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AEEH2020: Altas tasas de curación al diagnosticar y tratar la hepatitis C en un centro de reducción de daños barcelonés

El estudio detectó tasas de reinfección elevadas, que ponen de manifiesto la necesidad de más intervenciones educativas y preventivas en usuarios de drogas intravenosas

Un estudio presentado en el marco del 45 Congreso Anual de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), llevado a cabo la semana pasada en Madrid (España), ha concluido que llevar a cabo diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) en un centro de reducción de daños para usuarios de drogas intravenosas sería una aproximación exitosa, con altas tasas de curación y adherencia.

La eliminación de la hepatitis C como amenaza para la salud global, de acuerdo con el objetivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para 2030 (véase La Noticia del Día 08/07/2019 ), exigirá estrategias que ofrezcan el acceso al tratamiento con DAA a poblaciones especialmente vulnerables. Una de dichas poblaciones con mayor vulnerabilidad son los usuarios de drogas intravenosas, quienes, además de presentar un riesgo muy elevado de exposición al VHC por la inyección de drogas, son un colectivo de difícil vinculación al sistema sanitario, con una alta probabilidad de pérdidas durante el seguimiento y/o problemas de adherencia. Ello explica que muchas de estas personas tengan la infección diagnosticada pero no tratada o que experimenten fracasos del tratamiento por falta de adherencia.

Recientemente un estudio ya concluyó que hacer salir el manejo de la hepatitis C de los hospitales –a través de centros de reducción de daños y otros centros de apoyo social- era un sistema eficaz para poblaciones vulnerables tales como las personas sin hogar o los usuarios de drogas (véase La Noticia del Día 31/01/2020 ).

En este es en el contexto en el que se diseñó el presente estudio, centrado en los usuarios de drogas intravenosas, vehiculizado a través del mayor centro de reducción de daños del área de Barcelona (Cataluña, España).

El método consistió en proponer a usuarios del centro de reducción de daños la realización de una prueba inicial rápida de detección de anticuerpos del VHC. A las personas con un resultado positivo a dicha prueba se les realizó la prueba de ARN (muestra de sangre seca tomada en el mismo centro y enviada al laboratorio para detectar el material genético del VHC) para confirmar la presencia de infección activa y, de confirmarse, se realizaron pruebas para analizar el daño producido en el hígado -el estadio de fibrosis hepática- mediante aparatos portátiles de elastografía transitoria (Fibroscan®) que permitieron la realización de dicha prueba en el mismo centro de reducción de daños.

La intervención contemplada en el estudio no se detuvo ahí, sino que también conllevaba –en coordinación con el hospital de referencia– el tratamiento farmacológico de la infección por el VHC (a través de una combinación pangenotípica que hacía innecesarias pruebas como la del genotipo del VHC) que se realizó en el mismo centro de reducción de daños. Los pacientes en tratamiento contaron con un seguimiento clínico durante el tratamiento y monitorización de la adherencia. Tras el tratamiento, los participantes tratados y curados entraron en el programa de cribado de reinfecciones (con pruebas cada seis meses) y los VHC negativos al inicio también pudieron entrar en el programa de cribado semestral para detectar infecciones nuevas. Además de la parte clínica, el estudio incluyó la realización de cuestionarios bioconductuales y la impartición de talleres y acciones de educación sanitaria individualizada.

Un total de 610 personas fueron inicialmente incluidas para la realización de la prueba de cribado inicial, que rechazaron el 47% de ellas (los principales motivos aducidos fueron no tener tiempo o encontrarse ya en seguimiento). De las 323 personas que aceptaron realizar el cribado, el 29% habían tenido VHC en el pasado, pero se habían curado; el 12% no tenían ni habían tenido infección por el VHC en el pasado; y 189 personas (el 58% de las que aceptaron realizar las pruebas de cribado) tenían infección activa por el VHC.

De dichas 189 personas solo el 66% (un total de 124 personas) iniciaron el tratamiento anti-VHC (el principal motivo por el que las otras personas no lo iniciaron fue la pérdida durante el seguimiento).

De las personas tratadas, solo 7 (el 5,6%) no se presentaron a la prueba para establecer si habían alcanzado la respuesta virológica sostenida a las 12 semanas de finalizar el tratamiento (RVS12, sinónimo de curación). En el presente congreso se presentaron los datos de los primeros 63 pacientes con resultados de la prueba de RVS12.

La edad promedio de los 124 participantes tratados era de 42 años. El 88% eran hombres, el 35% no tenían domicilio fijo, el 95% no tenían empleo y el 63% habían estado en prisión. El 18% se inyectaban una vez al día, el 55% más de una vez al día y el 36% restante semanalmente o con una menor frecuencia.

El 15% de los participantes manifestó compartir jeringuillas y el 31% compartir la parafernalia utilizada para el uso de drogas. El 18% de los participantes tenían el VIH y solo la mitad de ellos estaba en tratamiento antirretroviral.

El 87% de los participantes tenía un estadio poco avanzado de fibrosis hepática (estadios F0, F1 o F2 según la escala Metavir). El 48% de los participantes recibieron un tratamiento de 12 semanas con sofosbuvir/velpatasvir (Epclusa®) y el 52% uno de 8 semanas con glecaprevir/pibrentasvir (Maviret®).

El 43% de los participantes finalizó el tratamiento en el momento previsto . Las personas que se inyectaban drogas a diario presentaron una probabilidad de terminar el tratamiento según lo previsto significativamente inferior a la de quienes presentaban un patrón de consumo no diario (p= 0,018).

El 85% de los participantes tomó, como mínimo, el 80% de las tomas de medicación establecidas (sin diferencias significativas, en este caso, en función del patrón de consumo).

Según un análisis por intención de tratar, el 69% de quienes iniciaron el tratamiento lograron curarse . El porcentaje aumentó hasta el 76% en el análisis por protocolo, que no incluyó a las 7 personas que finalizaron el tratamiento y no acudieron a realizar la prueba de la RVS12. El patrón de consumo no afectó a la probabilidad de curarse .

En nueve de las quince personas que presentaron carga viral detectable del VHC en la prueba de RVS12 se detectó un VHC filogenéticamente diferente al inicial, indicativo de reinfección .

Los resultados del presente estudio muestran que el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la infección por el VHC en personas usuarias de drogas intravenosas pueden ser realizados en centros comunitarios de manera exitosa. Es importante que, como en el presente estudio, los protocolos de actuación estén bien diseñados y se aproveche la ocasión del cribado/tratamiento/seguimiento para realizar intervenciones de reducción de daños capaces de reducir las altas tasas de reinfección observadas.

Fuente: Elaboración propia ( gTt-VIH ).
Referencia: Lens S, Miralpeix A, Gálvez M, et al. Modelo externalizado de cribado y acceso al tratamiento contra la hepatitis C en el mayor centro de reducción de daños del área de Barcelona 45 Congreso Anual de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH). Madrid, 12-19 de febrero. Póster 130.

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