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  1. VAX: Boletín sobre Vacunas del SIDA 4, abril 2006

Entender las primeras etapas de la infección por VIH

¿Cómo el estudio de lo que sucede inmediatamente después de la infección por VIH ayuda a los investigadores a diseñar una vacuna del SIDA?

Existen múltiples razones por las que el VIH es un virus tan difícil de combatir. Una de ellas es que el VIH ataca directamente al sistema inmunológico humano, la defensa del cuerpo frente a patógenos como virus y bacterias. El objetivo primario del VIH son las células T CD4, un grupo importante de células inmunológicas que dirigen la respuesta del organismo frente a las infecciones. Durante la infección por VIH, cantidades enormes de estas células resultan infectadas y muertas cada día, pero otras nuevas toman su lugar.

Los médicos o enfermeros pueden realizar un seguimiento de la progresión de la infección por VIH mediante los recuentos de células T CD4, que constituyen una medida del número de células T CD4 que circulan en la sangre. Durante muchos años tras la infección inicial, la cantidad de estas importantes células inmunológicas puede permanecer igual o disminuir sólo ligeramente, pero en la mayor parte de las personas, el virus acabará prevaleciendo y el número total de células T CD4 empezará a menguar.

Una definición típica de SIDA es cuando el número total de células T CD4 de una persona con VIH cae por debajo de las 200 en 1ml de sangre (en personas con sistemas inmunológicos sanos existen entre 600 y 1200 células T CD4 en esa misma cantidad de sangre) o cuando una persona desarrolla una de las diversas enfermedades relacionadas con el SIDA. Una vez el recuento de células T CD4 es peligrosamente bajo, el sistema inmunológico es incapaz de defender al organismo del ataque de otros patógenos y la persona también se hace más susceptible a numerosas infecciones oportunistas que pueden ser mortales.

Medir el número de células T CD4 en sangre constituye un método conveniente para que los investigadores puedan estimar el daño que el VIH está realizando al sistema inmunológico, dado que las muestras de sangre son fáciles de obtener. Pero la mayoría de las células T CD4 del organismo no se encuentran en la sangre, sino más bien en los tejidos de mucosas como las que cubren los tractos respiratorio, gastrointestinal y genital. Analizar sólo la sangre puede ofrecer una imagen inexacta de lo que está realmente sucediendo durante la infección por VIH, de modo que, recientemente, los investigadores han centrado su estudio en las respuestas inmunológicas que se producen de forma específica en estas mucosas.

Examinar el intestino

Cuando los investigadores examinaron los tejidos de las mucosas descubrieron algo muy interesante. Tanto en modelos animales como humanos, los investigadores observaron una muerte masiva de células-T CD4 en las superficies de la mucosa del intestino en una etapa muy temprana de la infección por VIH.
 
Durante muchos años los científicos se preocuparon más por las dinámicas del sistema inmunológico humano en etapas muy posteriores de la infección por VIH, cuando aquél empezaba a fallar. Pero la investigación ahora sugiere que se produce una destrucción crítica de células inmunológicas mucho antes de que una persona muestre síntomas o desarrolle SIDA, y a menudo incluso antes de que sepa que tiene VIH (véase ‘Cuestiones básicas’ del VAX de noviembre de 2005 sobre ‘Entender las pruebas del VIH’).

La mayoría de las muertes de células T CD4 en estos tejidos realmente se produce en unas pocas semanas después de que la persona adquiera el virus, durante un periodo que se conoce como infección aguda. Aunque el número de células T CD4 en sangre también disminuye durante esta etapa inicial de infección por VIH, los investigadores descubrieron que la reducción más drástica se observa en los tejidos de la mucosa del intestino.

Los investigadores han descubierto también que el sistema inmunológico tiene problemas para reparar el daño en los tejidos de estas mucosas. Los recuentos de células T CD4 en sangre a menudo rebotan rápidamente una vez la persona inicia la toma de antirretrovirales (ARV), pero las células T CD4 del intestino se recuperan con mucha más lentitud que en sangre, incluso en personas con VIH que han estado recibiendo tratamiento con antirretrovirales durante varios años.

Esto puede suponer que la pérdida de células T CD4 en la superficie de las mucosas constituye un mejor factor de predicción de la progresión de la infección que el seguimiento de su nivel en sangre.

Pero sería difícil hacer un seguimiento de las personas con VIH mediante la medición repetida del recuento de células T CD4 en las mucosas. Realizar el análisis de estos tejidos requiere un procedimiento conocido como biopsia, que es un método más invasivo que la obtención de una muestra de sangre. Actualmente, los investigadores están buscando métodos para analizar diferencias sutiles entre las células T CD4 en sangre a fin de determinar y predecir más fácilmente que está sucediendo en el intestino.

Implicaciones para las vacunas

Esta investigación tiene muchas implicaciones en el diseño e investigación de una vacuna del SIDA. Si el enfrentamiento crítico entre el VIH y el sistema inmunológico tiene lugar en las primeras etapas de la infección por VIH, como sugiere esta investigación, es importante estudiar con atención el virus que se trasmite y caracterizar la naturaleza de las respuestas inmunológicas en las primeras semanas y meses de la infección.

Por consiguiente, muchas organizaciones implicadas en el desarrollo de vacunas candidatas contra el SIDA están interesadas en el estudio de personas recién infectadas por VIH. IAVI es un grupo que realiza este tipo de estudio epidemiológico con voluntarios recién infectados por VIH en diversos centros en África (véase ‘Noticias Internacionales’ en este mismo número).

Otras organizaciones investigadoras están trabajando con colaboradores para identificar y realizar el seguimiento de pacientes recién infectados en sedes situadas en muchos países de todo el mundo. La información reunida en estos estudios puede ofrecer claves para ayudar a definir mejor el objetivo de una vacuna preventiva.

Otra implicación importante extraída de esta investigación es la necesidad de vacunas candidatas contra el SIDA que induzcan una respuesta inmunológica fuerte en los tejidos de las mucosas, especialmente las que recubren el intestino. Varios investigadores piensan que eso será necesario para que una vacuna preventiva sea eficaz y se están analizando numerosos métodos para mejorar la inmunidad de las mucosas inducida por las actuales vacunas candidatas del SIDA (véase ‘Cuestiones Básicas’ del VAX de diciembre de 2005 sobre ‘Entender la inmunidad de las mucosas’).

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