Entender a los no progresores a largo plazo


¿Qué pueden aprender los investigadores de la vacuna del SIDA del estudio de personas que tienen VIH, pero progresan más lentamente a SIDA?

Por término medio, se requiere aproximadamente una década para que una persona con VIH desarrolle SIDA. Esta progresión tiene lugar de forma progresiva, a medida que el virus ataca y destruye células T CD4, un subgrupo dentro de las células inmunológicas que constituye un componente esencial del sistema de respuesta inmunológica del organismo frente a patógenos como virus y bacterias. Hay otros mecanismos implicados también en la reducción gradual de estas células. Inicialmente, el sistema inmunológico repone numerosas células T CD4 y, como resultado de ello, la mayoría de las personas con VIH siguen estando sanas presentando pocos, o ningún síntoma durante varios años. Pero finalmente, el sistema inmunológico empieza a fracasar y el número de células T CD4 disminuye lentamente. Esto a menudo viene acompañado por un aumento de la carga viral del VIH, que los médicos determinan mediante la cuantificación del número de copias del virus en una muestra de sangre.

Una persona con un sistema inmunológico sano tiene entre 600 y 1.200 células T CD4 en un mililitro de sangre. Cuando el número de células T CD4 cae por debajo de 200 células/ml, se define clínicamente que la persona tiene SIDA. En este punto se recomienda que las personas empiecen a tomar antirretrovirales (ARV) que pueden suprimir el virus. Habitualmente, el recuento de células T CD4 de una persona empieza a rebotar poco después de iniciar la terapia ARV y su carga viral disminuye espectacularmente, cayendo a menudo por debajo del límite de detección de las pruebas de rutina.

Pero algunas personas con VIH son capaces de controlar el virus durante mucho más de una década sin tomar nunca ARV. Incluso los investigadores han identificado personas que han estado infectadas por VIH hasta 28 años y nunca han progresado a SIDA. Estas personas son conocidas como no progresores a largo plazo y mantienen cargas virales muy bajas y bien no progresan a SIDA o lo hacen mucho más lentamente. Los investigadores estiman que el 1% de todas las personas infectadas por VIH son no progresores a largo plazo.

Lo que hace que estas personas sean capaces de controlar el VIH durante más tiempo que otras sigue constituyendo simplemente un misterio, y el asunto se complica aún más dado que podría deberse a diferentes factores en diferentes personas. Algunas características del virus o del entramado genético de la persona podrían ser en parte responsables de esta diferencia, y los investigadores están estudiando de forma activa los no progresores a largo plazo para determinar exactamente qué es lo que les permite controlar su infección por VIH. Los investigadores implicados en la búsqueda de la vacuna del SIDA están especialmente interesados en determinar el tipo de respuestas inmunológicas responsables de que la progresión de la infección sea más lenta, ya que el replicar estas respuestas podría suponer la clave para producir una vacuna eficaz.

Esto podría ser especialmente cierto para un vacuna parcialmente eficaz (véase el artículo de ‘Lo más destacado’ en este número), una que con mucha probabilidad no prevendría completamente la infección por VIH, pero podría reducir la carga viral en personas que se infectan. Esta reducción de la carga viral disminuiría el riesgo de que se transmitiera el virus a otras personas, de modo que una vacuna parcialmente eficaz podría reducir de forma significativa el número de nuevas infecciones por VIH. Los no progresores a largo plazo podrían poseer pistas importantes sobre qué tipo de respuestas inmunológicas tendría que inducir una vacuna del SIDA para mantener la carga viral del VIH bajo control.

Posibles explicaciones

Los investigadores empezaron a estudiar a los no progresores hace más de 15 años y han identificado varias posibles explicaciones para el hecho de que algunas personas tengan la capacidad de controlar el VIH de forma más eficaz que otras. Una es que el virus que tienen estas personas es más débil y por tanto, menos capaz de infectar y matar células T CD4. Algunas personas tienen una cepa del VIH que carece de una proteína vírica clave, conocida como Vpr, que limita su capacidad para infectar células.

Otra posible explicación es que las personas tienen células T CD4 resistentes frente a la infección por VIH. Se han identificado personas que, en la superficie de estas células inmunológicas, carecen de un receptor que normalmente es empleado por el VIH para entrar y posteriormente infectar la célula. Los investigadores creen que probablemente existen también otras propiedades genéticas que permiten a las células inmunológicas de una persona señalar y matar al VIH de forma más eficaz.

Pero existen también numerosas personas que son no progresores a largo plazo y que no están infectadas por una versión debilitada del VIH o que no tienen ninguna de las propiedades genéticas conocidas que refuercen su resistencia frente al virus. Los investigadores han estudiado estas personas para ver si su sistema inmunológico es de algún modo capaz de dar una respuesta inmunológica más eficaz frente al VIH. Hasta ahora ninguna de las respuestas inmunológicas que han estudiado en no progresores a largo plazo difiere de las observadas en las personas que progresan a SIDA más rápidamente.

Controladores de élite

Para intentar resolver este rompecabezas e identificar la respuesta inmunológica en particular que puede ser importante para controlar la infección por VIH, un equipo de científicos está colaborando actualmente en un proyecto para estudiar subgrupos específicos de no progresores a largo plazo conocidos como controladores de élite o virémicos. Los controladores de élite son personas con VIH que no toman ARV que mantienen cargas virales consideradas como indetectables (<50 copias de virus por ml de sangre). Aproximadamente 1 de cada 300 personas con VIH es considerada como un controlador de élite. Los controladores virémicos son personas con VIH que no toman ARV y cuya carga viral permanece por debajo de 2.000 copias/ml en sangre.

Bruce Walker y un grupo de colegas de la Escuela Médica de Harvard están trabajando actualmente con otro equipo de investigadores de vacuna del SIDA para identificar un grupo de 1.000 controladores de élite y virémicos en todo el mundo (estiman que sólo en EE UU existen unos 2.000, la mayoría de los cuales no lo sabe). Su plan es analizar las características inmunológicas y genéticas de estas personas empleando información recogida por el Proyecto Genoma Humano que ha realizado de forma exitosa el mapeo de miles de genes humanos. Comparando esta información en una mayor cohorte de controladores, el grupo de investigadores espera ser capaz de identificar los genes específicos o las respuestas inmunológicas que permiten a algunas personas controlar su infección por VIH. Es de esperar que esto arroje pistas importantes para el diseño futuro de vacunas del SIDA.