Los servicios de realización de counselling y prueba voluntarios (VCT, en sus siglas en inglés) son un componente clave de los programas de prevención, cuidado y tratamiento del VIH. Las personas aprenden cosas sobre los comportamientos que los ponen en riesgo de infección del VIH y cómo pueden reducir este riesgo mediante el proceso de counselling, y esta información puede actuar como un catalizador para que las personas modifiquen sus comportamientos.
Las personas que realizan VCT también descubren si tienen VIH o no (véase ‘Cuestiones básicas’ de VAX noviembre 2005 sobre ‘Entender las pruebas del VIH’). Para las personas infectadas, por lo tanto, los servicios de VCT a menudo suponen el punto de entrada primario a los programas de tratamiento y cuidado. Estos importantes resultados hacen que los programas de VCT sean un componente crítico de la respuesta comunitaria al VIH/SIDA.
Existen distintos tipos de servicios VCT, incluyendo aquellos que se ofrecen antes de la inscripción en un ensayo de vacuna o ensayo de investigación o las sesiones adaptadas específicamente para parejas (véase ‘Cuestiones básicas’ de VAX abril 2005 sobre ‘Entender el counselling y la prueba voluntarios en la investigación’). Éstos casi siempre se realizan en clínicas de salud comunitarias o sedes de ensayo clínico, pero el estigma relacionado con el VIH en muchas comunidades, así como la distancia que, en áreas rurales, las personas se ven obligadas a recorrer hasta las clínicas, pueden evitar que muchas personas busquen estos servicios por sí mismas. Dado que VCT es una herramienta tan potente para suministrar a las personas información sobre el VIH y acceso al tratamiento si fuera necesario, los investigadores han buscando modos de maximizar el número de personas que utilizan estos servicios. Una de estas aproximaciones es llevar los servicios de VCT directamente a las personas en sus casas o vecindarios. Tales servicios de VCT basados en el hogar o móviles, aunque limitados, han tenido éxito a la hora de conseguir que más personas se realicen la prueba de infección por VIH.
Los servicios de VCT realizados en los hogares de la gente se llevan a cabo de forma similar a aquellos que se practican en clínicas. Los trabajadores sanitarios de la comunidad son formados para proporcionar counselling y realizar la prueba y deben obtener el consentimiento de todas las personas antes de administrar VCT. La única diferencia es que estos trabajadores sanitarios van ofreciendo estos servicios puerta a puerta.
Algunas organizaciones, como TASO (siglas en inglés de Organización de Apoyo al SIDA) en Mbale (Uganda), compaginan sus servicios de VCT basados en el hogar con programas de cuidado a domicilio. Así cuando los funcionarios que trabajan en el campo suministran antirretrovirales (ARV) directamente en los domicilios de las personas infectadas también ofrecen servicios de VCT a otros miembros del grupo familiar. Otras, como AIC (siglas en inglés de Centro de Información sobre SIDA) en Uganda, han implementado un programa de VCT en solitario basado en el hogar en un esfuerzo para aumentar el número de personas que realizan la prueba del VIH. Las encuestas nacionales realizadas en el país informaron de que a pesar de que el 70% de las personas desea realizar la prueba del VIH, sólo en torno al 10% ha participado realmente en VCT.
En 2004 AIC inició un proyecto piloto, financiado por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, en sus siglas en inglés), en los distritos de Tororo y Busia en Uganda en un intento de llegar a tantas personas como fuera posible en estos distritos y ofrecerles servicios de VCT basados en el hogar. Equipos de trabajadores sociales formados visitaron cada domicilio y ofrecieron información a todos los miembros de la familia de modo que pudieran decidir si deseaban participar. A los adultos del grupo familiar se les ofreció la oportunidad de recibir estos servicios de forma individual o en pareja. Todas las personas a las que se les descubrió infección por VIH durante este proceso fueron referidas a programas de tratamiento y cuidado dentro de su comunidad.
Muchas organizaciones han descubierto que ofrecer programas de VCT basados en el hogar constituye un modo eficaz de aumentar el acceso a los servicios de tratamiento y prevención. El programa de AIC se prolongó durante un año y durante este tiempo más de 5.000 personas recibieron servicios de VCT en sus hogares, lo que supuso más del doble del objetivo del estudio. Los equipos de trabajadores sociales visitaron más de 2.000 hogares en estos dos distritos de Uganda y en el 65% de ellos, al menos un miembro familiar aceptó participar en VCT.
Los resultados de este programa fueron presentados en el encuentro de la Sociedad Internacional del SIDA sobre Patogénesis y Tratamiento del VIH, que tuvo lugar el pasado año en Río de Janeiro (Brasil) y los CDC planean emplear este programa para crear directrices que permitirán la iniciación de más programas de VCT basados en el hogar en Uganda. AIC concluyó que el estigma pareció influir en mucha menor medida en la decisión de las personas de realizar la prueba del VIH cuando los servicios de VCT fueron suministrados en el hogar, en lugar de en las clínicas. Los servicios de VCT basados en el hogar podrían suponer también una estrategia prometedora a la hora de acceder a personas sin fuerza social, especialmente mujeres.
Otra opción es la de proporcionar sólo los resultados de la prueba y el counselling posterior a la prueba en el hogar. En entornos en donde no están disponibles las pruebas rápidas, en ocasiones las personas no vuelven a la clínica para averiguar los resultados de sus pruebas del VIH. En un estudio realizado por el Consejo Médico de Investigación en Entebbe (Uganda), un grupo de investigadores descubrió que ofrecer los resultados de las pruebas en el domicilio de la persona constituía un modo eficaz de asegurarse de que la persona los recibía.
Otro método de proporcionar servicios de VCT directamente a las comunidades es empleando unidades móviles de VCT. La Fundación Agencia para el Desarrollo Rural, una organización no gubernamental de Nairobi (Kenia), emplea bicicletas para llevar VCT a las comunidades locales. Se establecen cuatro sedes móviles en diferentes áreas de la ciudad y cada semana varias personas realizan VCT. Al igual que los servicios basados en el hogar, estas unidades móviles pueden llegar a personas que quizá sea incapaces de viajar a una clínica para recibir VCT.
El programa de VCT basado en el hogar más ambicioso se está realizando actualmente en Lesotho, donde durante el Día Mundial del SIDA del pasado año el presidente anunció planes para llevar servicios de VCT puerta a puerta en un esfuerzo para llegar a cada familia del país para 2007. Y para superar este reto el gobierno formó a 6.500 trabajadores sanitarios para que proporcionen servicios de VCT. Antes de esta iniciativa de realización universal de la prueba del VIH, se estimaba que sólo el 1% de la población había accedido a VCT.