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  1. VAX: Boletín sobre Vacunas del SIDA 8, agosto 2005

La respuesta global

La Conferencia Internacional pone de manifiesto la necesidad de una coordi­nación de los esfuerzos en prevención y tratamientos.

Desde la Conferencia Internacional del SIDA celebrada en Durban hace más de cinco años puede hablarse de un sos­tenido interés internacional para hacer accesible el tratamiento antirretroviral a las personas en países en desarrollo. Gracias a un buen número de iniciativas, entre ellas el programa '3X5' de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo Global de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, el escalado de los programas de tratamien­to es ya una realidad. Ahora los investi­gadores vuelven a recordarnos la impor­tancia de los mensajes y de las nuevas estrategias de prevención para contener la extensión del VIH.

Miles de delegados se reunieron recientemente en Río de Janeiro, Brasil, en ocasión de la III Conferencia sobre Patogénesis y Tratamiento del VIH de la Sociedad Internacional del SIDA (IAS, en sus siglas en inglés). Durante los cuatro días de conferencia los ponentes insistie­ron en la idea de cómo el acceso a tra­tamientos puede potenciar los esfuerzos en prevención del VIH. Cuando los anti­rretrovirales no están disponibles hay poca gente dispuesta a hacerse la prue­ba del VIH, lo que dificulta el calado de los mensajes de prevención. Los progra­mas de tratamiento y los ensayos con antirretrovirales permiten a los profesio­nales sanitarios ofrecer un mayor abani­co de servicios de prevención y de pre­sentar métodos con los que las personas puedan gestionar sus riesgos (véase Cuestiones Básicas en este número). Esto incluye el counselling y la prueba voluntarios (véase VAX de abril Cuestiones Básicas: Entender el counse­lling y la prueba voluntarios en la inves­tigación). El efecto positivo que el acce­so a tratamientos tiene sobre el índice de counselling y la prueba voluntarios queda patente en el reciente informe (www.who.int/3by5/progressreportJune 2005) de la OMS y ONUSIDA. El informe destaca un distrito en Uganda donde el número de personas que acudían para counselling y la prueba voluntarios se multiplicó por 27 tras la introducción de TARGA.

Los investigadores y representantes de la comunidad reconocieron repetida­mente en Río que, aunque la necesidad de tratamiento sigue siendo acuciante, los esfuerzos de prevención deberían reproducirse a la vez, ya que los antirre­trovirales por sí solos no controlarán la epidemia. En la conferencia se subraya­ron diversas áreas de prevención, entre ellas, la extrema importancia de los esfuerzos en reducción de daños para usuarios de drogas inyectables (UDI), la oportunidad de explorar estrategias novedosas como la circuncisión masculi­na y la necesidad de seguir con la inves­tigación para el desarrollo de opciones a largo plazo como las vacunas.

Crece el riesgo entre UDI

En el plenario sobre epidemias por VIH emergentes, Chris Beyrer de la Universidad Johns Hopkins en EE UU ofreció una aleccionadora exposición sobre las condiciones extremas a las que se enfrentan los UDI en muchos países de Europa del Este y Asia Central. A pesar del alarmante número de nuevas infecciones por VIH en esta región exis­ten escasísimos programas de preven­ción y tratamiento.

Beyrer señaló once países donde la extensión del VIH sigue desbocada. Las estadísticas oficiales calculan que 1.400 millones de personas en los países de la extinta Unión Soviética están infectados con VIH junto con 1.100 millones en China y Asia Oriental. La mayoría de estas nuevas infecciones se producen entre UDI y la propagación de la pande­mia se agrava por la falta de programas de prevención que ofrezcan una alter­nativa a los UDI frente al hábito de inter­cambiar jeringuillas.

Tajikistan, el país más pobre del anti­guo bloque soviético, intenta sobrelle­var la creciente epidemia entre usuarios de drogas inyectables aunque en la actualidad no hay programas que ofrez­can acceso gratuito a los antirretrovira­les y tan solo una organización no gubernamental (The Open Society) tra­baja en la prevención del VIH. En 2000 el producto interior bruto per cápita fue sólo de 179 dólares, lo que la hace más pobre que muchos países africanos, aparte de que casi la mitad de la activi­dad económica la genera el comercio de estupefacientes. “Mientras actuamos respecto al acceso a tratamientos en el mundo, el VIH se extiende por nuevas zonas”, afirmó Beyrer. “El VIH se está multiplicando de manera acelerada y en cambio los esfuerzos en prevención son mínimos.”

Los programas de intercambio de jeringuillas o los programas de sustitu­ción con sustancias como metadona o buprenorfina que intentan eliminar la adicción a la heroína son eficaces para reducir la transmisión del VIH entre UDI. Pero se estima que sólo el 10% de los UDI en el mundo tiene acceso a progra­mas de intercambio de jeringuillas, inclu­so tras la reciente ampliación de los esfuerzos en prevención en países como China, donde el gobierno recién empe­zó a flexibilizar las restricciones. La dis­ponibilidad de programas se ve lastrada por restricciones como las del estadouni­dense Plan de Emergencia Presidencial para Paliar el SIDA (PEPFAR) que se opone a que sus fondos se empleen en programas de intercambio de jeringui­llas. “Necesitamos poner en marcha pro­gramas que sabemos que funcionan. Lamentablemente han sido muy difíciles de iniciar, a pesar del alud de evidencia científica que muestra que tales progra­mas son eficaces”, relató Beyrer.

Beyrer se siente desmoralizado tam­bién por el hecho de que los UDI sean excluidos de la mayoría de programas de tratamiento. Señala que en Europa del Este y Asia Central los UDI fueron de los primeros en infectarse con VIH y sería lógico pensar que tendrían un gran peso entre las poblaciones que reciben trata­miento, sorprendentemente no es el caso. “Incluso cuando las decisiones políticas lo permiten, la realidad es que estas personas no entran en los progra­mas de tratamiento y aislar a las perso­nas con mayor riesgo es una forma muy temeraria de abordar la salud pública.”

Algunos países, como Canadá, exploran opciones innovadoras de con­seguir mayor seguridad con las inyeccio­nes. Las primeras instalaciones supervi­sadas de venopunción en todo el conti­nente americano se inauguraron hace un tiempo en Vancouver con el objetivo de tratar comportamientos de riesgo entre el gran número de usuarios de drogas inyectables en la ciudad. En Río, Mark Tyndall del Centro para la Excelencia en VIH de la Columbia Británica facilitó un resumen de los pri­meros 18 meses de existencia del centro. Relató que se habían recibido unas 15.000 visitas en el centro, que ofrece intercambio de jeringuillas, información sobre prácticas de inyección seguras y cuenta con personal sanitario para supervisar las inyecciones. También dis­pone de servicio de counselling que puede derivar a los usuarios a centros de desintoxicación.

El centro de Vancouver fue creado a imagen de otros centros en funciona­miento en Europa y Australia, los cuales consiguen un buen nivel de reducción de transmisión del VIH entre los usuarios del servicio. En Vancouver el índice de transmisión del VIH entre los usuarios de drogas inyectables que visitan el centro  sigue siendo alto, del orden del 30%. Sí se consiguió, no obstante, reducir el intercambio de jeringuillas en un 30%.

Cortar con la transmisión sexual

Una de las mayores novedades de la conferencia llegó con los investigadores franceses y su estudio sobre circuncisión masculina en voluntarios y su efecto en la transmisión del VIH de mujer a hom­bre. Bertran Auvert del Instituto Nacional Francés de Investigación Médica (INSERM, en sus siglas en fran­cés) presentó datos de un estudio finan­ciado por la Agencia Nacional de Investigación sobre SIDA de Francia (ANRS, en sus siglas en francés); en ellos se apoya la afirmación de que la circun­cisión masculina garantiza un 65% de protección frente a la infección por VIH.

Entre los investigadores impera la idea de que la circuncisión podría prote­ger frente al VIH ya que reduce el área de transmisión y estimula un endureci­miento de la piel circundante. En el pre­pucio se alojan un buen número de célu­las inmunes conocidas como células dendríticas que podrían facilitar la trans­misión del VIH. Este nuevo estudio viene a confirmar lo que otros 30 estudios han afirmado tras la observación de grupos de hombres circuncidados y no circunci­dados, aunque ninguno de estos estu­dios observacionales predijo un efecto tan espectacular.

En el estudio se inscribieron más de 3.000 hombres de eda­des comprendidas entre 18 y 24 años de una zona urbana de los alrededores de Johannesburgo, conocida como Orange Farm. Los hombres fueron distribuidos aleatoriamente a un grupo de circunci­sión inmediata o a otro de circuncisión al cabo de 21 meses. Ambos grupos reci­bieron counselling intensivo sobre cómo reducir el riesgo de infección por VIH y fueron atendidos en caso de enfermeda­des de transmisión sexual en cada visita del estudio. De las 69 nuevas infecciones durante el estudio, 51 se dieron entre hombres no circuncidados y sólo 18 entre los que sí estaban circuncidados.

Mientras que muchos profesionales de la prevención del VIH se mostraron entusiasmados con este estudio, los investigadores piden cautela. Directivos de la OMS y de ONUSIDA piden a los gobiernos que esperen a los resultados de estudios similares en curso antes de hacer recomendaciones oficiales sobre la circuncisión. “Precisamos más estudios antes de confirmar la reproducibilidad de estos resultados para diferenciar con­textos sociales y culturales”, afirmó Catherine Hankins de ONUSIDA.

La Fundación Bill y Melinda Gates patrocina un ensayo en Uganda que ins­cribe a 800 parejas serodiscordantes en las que el hombre está infectado con VIH para monitorear los efectos de la cir­cuncisión en la transmisión de hombre a mujer. Los otros ensayos están financia­dos por los estadounidenses Institutos Nacionales de Salud y sus resultados no se esperan al menos hasta 2007.

Aunque la circuncisión se considera por lo general sencilla y segura, es una intervención quirúrgica y ofrecerla a gran escala puede ser difícil. En el con­texto de este estudio clínico las circunci­siones las realizaron expertos cirujanos en instalaciones médicas adecuadas pero puede que las condiciones no sean siempre las mismas. Numerosos exper­tos en salud pública temen que el alto índice de protección observado en el estudio surafricano pueda provocar en los hombres circuncisiones inseguras fuera del circuito sanitario, lo que les colocaría en una posición de mayor ries­go frente a la infección por VIH. La OMS está inmersa en el proceso de elabora­ción de directrices sobre prácticas de cir­cuncisión segura para evitar esta situa­ción.

Los investigadores muestran su preo­cupación por el hecho de que los hom­bres circuncidados puedan interiorizar un falso sentimiento de protección tras la circuncisión e incrementar, en conse­cuencia, los comportamientos de riesgo. Si los hombres circuncidados incremen­tan el número de parejas sexuales o dejan de usar condones el factor de pro­tección podría verse atenuado. Y ésta es una preocupación constante en todos los ensayos sobre prevención. ”Cualquier herramienta de prevención nueva no debería menoscabar los pro­gramas de prevención existentes”, añade Hankins.

Quedan también cuestiones por resolver sobre cuán aceptable es la cir­cuncisión en culturas y religiones que tradicionalmente se oponen a esta prác­tica. Los investigadores galos realizaron estudios para determinar la aceptabili­dad de la circuncisión en esta zona de Suráfrica y concluyeron que el 70% de los hombres se sometería a esta opera­ción si quedaba patente que contribuía a prevenir la infección por VIH. 

“Si los resultados de este ensayo quedan confirmados por los que están en curso será sin duda un avance importante en el campo de la prevención”, manifestó Helene Gayle, presidenta de la IAS. “Aunque no debe­ría llevarse a la práctica hasta que no tengamos datos suficientes. No vamos a cargar en unos hombros solos todos los esfuerzos en prevención”.

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