Numerosas organizaciones están trabajando en equipo para valorar la demanda mundial de una futura vacuna del SIDA
Existe una enorme necesidad de unas vacunas que puedan prevenir enfermedades de forma eficaz en todo el mundo. Pero por diversos motivos, como pueden ser sistemas sanitarios inadecuados, políticas nacionales de inmunización o incapacidad de pagar las nuevas vacunas, algunos gobiernos pueden no adoptarlas de buena gana para su uso en sus países. "Reconocemos que los países en desarrollo tienen que tomar decisiones difíciles", afirma John Wecker del Programa para una Tecnología Apropiada en Salud (PATH, en sus siglas en inglés), una organización sin ánimo de lucro asentada en EE UU, que actualmente está trabajando con varios países para planear la introducción de vacunas de rotavirus.
Esto a menudo supone un largo retraso, que históricamente gira en torno a 10-20 años, entre la introducción de la vacuna en los países ricos y en los países en desarrollo. Esto no es así porque exista menos necesidad, de hecho en los países en desarrollo a menudo la carga que supone la enfermedad es mayor. Pero la necesidad para la salud pública de una vacuna no es lo mismo que la demanda, que representa un concepto más complejo en el que se tienen en cuenta todas las variables que influyen en la decisión de un gobierno de comprar y emplear un nuevo fármaco o vacuna. Entre estos factores se incluyen las características de la vacuna, su precio y la infraestructura o política requerida para suministrar el producto.
Antes de que cualquier producto comercial llegue al mercado, los fabricantes han dedicado un tiempo considerable en pensar cuánto venderán, intentando encontrar un equilibrio entre fabricar una cantidad suficiente de producto y finalizar con beneficio. Esto puede suponer un cálculo espinoso para cualquier producto, pero es especialmente complejo cuando el producto es un fármaco o vacuna que potencialmente puede salvar vidas.
Intentar predecir la demanda de una vacuna puede parecer como consultar una bola de cristal, pero la industria farmacéutica posee una amplia experiencia en predecir la demanda, y los potenciales beneficios, basándose en fórmulas y modelos de sistemas para países ricos. Pero el proceso en los países en desarrollo está mucho menos claro. Muchas veces las compañías descuidan estos mercados porque existe una falta de datos o por la percepción de que no serán rentables.
Para cubrir este hueco, asociaciones entre organizaciones públicas y privadas (PPP, en sus siglas en inglés) y organizaciones no gubernamentales (ONG) recientemente han intervenido para evaluar la demanda de vacunas y terapias en países en desarrollo como parte de esfuerzos más amplios para aumentar la implicación de la industria en el tratamiento o prevención de enfermedades que son prevalentes en esos lugares. Estas organizaciones están trabajando en el desarrollo de modelos que puedan valorar de forma precisa la demanda tanto de productos disponibles como de aquellos en etapas tempranas de desarrollo, como las vacunas del SIDA, con el objetivo de maximizar el acceso mundial a estos productos en el futuro. "Es injusto desviar la carga total de esto sobre el fabricante", afirma Wecker. "La comunidad mundial necesita adelantarse para hacer que las cosas sucedan en paralelo."
Para crear estas valoraciones o previsiones de demanda, PPP y ONG están buscando el consejo de economistas, expertos de la industria y grupos de asesoramiento. IAVI, GAVI (siglas en inglés de Alianza Global para Vacunas e Inmunizaciones) y PATH son algunos de los grupos que actualmente están llevando a cabo o desarrollando planes para realizar valoraciones de distintas vacunas o terapias.
Hacer las cosas bien
La exactitud de cualquier predicción de demanda depende en gran medida de si un producto ya existe, está siendo introducido o si se encuentra aún en fase de desarrollo. Determinar la demanda de productos que están actualmente disponibles es más sencillo, ya que puede basarse en información concreta. Éstas son conocidas como previsiones de demanda. Pero en lo que respecta a productos que se encuentran aún en fase de investigación y desarrollo, los investigadores tienen que imaginar escenarios probables a fin de predecir la demanda potencial. Este tipo de planificación está menos definida y a menudo es conocida como valoración de demanda. "Francamente no creemos que podamos precisar escenarios para un producto que será lanzado años más tarde", afirma Wendy Woods del Grupo de Consulta de Boston, que está trabajando con IAVI para desarrollar una valoración de demanda de vacuna del SIDA.
Las actuales vacunas candidatas del SIDA están dentro de esta categoría, ya que actualmente la mayoría se encuentra en etapas tempranas de ensayos clínicos y aún existen mucha incertidumbre respecto al nivel de eficacia, número de dosis, precio y coste de distribución. Estas incógnitas hacen mucho más difícil la tarea de realizar una valoración de demanda.
Mientras que el punto de partida de cualquier valoración es la información epidemiológica, o más específicamente las cifras de prevalencia e incidencia de la enfermedad en un país o región, también existen muchos otros factores a tener en cuenta en el caso de las vacunas del SIDA. La demanda debe tener en cuenta la población objetivo (que podría ser un determinado grupo de edad o poblaciones vulnerables como usuarios de drogas intravenosas [UDI] o trabajadores sexuales) y la probabilidad de que cada grupo vaya a usar el producto basándose en la incertidumbre respecto a su eficacia y precio.
Hasta ahora se han realizado tres valoraciones de demanda mundial de vacunas preventivas del SIDA, cada una con supuestos distintos respecto a las propiedades de la vacuna y su aceptación. La última, que fue realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre VIH/SIDA (ONUSIDA) e IAVI, fue llevada a cabo mediante la escenificación de talleres que reunieron grupos de agentes sociales de diversas regiones del mundo. A estos agentes sociales se les preguntó, dado un conjunto de características de una hipotética vacuna, en qué medida adoptarían dicha vacuna.
La determinación final fue que mientras que la necesidad era potencialmente de 700 millones de dosis, la demanda sería significativamente menor. Estimaron que la aceptación de una vacuna estaría sólo en torno al 20% en el caso de una vacuna de eficacia entre baja y moderada y del 40% en el caso de una vacuna altamente eficaz. "Una vacuna con una eficacia de baja a media será aceptable en países con alta incidencia y prevalencia y será empleada en poblaciones diana específicas", afirma Saladin Osmanov, coordinador de la iniciativa conjunta para la vacuna del VIH de OMS/ONUSIDA.
En países en los que la epidemia está concentrada principalmente en grupos de riesgo, como hombres que tienen sexo con hombres y UDI, probablemente se emplearía primero una vacuna con estas poblaciones. Esto significa que numerosas decisiones respecto a la introducción dependerán de las características de la epidemia. "Para asegurar que la vacuna tiene mayor efecto", afirma Osmanov, "cada país tendrá que desarrollar su propia estrategia sobre la vacuna".
Un modelo flexible
Actualmente IAVI está examinando en mayor profundidad las valoraciones de demanda y, en consulta con el Grupo de Asesoría de Boston, está desarrollando un marco de trabajo flexible y dinámico que pueda ser actualizado continuamente. "A medida que progresa el estado de la investigación de la vacuna del SIDA, la calidad de los datos introducidos mejorará y, a su vez, nuestra comprensión de los factores determinantes de la demanda evolucionarán", afirma Gian Gandhi, gestor de política de investigación y análisis de IAVI. "Lo que queremos generar no es una respuesta o número únicos, sino un proceso continuo de construcción y refinamiento del escenario". El nuevo esfuerzo pondrá un énfasis mayor en cómo las preferencias de los agentes sociales cambian en relación con los factores que influyen en la demanda de lo que lo hizo el esfuerzo OMS-ONUSIDA-IAVI, que se centró principalmente en las necesidades del país.
Para entender mejor los patrones de adopción de vacunas entre los países, IAVI examinará las salidas al mercado de otras vacunas como la del virus de la hepatitis B. La recientemente aprobada vacuna del virus del papiloma humano (VPH) puede también ofrecer lecciones sobre la salida al mercado de una vacuna orientada a adolescentes y adultos (véase el artículo de ‘Lo más destacado’ de VAX febrero 2006, ‘Vacunas contra el cáncer cervical’).
Otro modo de estimar la potencial adopción de una vacuna del SIDA podrían ser los niveles de cobertura alcanzados por los países implicados en la iniciativa "3x5" de la OMS que ha aumentado el acceso a antirretrovirales. IAVI también examinará la capacidad de los países individuales para suministrar los programas de SIDA existentes y si algún país está realizando análisis clínicos relacionados con el SIDA, dado que la adopción es a menudo más rápida en aquellas regiones en donde se han realizado ensayos.
Al identificar los factores que influyen en la introducción en cada país, IAVI espera entender sobre cuáles se puede influir para facilitar una adopción más rápida. "Estamos aplicando nuestras mejores conjeturas para determinar cómo será una futura vacuna a fin de predecir cómo responderá el mundo a su disponibilidad", afirma Gandhi.
Posibles resultados
Elaborar una estimación de demanda creíble y realista puede tener muchos beneficios. Puede ayudar a que las compañías determinen el futuro mercado para su producto y podría incluso animar a los fabricantes a entrar en nuevos mercados de países en desarrollo que quizá hayan ignorado previamente. "Una de las cosas que las compañías farmacéuticas citan como un motivo para sus reticencias para atender los mercados de los países en desarrollo es el riesgo relacionado con una previsión de poca demanda", afirma Ruth Levine, directora de programas y socia más antigua del Centro para el Desarrollo Global, una organización que está en el proceso de organizar talleres sobre valoraciones de demanda.Otro beneficio de estudiar la demanda es el proceso real de reunir a todos los componentes implicados en el desarrollo y final introducción de una nueva vacuna, entre ellos funcionarios nacionales de salud, organizaciones de trabajo social que comprenden los retos del suministro, organizaciones donantes y desarrolladores o productores que investigan, desarrollan y/o fabrican los productos.
El proceso de valorar la demanda puede implicar e interesar a estos agentes sociales en etapas tempranas del proceso y, si la valoración se realiza de forma correcta, pueden constituir herramientas importantes que permitan a los líderes y diseñadores de políticas de los países evaluar las inversiones en infraestructuras requeridas, decidir cómo distribuir los fondos para adquisición y buscar modos de compensar, a través de esfuerzos preventivos, los costos de tratar una enfermedad. Los donantes pueden también emplear la valoración para planificar estrategias financieras a varios años y asegurar que los fondos se emplean adecuadamente. Y las organizaciones de trabajo social pueden empezar a educar a la comunidad de modo que las personas estén dispuestas a ser vacunadas cuando se introduzca finalmente el producto. Todos estos pasos son críticos para crear la plataforma de aceptación y uso de la vacuna en países en desarrollo.



