Zackie Achmat es uno de los más famosos activistas del SIDA del mundo. Fue uno de los cofundadores de la Campaña de Acción por los Tratamientos (TAC en sus siglas en inglés) en 1998, que actualmente es una de las organizaciones del SIDA más preeminente de Suráfrica, así como uno de los grupos de activistas más influyentes del mundo. Desde su nacimiento, TAC ha sido un elocuente defensor de los antirretrovirales (ARV) genéricos asequibles y se ha enfrentado al gobierno surafricano, dentro y fuera de los tribunales, por la lentitud de su respuesta al acceso al
tratamiento.
Durante varios años, Achmat rechazó tomar ARV para tratar su propia infección por VIH como acto de protesta por el fracaso del gobierno a la hora de proporcionar el tratamiento a todos los ciudadanos que lo necesitaban. Su honestidad respecto a sus propios problemas con la enfermedad ha ayudado a crear un movimiento abierto de apoyo para los más de cinco millones de personas infectadas por VIH en el país.
En 2003 se le concedió el Premio Nelson Mandela de Salud y Derechos Humanos. Achmat sigue siendo un defensor enérgico e infatigable de los derechos de las personas con VIH, pero dado que la epidemia en su país sigue creciendo (hubo 500.000 nuevas personas infectadas tan sólo el año pasado, con una tasa de prevalencia entre adultos que ya ronda el 25%) actualmente está también centrando su atención en los esfuerzos de prevención del VIH. TAC está organizando una marcha de prevención a principios de 2006 en Ciudad del Cabo y Achmat espera que se logre crear el mismo espíritu activo que se vivió durante las propuestas contra el tratamiento realizadas durante el encuentro internacional del SIDA de 2000 en Durban.
La redactora científica de VAX, Kristen Jill Kresge, conversó recientemente con Achmat sobre el papel del activismo y los medios en la prevención del VIH.
¿Cuáles son los retos que aún has de afrontar como activista de tratamientos en tu propio país?
Desgraciadamente, en Suráfrica aún existen muchos retos en lo que respecta al tratamiento. Actualmente en nuestro país unas 800.000 personas necesitan tratamiento y menos de 110.000 lo están recibiendo. De ellas, menos de 70.000 están atendidas en el sector público. Es bastante triste. También existe la necesidad de establecer regímenes de segunda y tercera línea para aquellas personas cuyos tratamientos iniciales fracasen y proporcionar a los niños un acceso al tratamiento antirretroviral.
Todos estos problemas se ven empeorados por algunos preocupantes mensajes contradictorios lanzados por nuestro gobierno, entre los cuales está la negación por parte de algunas personas de los hechos científicos referentes a la infección por VIH. Esta negación política y científica realmente está reforzando el rechazo profundo y personal que sienten muchos surafricanos. El gobierno no está aprovechando el poderoso y abierto movimiento del VIH, que no existe en muchos otros países, para favorecer un mayor progreso y esto dificulta mucho todas nuestras tareas como activistas.
¿Cuál es la situación respecto a los esfuerzos de prevención del VIH en Suráfrica?
No se trata de que tengamos simplemente una crisis de tratamiento, también nos enfrentamos a una crisis de prevención. En nuestro país se han producido 500.000 nuevas infecciones por VIH el año pasado y es de vital importancia que actuemos sobre ello y examinemos las causas de por qué ha fracasado el mensaje ABC (siglas en inglés de “abstinencia, fidelidad y condón”). No puedes reducir la prevención del VIH a un simple eslogan. Necesitamos un programa de prevención integral que esté ligado a los importantes temas de tratamiento y cuidado.
Creo que todos sabemos que la prevención es la clave del fin de la epidemia y que esto implica que debamos buscar nuevas herramientas, como vacunas y microbicidas, pero no existe una panacea y no la habrá en mucho tiempo, por lo que tenemos que emplear el abanico de herramientas de las que disponemos en este momento, sean métodos de barrera como condones masculinos y femeninos o programas para prevenir la transmisión del VIH de madre a hijo. Tenemos algunos buenos programas sobre prevención, pero actualmente no estamos haciendo lo suficiente para aumentarlos de forma escalonada.
¿Por qué no han estado los activistas más implicados en la promoción de la prevención?
Muchos activistas se sienten cohibidos para discutir sobre aspectos científicos básicos. Desgraciadamente no todos los que hemos trabajado en prevención hemos desarrollado la soltura en temas científicos necesaria para acompañar la comprensión de los problemas sexuales y desigualdades que limitan la modificación de comportamientos. Existe ahora una cierta comprensión de cómo las desigualdades de género y económicas entorpecen los esfuerzos de prevención y ponen en riesgo a las personas, pero no existe una comprensión científica de las herramientas de prevención y cómo pueden emplearse.
Recuerdo cuando empecé a trabajar en el VIH y lo único que nos preocupaba era repartir condones. Nunca explicábamos cómo el condón prevenía la transmisión del virus, y desastrosamente hizo falta que los políticos y la Iglesia católica nos obligaran a explicar exactamente cómo funcionan estas herramientas y nos hicieran pensar en la ciencia de la prevención de un modo que no habíamos hecho antes.
Existen numerosas organizaciones que realizan servicios de prevención que cuentan con personas que hablan sobre los condones o la realización de counselling y prueba voluntarios, pero aún he de encontrarme con alguien en estos programas que realmente entienda la ciencia de la prevención. Se trata sólo de un mensaje simplista ABC, que es por lo que estos mensajes son contraproducentes, ya que en realidad hacen que la gente deje de pensar. Nuestro primer trabajo como activistas en Suráfrica realmente trataba de la prevención de la transmisión de madre a hijo y muchos de los que pusimos en marcha TAC en realidad empezamos trabajando en prevención del VIH y derechos humanos. Ahora es como si se cerrara el círculo, ya que intentamos asegurarnos de que lo que hemos aprendido en tratamiento repercuta en prevención.
Probablemente es incluso más difícil explicar la ciencia básica implicada en la investigación y desarrollo de vacunas y microbicidas. ¿Cómo podría hacerse esto?
Suráfrica es uno de los pocos países en los que entre los activistas existe una comprensión relativamente buena de los microbicidas y ésta es cada vez mayor en la sociedad civil ya que existen algunos investigadores realmente competentes en el país. Y los que somos activistas, tanto en prevención como en tratamientos, ahora tenemos una comprensión mucho más clara de lo que necesitamos hacer para asegurar un acceso a información sobre el desarrollo de microbicidas y vacunas. Es difícil explicar la ciencia de los microbicidas y las vacunas, pero no más difícil que la de los tratamientos. El tratamiento del VIH nos ha permitido familiarizarnos con la ciencia y es hora de que aumentemos nuestros conocimientos científicos sobre la prevención del VIH.
Necesitamos encontrar un modo de llegar a una comunidad más amplia y encontrar personas a las que les guste hablar sobre aspectos científicos básicos e implicarlas en el movimiento del VIH de modo que lleguemos a un punto en el que la conversación sobre vacunas del VIH, microbicidas y nuevos fármacos sea una conversación científica con fundamento. Debe existir un cierto nivel de conocimiento científico dentro de las comunidades ya que de otro modo podrían ser explotadas por charlatanes o personas que pretendan realizar un mal uso de la ciencia con fines comerciales o políticos.
Recientemente se ha producido un gran debate sobre la circuncisión masculina como medio de prevenir la infección por VIH en hombres, tras los resultados de un estudio realizado en Suráfrica. ¿Cómo crees que la comunidad internacional debería reaccionar ante esto?
Debemos actuar con rapidez apenas se produzca un consenso científico, pero primero debemos ser conscientes y estar preparados para cada una de las posibles dificultades. Tienes que considerar situaciones en las que los jóvenes irán a circuncidarse en zonas rurales con instrumental poco limpio, y sin haber realizado la prueba del VIH.
Realmente es fundamental que se produzca urgentemente una cumbre mundial para debatir el modo adecuado de afrontar esto. Si la circuncisión es válida, entonces constituirá una intervención importante y debería facilitarse a todos los hombres que lo deseen, junto con condones y otros medios de protección.
Muchos países africanos se enfrentan a problemas de infraestructura y falta de centros sanitarios o de médicos formados. ¿Es éste el caso de Suráfrica?
No es el mayor problema de Suráfrica, pero sí existe un problema de recursos humanos. Acabo de leer algunas investigaciones que afirman que entre 12.000 y 16.000 individuos de nuestro personal médico y de enfermería trabajan fuera de Suráfrica. Existen también 55.000 enfermeros/as formados en el país que están trabajando fuera del sistema sanitario. Es decir, existe una enorme reserva potencial de personas que sólo necesita un mejor salario, mejores condiciones y una puesta al día mínima para ser incorporados de nuevo al sistema.
Recientemente estuviste en la ciudad de Nueva York para asistir a la Cumbre Mundial de Salud, patrocinada por la revista TIME. ¿Crees que para los medios de comunicación internacionales es importante cubrir temas de salud mundial?
Creo que constituye un gran paso adelante que los medios de comunicación de EE UU en particular estén hablando sobre problemas de salud mundiales y elevándolos a la categoría de un tema del que informar a los estadounidenses. Ahora esto ha de ligarse con la movilización de la sociedad civil de EE UU respecto a la salud, tanto local como mundial. Es muy importante tratar el tema de la salud pública mundial y no sólo en términos de consecuencias económicas o estrategias rentables, sino en lo que Helene Gayle (directora de los programas de SIDA de la Fundación Bill y Melinda Gates) denominó como la política de ser un buen vecino, y si mi vecino está enfermo, debería hacer algo al respecto.
En ese sentido aún queda mucho por hacer. Hemos creado el consenso de que todo el mundo tiene derecho a la vida y todo el mundo tiene derecho al cuidado sanitario. Y esto incluye el entender que el derecho a la vida significa el derecho a vivir con dignidad.
¿Qué papel han jugado los medios de comunicación de Suráfrica en la cobertura de la epidemia del país?
Los medios de comunicación de Suráfrica han jugado un papel crítico tratando el tema del VIH. Han despertado la conciencia sobre el retraso del gobierno en proporcionar tratamiento y sobre un abanico de otros temas. Aún hay mucho más que pueden hacer los medios de comunicación, pero lo que hacen es mucho mejor que en casi cualquier otro sitio que he visto. Han tratado los temas de un modo no sensacionalista y sin juzgarlos y explicando con claridad qué es lo que aún se necesita hacer.
Actualmente se están realizando en Suráfrica un ensayo de vacuna de Fase II y un ensayo de microbicida de Fase III.
¿En general reciben mucha atención los ensayos de vacunas y microbicidas en los medios de comunicación surafricanos?
Sí que reciben cobertura los microbicidas y vacunas, pero el problema con la publicidad ha sido hablar de ellos como panaceas. Esto provoca un grado de escepticismo, tanto entre el público como entre la comunidad de activistas, sobre el potencial de microbicidas y vacunas. Creo que necesitamos eliminar este escepticismo, ya que puede paralizarnos y evitar que actuemos. Es imposible actuar frente a una epidemia de esta naturaleza que afecta a millones de personas en todo el mundo, y al menos a medio millón al año sólo en nuestro país, sin educarnos nosotros mismos.
Necesitamos asegurarnos de que entendemos el alcance de las medidas que han de realizarse para poner fin a la epidemia de SIDA. Podemos poner fin a la epidemia, pero hay al menos dos cosas que debemos hacer: descubrir vacunas contra la tuberculosis (TB) y contra el VIH.
¿Qué consejo ofrecería a la comunidad de activistas?
Debemos seguir educándonos nosotros mismos, propagar el mensaje y asegurar que exista dinero disponible, pero también empezar a pensar a 3, 5, e incluso 10 años vista. ¿Qué pasará cuando una vacuna o microbicida esté disponible? ¿Tenemos los sistemas preparados para ello? ¿Cómo aseguramos de que el acceso no va a estar limitado una vez más? Debatir sobre vacunas nos permite hablar sobre temas de propiedad intelectual y cómo podemos asegurar el acceso más amplio posible a todo el mundo. Cada persona tiene derecho a un cuidado sanitario decente, viva en EE UU, China, la India o Suráfrica.





