El Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicaron recientemente su informe anual sobre la epidemia mundial de SIDA. En él se resaltan los progresos realizados por algunos países a la hora de reducir las tasas de infección por VIH a pesar de un continuo aumento del número total de personas con VIH en todo el mundo. El informe, Situación de la epidemia de SIDA, actualización de 2005 se hizo público antes del Día Mundial del SIDA, el 1 de diciembre, y se centra en la importancia de los esfuerzos de prevención del VIH y la necesidad de aumentar y mejorar estos esfuerzos en todo el mundo.
Kenia y Zimbabue son dos países en los que el aumento de la realización de counselling y prueba voluntarios y el retraso de la iniciación de los contactos sexuales están ligados a un descenso de la prevalencia del VIH a lo largo de los últimos años. Burkina Faso también experimentó un descenso general de las tasas de infección entre adultos.
Pero aún se produjeron 4,9 millones de nuevas infecciones en 2005, por lo que se elevó el número total de personas infectadas por VIH a más de 40 millones. África subsahariana fue la zona más castigada, que contabiliza el 64% de todas las nuevas infecciones, es decir más de 3 millones de nuevas personas infectadas. El aumento más abrupto de las tasas de infección se observó en Europa del Este y Asia Central, donde la propagación de la epidemia ahora mismo está siendo alimentada por la transmisión entre usuarios de drogas inyectables (UDI) y heterosexual. Paquistán e Indonesia son dos países que se enfrentan a epidemias con un ritmo de crecimiento explosivo tanto entre UDI como trabajadores/as del sexo.
“Realmente estamos fracasando en la prevención de la epidemia en la mayor parte del mundo”, afirma Jim Kim, director del programa de VIH/SIDA de la OMS, “y tenemos auténticas oportunidades de aumentar de forma escalada la prevención”. Declaró que una de esas oportunidades es asegurar que parte del impulso que se creó entorno a la iniciación de programas de tratamiento del VIH en países en desarrollo se amplíe a los esfuerzos de prevención del VIH, como por ejemplo el escalado masivo de programas de counselling y prueba voluntarios, y el centrarse en la prevención de la transmisión de madre a hijo. Kim también sugirió que el aumento de los fondos disponibles para el tratamiento del VIH podría emplearse para ayudar a que los países inicien programas de prevención integrales.





