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  1. Historias personales

Ver la vida desde otra perspectiva

El cómo sucedió en verdad no es muy difícil de entender. Como hombre gay de 23 años y algo atractivo, fui promiscuo, y aunque me gustaba decir que siempre me protegía, la verdad no era esa.

Es duro aceptar la fragilidad humana. Siempre me creí invencible, pues a pesar de "pecar" con el condón, mis exámenes siempre salían negativos. Puede ser porque todas las veces siempre era yo el activo y, seamos sinceros, la probabilidad en este caso es muchísimo menor.

El 25 de marzo, decidí ir a hacerme los exámenes de rutina porque, siendo sincero, siempre me he considerado responsable y un buen muchacho. Sabiendo incluso que mis resultados del 28 de diciembre del 2018 fueron negativos, había algo dentro de mí que sospechaba. El 28 de marzo 28 llegué al hospital a recoger los resultados de las pruebas y vi al doctor y a dos enfermeras. No necesitaron hablar para que entendiera la situación. Efectivamente, fui diagnosticado de VIH.

Intenté mantener la cordura y, mientras me explicaban los pasos siguientes, por mi cabeza no pasaba absolutamente nada, estaba en blanco. Salí de la clínica para ir a buscar mis medicinas y decidí caminar, mientras, todo mi mundo se desmoronaba a mi alrededor. Fui a visitar a un amigo de confianza y fue ahí donde colapsé. A las dos semanas, inicié el tratamiento antirretroviral, sin ningún efecto secundario hasta ahora, junto con un antibiótico.

Mientras cuidaba de mi salud en la parte física, probaba de resolver mi estado emocional, que podía llegar a ser desesperanzador. Hasta ahora cuatro amigos saben de mi situación y me han dado todo su apoyo. Me llenaron de valor para decirle a mi pareja lo que me estaba pasando. Efectivamente él también era VIH positivo.

Después de eso, por aproximadamente dos meses me sumí en una depresión, preguntándome por qué a mí, intentando resolver el acertijo de quién pudo haber sido el que me transmitió el VIH: Pensé que era mi pareja. En verdad, por un momento lo llegué a odiar, hasta que un día en las citas con el doctor, llegamos al tema de un dengue que tuve en enero, pero que no era dengue sino un síndrome retroviral agudo.

De pronto, todo tuvo sentido, y la última pieza del acertijo estaba servida: Fui yo quien transmitió el VIH a mi pareja. Eso me hizo sentir aún peor. Hubo dos personas con las que no me protegí en las épocas en que se sospecha que me infecté de VIH: en un caso, fui activo, en el otro -la cagué por estar borracho-, fui pasivo.

Leyendo y leyendo artículos sobre el VIH, me fui llenando de esperanzas y preocupaciones, de dudas y miedo, porque ese es el sentimiento que más pesa de todos: miedo a todo, al futuro, a la soledad, a la incertidumbre. Cada vez veía menos la luz fuera del túnel. Además, la soledad me estaba rematando.

Viviendo solo en Italia, mi pareja se mudó a Barcelona. Decidí entonces viajar a Colombia, donde está mi madre. Pensé que verla me sería de ayuda, y en verdad no fue así. Se me destrozaba el alma cada vez que estábamos juntos, y en las noches no dormía, solo lloraba. Fue incluso peor que cuando estaba solo, pensaba que la iba a destruir, a ella, la persona que más amo, la que me dio la vida y me crió, la que me confió absolutamente todo, a mí, al hijo que más la ha hecho sufrir, y seguro no lo hizo para que me sucediera esto, pero somos humanos y cometemos errores.

En mayo de 15 de 2019, me armé de valor y, con lágrimas en los ojos, le conté todo a mi madre: Lloró, sí, pero mucho menos de lo que me imaginaba. Se limpió sus mejillas y me consoló. Me dijo que todo iba a estar bien y que ella seguiría luchando por mí, que todos nos equivocamos y que, en cierto modo, ahora tendré que aprender a vivir con ello (ya conocía alguien que tenía el virus y sabía que no se moría de esto si se era juicioso).

Desde aquel día, siento que recuperé la esperanza, entendí que mi vida no solo me pertenece a mí. No puedo defraudar toda la confianza que mi familia ha depositado en mi persona. Todo por lo que alguna vez había luchado, no podía tirarlo a la basura.

Y así dejé de llorar a diario, ahora lo hago muy esporádicamente. Pero seamos sinceros, esto nos mueve muchas fibras internas. Ahora no tengo miedo de expresar mis sentimientos, de sentirme feliz por las demás personas, de dar consejos, de intentar ayudar siempre que puedo. Veo la vida desde otra perspectiva, y no les voy a negar que extraño algunas cosas de mi yo anterior, que si pudiera quitarme esto de encima lo haría sin pensarlo, pero tengo que admitir que me ha hecho madurar muchísimo. Ahora sigo mi vida normal, adherente al tratamiento al 100%, alimentándome muchísimo mejor, haciendo ejercicio y disfrutando de mis amigos y familia.

Sí quedaron con alguna duda sobre lo que pasó con mi pareja, pues él fue fuerte y, cuando le di la noticia, no me hizo sentir culpable, ni me trató mal. Seguimos juntos a medias, porque, aunque lo quiero, también empecé a verlo con ojos distintos, sobre todo porque ya 3 meses después de mi diagnóstico y de hablar con él, aún no ha iniciado su tratamiento. Sigue consumiendo drogas, comiendo mal y diciendo que no tiene tiempo de ir al doctor. Y claro, esto desmotiva a cualquiera. En verdad es la única situación que me falta poner en su sitio. A veces pienso que sigo con él por miedo al rechazo de una futura persona en mi vida.

Y qué pena si escribí mucho, en verdad eso fue lo que me salió.

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Anónimo (no verificado)

Hace dos días fui diagnosticado positivo, mi esposo me ha dado todo su apoyo y amor, él también se realizó la prueba y salió positivo, siento mucha culpa porque sé que fui yo quien lo infectó, pero sus palabras llenas de amor me han reconfortado: "Tú no me transmitiste nada, esto ya estaba así, por favor no te sientas culpable". Ahora solo estamos esperando cita dentro de dos semanas para ver nuestra carga viral (espero sea baja) y empezar nuestro tratamiento. No sé qué nos espera, asumo que será un sube y baja de emociones, pero quiero creer que vamos a poder lidiar con esto y vivir la vida que soñamos. ¡Saludos!

responder 14 Julio, 2019 – 5:52am

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Anónimo (no verificado)

Hola, ¿qué pruebas te realizaste? Estoy desesperada me realicé mi última prueba a los 82 días del contacto estoy desesperada tuve todo tipo de síntomas y diarrea por más de 1 mes actualmente presenté gripe, tos ganglios, indigestión me realice todo tipo de pruebas de diferentes enfermedades todos dieron negativo francamente quiero saber que hacer mi prueba fue de 4ta generación, ¿qué tan fiable crees que sea?

responder 9 Julio, 2019 – 4:29am

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JUAN (no verificado)

Pues mira la prueba que hacen normalmente es la ELISA y detecta es la presencia de anticuerpos (respuesta del cuerpo) a la presencia del virus, si esta siguen negativas después de tanto tiempo lo más seguro en es que seas negativo, pero puedes hablar con tu médico y pedirle que te realicen pruebas más específicas.

responder 16 Julio, 2019 – 8:23am

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Anónimo (no verificado)

Hola ... Me gustó mucho tu testimonio, te explicas muy bien. Me interesa saber según tus cálculos, ¿en qué tiempo después te dio el positivo? Un fuerte abrazo...

responder 27 Junio, 2019 – 1:48pm

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JUAN (no verificado)

Hola soy el del testimonio, mira yo le he botado tiempo a hacer mis cálculos, para la vez que me hice la prueba en diciembre 28 que salió negativa, seguramente tuve el infortunio de estar en el periodo ventana en donde aún no se detecta la infección (15-21 días después del contacto sexual contagioso), para cuando la repetí a finales de marzo dio positiva. Supongo que contraje el VIH a mediados de diciembre, puesto que el síndrome de seroconversión agudo lo padecí a mediados de enero. Seguramente si la prueba la hubiera hecho a mediados de enero ya hubiera salido positiva. Saludos y espero haber respondido tu pregunta.

responder 27 Junio, 2019 – 11:33pm

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Anónimo (no verificado)

Después de la tormenta, sale el arco iris. ¡Qué linda historia! yo igual soy VIH positivo, y mi vida ha cambiado positivamente. Somos humanos, tenemos sentimientos, es normal llorar, tener miedo, angustias, etc. pero no debemos de quedarnos en ese estado mucho tiempo, levantemos nuestro rostro, luchemos por nuestras metas, hagamos nuestros sueños realidad; nuestra vida sigue, y ahora tenemos un enfoque y perspectiva distinta que nos hará disfrutar cada momento de ella. Abrazos, te deseo todo lo mejor.

responder 21 Junio, 2019 – 2:26am

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Anónimo (no verificado)

Más bien me encanta que escribieras bastante ya que no queda ninguna incógnita y adoro leer. No tengo VIH pero siempre leo los testimonios que aquí escriben porque están cargados de enseñanza y fortaleza. Ánimo.. Un día alguien de aquí escribió que lo peor de tener VIH era saber que tenías VIH y es cierto. Trata de no pensar constantemente en eso. Suerte

responder 19 Junio, 2019 – 5:51am

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Anónimo (no verificado)

Hola me acabo de enterar de lo mismo y las lágrimas caen como la lluvia aquí en lima sin parar no es por dónde empezar porq pienso q ya es el final me duele más mi familia verlos me deprime más y por ellos tengo q sacar fuerzas de donde sea leí tu historia y me dio fuerza espero encuentres la felicidad sé que dios nunca nos abandona.

responder 19 Junio, 2019 – 3:49am

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Anónimo (no verificado)

Ánimo. Esto es una piedra más en el camino, tú procura levantarte y luchar.

responder 19 Junio, 2019 – 4:02pm

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Anónimo (no verificado)

Así es... la vida sigue. Tú continúa siendo feliz, siendo adherente a las medicinas. Un abrazo desde la distancia.

responder 18 Junio, 2019 – 3:36pm

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