El tratamiento actual para la hepatitis C, también en personas que viven con VIH, consiste en una inyección semanal de interferón pegilado más la toma oral dos veces al día de ribavirina, durante un periodo que puede ir de los 6 meses al año. Esta terapia crea numerosos efectos adversos cuyo grado y persistencia varían de persona a persona y a lo largo del tiempo. Sin embargo, pueden llegar a ser tan graves como para convertirse en una causa de abandono del tratamiento. Existen algunos trucos e ideas a poner en práctica para probar de reducir su impacto.
No todo lo que explicamos a continuación tiene el mismo efecto en cada una de las personas que toman la terapia para la hepatitis C. Puede ser que lo que funciona bien para alguien no tenga ningún efecto en otr@, o incluso sea contraproducente. Por eso, leed las siguientes líneas como un catálogo de posibilidades al alcance, pero cuya eficacia real sólo podréis comprobar al ponerlas en práctica, o intentarlo.
Los síntomas parecidos a los de la gripe son de los más comunes durante la terapia para la hepatitis C. Estos síntomas son, aunque no se limitan a, fiebre, escalofríos, dolor en las articulaciones, dolor de cabeza y cansancio, acompañados de deshidratación. Suelen aparecer entre dos y 24 horas tras la inyección de interferón pegilado, y tienden a ser menos graves conforme avanza el periodo de tratamiento.
Trucos e ideas para los síntomas gripales

Son básicamente nausea, pérdida de peso y diarrea.
Trucos e ideas para la náusea
Trucos e ideas para la diarrea
En caso de pérdida aguda de peso
La inyección con interferón pegilado puede dar lugar a reacciones en el lugar donde se practican. Aunque pueden tener mal aspecto, raramente llegan a causar la interrupción de la terapia.
Trucos e ideas para las reacciones en el lugar de inyección
El tratamiento para la hepatitis C puede causar la caída del cabello, aunque no suele ser agresiva, y las mujeres lo notan con más frecuencia que los hombres. Tal vez sea porque esa caída no es la típica de la calva masculina, ni es tan espectacular como la asociada con la quimioterapia para el cáncer. Sí que es notable en el momento de la ducha o al pasar la mano con fuerza por el cuero cabelludo.
Habitualmente, esta pérdida de cabello es transitoria, acaba con la terapia, y el pelo vuelve a crecer. En ciertos casos excepcionales, la pérdida del cabello puede estar relacionada con algún problema en las tiroides, por lo que por si acaso conviene realizar una prueba de tiroides.
Trucos e ideas para la pérdida de cabello
Una de las quejas más comunes y tempranas de las personas que toman terapia para la hepatitis C es la imposibilidad de dormir adecuadamente y el desarrollo de insomnio. Es importante no dejar pasar este asunto, ya que si la falta de sueño es persistente causa irritabilidad y cansancio, incidiendo en un brusco descenso de la calidad de vida.
Los problemas para dormir pueden ser uno de los signos iniciales de depresión, por lo que conviene que las personas que lo experimentan pasen por los exámenes correspondientes. Si se puede descartar la depresión, se puede actuar sobre el resto de posibles causas.
Trucos e ideas para el insomnio
Con frecuencia, el uso de ribavirina resulta en anemia, lo que provoca cansancio y pone a las personas que la toman en riesgo de desarrollo de dolor en el pecho, falta de aliento y en casos extremos ataques de corazón.
El grado de caída en la hemoglobina es directamente proporcional a la dosis de ribavirina, y no son pocos los pacientes que tienen descensos de hemoglobina hasta los 3 y 4 gramos durante las primeras cuatro a ocho semanas de tratamiento.
Lo primero que se hace en caso de anemia por empleo de la ribavirina es reducir la dosis, lo que dependerá a su vez del descenso de los niveles de hemoglobina y si se cuenta o no con un historial de ataque cardíaco. Hay que recordar, sin embargo, que los niveles de ribavirina se asocian con la respuesta virológica al tratamiento, por lo que una reducción del fármaco, sobre todo en las primeras semanas, puede llevar a poner en riesgo el éxito de la terapia. Por esta razón, aunque no existe la indicación oficial para ello, algunos médicos que consiguen que su hospital se lo autorice prescriben eritropoyetina (EPO) como método para contrarrestar la anemia.
Varios estudios han mostrado que el empleo de EPO (una inyección semanal de entre 40 y 60.000 unidades) aumenta los niveles de hemoglobina, alivia el cansancio y mejora claramente la calidad de vida de las personas en terapia.
Referencia
Este artículo ha sido escrito a partir de varios textos autorizados disponibles en internet.