¿Qué es un ensayo clínico?

Existe un acuerdo sobre que un ensayo clínico bien hecho es la única forma de demostrar la efectividad de un fármaco o de un régimen de tratamiento.

¿Por qué se llevan a cabo ensayos clínicos?

Los ensayos clínicos se llevan a cabo antes de que un fármaco se distribuya comercialmente, con el fin de garantizar que ofrece el máximo beneficio y la mínima toxicidad a la población de pacientes a la que esté destinado. Una vez que el nuevo producto está aprobado para su comercialización, los ensayos clínicos pueden utilizarse para averiguar la mejor forma de utilizar el fármaco en cuestión, es decir, para responder a preguntas como cuándo tomarlo, cuándo dejarlo, cuándo cambiar de fármaco, etc.

¿Cómo se llevan a cabo los ensayos clínicos?

En general, los ensayos clínicos han de pasar por tres fases obligatorias antes de estar en situación de solicitar una aprobación total por parte de las autoridades reguladoras. Estas fases de un ensayo clínico cualquiera se llaman fase I, fase II y fase III.

Ahora bien, es importante tener en cuenta que antes de que un fármaco llegue a ser evaluado en cada una de estas tres fases sucesivas, ha de pasar por un largo camino de investigación preclínica, es decir, previa a su estudio con pacientes.

La investigación preclínica consiste, básicamente, en:

La investigación clínica

Una vez llegados a la investigación clínica como tal, las fases I, II y III, básicamente, tendrán las siguientes características:

Una vez que el fármaco está en la calle, los ensayos clínicos que han de continuarse se llamarán de fase IV o “ensayos clínicos después de la comercialización” y, básicamente, seguirán estudiando el fármaco de nuevo en un contexto clínico, y muy centrados en todo lo relativo a sus posibles efectos secundarios.
 

Algunas características esenciales de los ensayos clínicos

Aunque la práctica real es tremendamente más complicada, intentaremos resumir tres requisitos altamente deseables (por no decir imprescindibles) de un ensayo clínico estándar (sea éste un ensayo de fase I, II o III):

Aleatorización: Es una característica esencial de un buen ensayo clínico y consiste simplemente en que cada persona que entra a formar parte del ensayo será asignada al azar (normalmente por ordenador) a uno u otro de los brazos, o sea, los distintos grupos de pacientes del ensayo que reciben distintos fármacos o tratamientos, (o, en su caso, un placebo). Ésta es el mejor modo de garantizar que las personas acabarán constituyendo grupos similares entre sí, de forma que se puedan hacer comparaciones no sesgadas entre los efectos de los tratamientos utilizados en cada uno de los brazos del ensayo.

Enmascaramiento: Consiste en ocultar el tratamiento que está recibiendo cada paciente para evitar que esto influya en la evaluación del resultado por parte del propio paciente y/o del investigador. Según el grado de enmascaramiento podemos diferenciar varios tipos de ensayos clínicos:

Finalización del seguimiento: De cara a la validez y fiabilidad de las mediciones de resultados obtenidas por los investigadores a lo largo de un ensayo clínico, resulta crucial que los/las participantes en el estudio puedan ser ‘seguidos/as’ hasta la completa finalización del mismo. Cuantos más pacientes abandonen un estudio (sea por efectos indeseables, por que se van a vivir a otra ciudad, por que se cansan de las visitas al hospital o por cualquier otra decisión personal), más difícil resultará responder correctamente a las preguntas que el ensayo hubiera planteado, porque al haber perdido participantes por el camino, sus resultados serán en mayor o menor medida defectuosos. Los datos no serán representativos incluso si los investigadores utilizan los más sofisticados sistemas estadísticos para “controlar” la pérdida de mediciones.

¿Qué es el protocolo de un ensayo clínico?

Un protocolo es el plan de trabajo de un ensayo clínico en el que se detallan todas sus características: lo que se va a probar y por qué (puede ser un fármaco experimental, una nueva forma de usar un fármaco que ya esté en la calle, una nueva estrategia de tratamientos, etc.), qué tipo de pacientes requiere el ensayo, su calendario de pruebas y visitas, cuánto va a durar, cómo va a llevarse a cabo, con qué fármacos, a qué dosis, con qué riesgos, etc.

Cualquier protocolo clínico (es decir, que utiliza seres humanos en su investigación) ha de obtener la aprobación de un comité ético (CE) del hospital u hospitales donde vaya a llevarse a la práctica tal ensayo. El CE ha de funcionar como organismo independiente de la institución o compañía farmacéutica que conduzca o financie el ensayo clínico y en teoría existe para proteger los derechos e intereses de los participantes en el mismo. La aprobación de un CE no es en sí misma una garantía de la bondad de un protocolo de investigación pero es una condición de partida inexcusable. Con frecuencia, los términos protocolo, ensayo y estudio se utilizan como intercambiables, cuando no siempre se refieren exactamente a lo mismo.

La inscripción de participantes y los criterios de inclusión y exclusión

Una vez que un protocolo esté aprobado, el primer paso para iniciarlo es inscribir participantes. Cuanto antes se consigan los sujetos necesarios, antes podrá llevarse a término el ensayo y antes se conocerán sus resultados.

Además, tanto los investigadores como los participantes en un ensayo clínico comparten el llamado principio de incertidumbre, o sea, el no saber aún cuál o cuáles de las opciones que se comparen en el ensayo resultaran mejores, peores o iguales entre sí.

Ahora bien, no cualquier persona con VIH interesada en participar en un ensayo clínico puede hacerlo sin más, sino que debe cumplir el llamado criterio de inclusión o de entrada en el protocolo. Por ejemplo, un ensayo que intente probar un fármaco en personas que están en un estadio determinado del VIH, puede tener un criterio de inclusión como “tener entre 50 y 200 CD4” o “tener más de 35.000 copias de carga viral”. Aunque desde fuera puedan parecernos arbitrarios, lo cierto es que los investigadores detallan estos requisitos de cara a asegurarse de que los grupos de pacientes son similares entre sí y por tanto podrán hacer comparaciones y extraer conclusiones válidas para el total de la población VIH+ que tenga esas mismas características.

Por otra parte, el protocolo también detalla las razones para no aceptar determinados participantes en el llamado criterio de exclusión, que, al menos en teoría, trata de proteger a los participantes en el ensayo. Por ejemplo, una persona puede quedar excluida de un ensayo clínico por el riesgo potencial de interacciones (o de solapamiento de los efectos) entre el tratamiento del ensayo y otro que esta persona deba tomar por otras razones. Así, alguien que necesite tomar su medicación anti-VHC (virus de la hepatitis C) puede verse excluido de un ensayo con un nuevo inhibidor de la proteasa porque se desconozcan sus posibles interacciones con el fármaco anti-VHC. O una persona que esté tratándose un herpes será excluida de un ensayo de un nuevo fármaco antiherpético, para no confundir los efectos de ambos. Además, la mayoría de los ensayos clínicos excluyen a las mujeres embarazadas o lactantes (por desconocerse los efectos del tratamiento del ensayo en el feto o en el recién nacido) y, análogamente, exigen a las mujeres participantes que pudieran quedarse embarazadas que tomen ciertas medidas anticonceptivas.

El consentimiento informado

La participación en cualquier ensayo clínico se basa necesariamente en el principio de consentimiento informado”, según el cual los investigadores han de explicar de forma comprensible y completa los aspectos más importantes del ensayo a cada uno de sus potenciales participantes antes de obtener su consentimiento de entrada en el mismo. Sólo después de que los investigadores te hayan ofrecido todas las explicaciones que necesites respecto al objetivo del ensayo, los fármacos que se probarán, el calendario de visitas y pruebas hospitalarias, los posibles beneficios o riesgos de cada tratamiento que se pruebe o cualquier otro punto de tu interés, podrás dar tu consentimiento completamente voluntario y firmar la hoja de consentimiento informado. Tu firma significa no sólo que has consentido libremente en formar parte del ensayo, sino que lo has hecho plenamente informado de los hechos.
El principio de consentimiento informado ha de aplicarse sin excepción a todos los participantes en un ensayo clínico y los organizadores y patrocinadores del mismo tienen la obligación legal de velar por su total cumplimiento.

Ten en cuenta que:

Algunas de tus responsabilidades:

Algunos de tus derechos:

Algunas razones para entrar en un ensayo clínico

Algunas razones para no entrar en un ensayo clínico

Algunas preguntas para plantear antes de participar en un ensayo

Bibliografía:

Legislación sobre ensayos clínicos: