En un encuentro de los países del G7 en Londres este mes de diciembre, los respectivos ministros de Economía aprobaron un proyecto piloto para gastar aproximadamente 1.000 millones de dólares que en último término ayudarían a desarrollar vacunas contra las principales enfermedades del mundo: SIDA, malaria y tuberculosis. La propuesta de la vacuna fue desarrollada por el ministro italiano Giulio Tremonti y en última instancia pone énfasis en el uso de lo que se conoce como contrato –o compra– por anticipado (AMC, en sus siglas en inglés) como modo de incentivar a las compañías farmacéuticas para que inviertan en vacunas que pueden después vender a un precio garantizado (véase Lo más destacado de septiembre, Un incentivo a la industria).
Diversas organizaciones implicadas en el desarrollo y activismo sobre vacunas, entre ellas la Fundación Mundial Aeras por las Vacunas contra la Tuberculosis, la Iniciativa PATH para la Vacuna contra la Malaria e IAVI, expresaron su apoyo a AMC como un modo de combinar la experiencia de la industria privada con la urgente necesidad de desarrollar vacunas contra las enfermedades más ignoradas del mundo.





