La pérdida de grasa subcutánea en cara y extremidades se debe, por lo que sabemos, a los efectos del tratamiento para el VIH. En ocasiones, el cambio o el abandono del tratamiento pueden suponer una cierta recuperación, pero no es seguro que suceda.
Existen además técnicas quirúrgicas que se utilizan para recuperar la forma de la cara o bien dar volumen a los glúteos o las caderas (no al resto de las extremidades). Estas técnicas siguen en estudio, aunque hay un número creciente de personas con VIH que han recurrido a ellas. Su coste todavía no está asumido por el sistema público de salud, aunque algunas autonomías españolas han anunciado que lo harán progresivamente.
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