Vacunas

Las vacunas preventivas del SIDA son productos en desarrollo que se administrarían a las personas sin VIH y entrenarían su sistema inmunitario para que, en el caso de una exposición al VIH, éste sea capaz de reconocer el virus, controlar su replicación e impedir la infección.

También se considera que una vacuna preventiva sería eficaz y útil si pudiera impedir la progresión de la infección por VIH inmediatamente después de que ésta haya ocurrido y antes de que se haya “instalado”. Hay que distinguirlas con las vacunas terapéuticas, que son sustancias que se investigan para mejorar la respuesta inmunitaria de las personas en las que la infección por VIH ya está instalada, con el fin de limitar o eliminar el uso de fármacos antirretrovirales.

La comunidad científica internacional especializada en este campo coincide en que es posible encontrar una vacuna preventiva del SIDA. Existen buenas razones para que hayan llegado a este consenso. Primero se ha visto que el uso de una vacuna contra el virus de la inmunodeficiencia simia, un virus muy similar al VIH pero que infecta a primates, protegían a estos animales contra la infección. En los humanos existen ejemplos de que se puede controlar o evitar la infección por VIH. Es el caso de l@s niñ@s que nacen de madre seropositiva y que sin embargo no se infectan. También se ha visto que a pesar de estar expuestas repetidamente a la infección algunas personas no la adquirían, tal y como se ha observado en un grupo de trabajadoras de sexo en Kenia. Finalmente, existen personas con VIH que pueden vivir décadas sin requerir tratamientos antirretrovirales para controlar la replicación del virus. Son l@s progresores/as a largo plazo. Conocer por qué y cómo el sistema inmunitario de estas personas consigue evitar la transmisión de la infección o detener su avance es un aspecto clave para encontrar una vacuna preventiva del SIDA.

En la actualidad hay más de 30 candidatas para vacunas en ensayos en personas, una de ellas se encuentra en la fase más avanzada de investigación que servirá para mostrar si es eficaz o no. No obstante, los retos científicos son significativos. El VIH es un virus que varía enormemente y tiene una gran capacidad de mutación. Además existen varios subtipos del VIH y los que circulan en los países más afectados no suelen ser los mismo que en otros, por lo que se prevé que necesitaremos varias vacunas, una para cada subtipo que prevalece en cada región del mundo.

Pero quizás los retos más difíciles de superar sean políticos y económicos. Todavía no se invierte lo suficiente en este campo para poder avanzar con rapidez en la investigación. Solamente el 2% de la inversión internacional en investigación y desarrollo en VIH/SIDA se dedica a buscar una vacuna preventiva contra el SIDA y muchos países industrializados, España entre ellos, siguen sin ofrecer apoyo ideológico o económico a este campo de investigación. También se necesita más participación del sector privado puesto que es allí donde se encuentran los conocimientos para desarrollar y las capacidades para fabricar una vacuna preventiva.

Finalmente, es imprescindible prepararse desde ahora para el acceso a una vacuna. En efecto, si ahora encontráramos una vacuna segura y eficaz para prevenir la transmisión de la infección, no podríamos distribuirla puesto que no existen las infraestructuras necesarias para producirla a gran escala. Nada servirá tener una vacuna segura y eficaz si no está accesible para tod@s l@s que la necesitan y no podemos permitir que se repita lo que está ocurriendo con los tratamientos antirretrovirales que solamente llegan a una de cada diez personas que los necesitan para sobrevivir.

Es importante tomar todos estos aspectos en cuenta para entender mejor cuáles son los retos que debemos superar para encontrar un día una vacuna preventiva del SIDA segura, eficaz y accesible.


 

Fuente: Iniciativa Internacional por una Vacuna contra el Sida (IAVI).