el sexo, la edad y la depresión, se observó que las personas a las que se les prescribió dolutegravir presentaron una tasa de sobrepeso u obesidad un 85% más elevada que las personas que tomaron un régimen sin dolutegravir.

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Al menos 28.000 mujeres han iniciado la PrEP en EE UU

Imagen: fizkes/Shutterstock.com
Imagen: fizkes/Shutterstock.com

Un estudio sobre la prescripción de Truvada (tenofovir disoproxil fumarato/emtricitabina) en EE UU ha revelado que su uso como PrEP por parte de las mujeres se multiplicó por 12 entre julio de 2012 (momento en que fue aprobado su uso como profilaxis por parte de la Agencia de la Alimentación y el Medicamento de EE UU [FDA, en sus siglas en inglés]) y finales de 2017. El inicio o reinicio de la PrEP se incrementó de 2.770 recetas individuales en 2012 a 27.556 en 2017.

Se reunieron los registros de prescripciones a mujeres procedentes de consultorios médicos, farmacias, hospitales y clínicas ambulatorias. El equipo de investigadores reconoce que con su metodología no se han contabilizado muchas de las prescripciones, pero calcula que sus datos cubren aproximadamente el 80% del uso de la PrEP de cualquier año concreto.

Se comprobó que el empleo de la PrEP fue más elevado entre las mujeres de 25 a 34 años y que existía una notable diferencia geográfica en el uso: 329 mujeres por cada 100.000 tomaban la PrEP en los estados del noreste, mientras que esta tasa fue únicamente de 140 por cada 100.000 en los estados del sur, donde la incidencia del VIH es mayor.

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Un estudio londinense revela que las personas con el VIH no corren un mayor riesgo de desarrollar un caso grave de la COVID-19

 Imagen: Gustavo Fring/Pexels. Esta imagen solo tiene fines ilustrativos.

Imagen: Gustavo Fring/Pexels. Esta imagen solo tiene fines ilustrativos.

Las personas con el VIH no experimentaron peores resultados clínicos tras ser hospitalizados con la COVID-19, según ha informado un importante hospital de Londres (Reino Unido).

El personal médico del Hospital Guy and St Thomas llevó a cabo un estudio retrospectivo en el que emparejaron los resultados de 17 personas con el VIH admitidas en el hospital en marzo o abril tras un resultado positivo en la prueba de SARS-CoV-2 con los de 50 personas sin el VIH, en una proporción de tres a una. El criterio de medición principal fue el tiempo transcurrido desde la hospitalización hasta la mejoría, definida como una mejora de 2 puntos en una escala clínica de 7 puntos o por recibir el alta hospitalaria.

Tras un seguimiento de 28 días, el 82% de las personas con el VIH y el 74% de las personas seronegativas habían abandonado el hospital, una diferencia estadísticamente no significativa. No hubo diferencias entre los dos grupos respecto a la duración de la estancia en el hospital, la necesidad de ventilación o la frecuencia de las complicaciones asociadas a la COVID-19. Tampoco se apreciaron diferencias entre los dos grupos en cuanto a la tasa de mortalidad o en la frecuencia de hospitalización más allá de 28 días.

Después de tener en cuenta la edad y otros posibles factores de confusión, se observó que las personas con el VIH experimentaron una mejora más rápida o fueron dadas de alta del hospital con anterioridad que las personas sin el VIH.

Un equipo de investigadores del Hospital King's College de Londres también confirmó los hallazgos ya publicados que indicaban que las personas negras con el VIH corrían un riesgo mucho mayor de ser hospitalizadas por la COVID-19 en comparación con otras personas con el VIH, actualizando el número de pacientes de 18 a 23. Las personas negras con el VIH fueron 7,6 veces más propensas a ser hospitalizadas que las personas blancas con el VIH.

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Los hombres GBHSH que viven en países africanos donde se criminalizan las relaciones homosexuales corren un riesgo mucho más elevado de infección por el VIH

Imagen: Joshua Mcknight/Pexels

Imagen: Joshua Mcknight/Pexels

Los hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (GBHSH) que viven en países del África subsahariana donde las relaciones homosexuales están severamente castigadas tienen una probabilidad casi cinco veces mayor de tener el VIH en comparación con los que viven en países donde no existe dicha criminalización, según las conclusiones de un estudio presentado a la conferencia. Los hombres que viven en países donde existe cierta criminalización de las relaciones homosexuales tienen más del doble de probabilidades de tener el VIH.

Aunque las poblaciones clave, como los hombres GBHSH, constituyen un pequeño porcentaje de la población total, corren un riesgo desproporcionadamente elevado de infectarse por el VIH, con una prevalencia estimada en los países del África subsahariana que oscila entre el 12% y llega hasta el 30%. La criminalización de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo representa un obstáculo importante para los hombres GBHSH a la hora de buscar servicios de prevención y tratamiento del VIH.

En este estudio se recogieron datos de los hombres GBHSH que vivían entre 2011 y 2018 en diez países del África subsahariana. Se ofrecieron cuestionarios sobre temas sociales y conductuales y se realizaron pruebas del VIH a un total de 8.113 hombres, cuya mediana de edad fue de 23 años. La prevalencia del VIH fue alta, ya que hasta el 19% de los hombres dieron positivo en las pruebas diagnósticas.

Los países se clasificaron como sin criminalización de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo (Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea-Bissau y Ruanda), con criminalización (menos de ocho años de prisión: Camerún, Senegal, Togo y Esuatini), o con niveles elevados de criminalización (más de diez años de prisión: Gambia y Nigeria).

En los países donde la actividad sexual entre personas del mismo sexo no estaba penalizada, el 8% de los hombres GBHSH analizados en el estudio dieron positivo en las pruebas del VIH, cifra que se incrementó al 20% en los países donde existía criminalización y se disparó al 52% en los países con niveles elevados de criminalización.

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